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Beastmilk — Climax

Estamos viviendo una nueva era de popularidad para el Post-Punk, pero eso no es algo nuevo (y me refiero tanto al género en sí como a la popularidad del mismo). Después del Revival de hace casi una década comandado por Interpol, Editors y demás, también cómicamente conocido como Post-Post-Punk, le siguió una nueva ola de bandas con similares directrices dispuestas a sumarse a la ola, o a impedir su decaimiento. Esta “segunda ola” del Revival, desde mi visión, adolece de demasiadas bandas clónicas como Iceage o Savages sin mucho nuevo que decir y con un trabajo poco atractivo y gancho. No obstante, eso no ha impedido su proliferación y un seguimiento bastante grande por parte de medios respetados.

Sin embargo, sería injusto meter en ese mismo saco a bandas tan interesantes y atractivas como A Place To Bury Strangers o Holograms, incluso aunque su segundo disco terminara sabiendo a poco con respecto a su debut. Estas son unas honrosas excepciones dentro un género muy manido y con poco margen de maniobra. Los primeros por su atrevimiento a acercarse a él a través del Noise, y los segundos por vivaces y divertidos, debido principalmente por su rescate de las raíces Punk del género.

Beastmilk, personalidad y actitud

Al final, más que lo mucho que respeten los cánones del Post-Punk, importa la actitud y la gracia con la que se toque. Beastmilk, la banda que hoy nos ocupa, viene también para ser una de esas honrosas excepciones. Una banda finlandesa que ha ido haciendo ruido poco a poco después de agotar las existencias de su demo y de ser apadrinados nada menos que por Fenriz, batería de los míticos Darkthrone. Así, para preparar su debut en largo han contado para la producción con Kurt Ballou (guitarrista de Converge), otro que como Jens Bogren le gusta estar involucrado en todo proyecto que huela a talento.

Con todas estas facilidades, Beastmilk han puesto en el mercado las diez canciones que componen este Climax, dispuestos a hacer cambiar de parecer a todos los que se acercan al Post-Punk arqueando una ceja. Su estilo no es precisamente nuevo, pero tampoco pretende serlo. El nombre de referencia es el mismo que el del resto, Joy Division, no obstante (y aquí rescato una frase de mi compañero Mohorte sobre Holograms) no beben de lo que teóricamente eran Joy Division, sino lo que en realidad eran.

Cañonazos adictivos y eléctricos

Pero además hay mucho más. También coquetean con el sonido de Killing Joke o con el Horror Punk de Misfits. De hecho, su cantante, Kvohst (conocido también por su estupenda labor en los Black metaleros Code o los psicodélicos Hexvessel) a veces transmite tanta energía y personalidad como Danzig. Su timbre de voz se mimetiza a la perfección con el género Post-Punk y supone un plus en el sonido de Beastmilk. Un sonido que compensa su falta de originalidad con una buena dosis de honestidad y actitud.

Pero ante todo también está su buen hacer a la hora de componer canciones. Aquí tenemos una buena dosis de cañonazos, sobre todo al inicio como ‘Death Reflect Us’, ‘The Wind Blows Through Their Skulls’, ‘You’re Now Under Our Control’ o ‘Love In A Cold World’. Casi todo el conjunto es mencionable, aunque también hay puntos flojos como ‘Ghosts Out Of Focus’ o la descafeinada ‘Strange Attractors’. Pero aun con esas fisuras, Climax es un disco muy directo, arrollador y notable que deja en paños menores a otros discos actuales de Post-Post-Punk con mucho más hype a su alrededor.

7.5/10

Notable disco de Post-Post-Punk por parte de Beastmilk que, conscientes de que lo suyo está más que inventado y resobado, compensan con un plus de actitud y energía en sus canciones. Eléctrico trabajo por parte de la sección rítmica y de su cantante, Kvohst, al que habrá que ir haciéndole un monumento por la cantidad de proyectos interesantes que lidera. Si te cansan discos hypeados del género como el de Savages, quizás debas darle una oportunidad a Climax.

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