Beirut — The Rip Tide: de camino a la meseta

A Zach Condon, líder de Beirut, le pone Sufjan Stevens, al menos musicalmente. Siempre lo ha hecho y siempre va a vivir a su sombra, porque su idea de discos viene siendo la de hacerse un proyecto de los 50 Estados en versión “me voy de viaje por Europa”. También por el tono de la voz, por los excesos con los que viste sus canciones. Pero es mucho menos dado a las volteretas y a los saltos mortales, así que The Rip Tide , su último disco, no descoloca a nadie. Vamos sobre seguro, con todo lo que conlleva.

Beirut han hecho, desde su primer disco, discos de turismo musical. Y no han querido ocultarlo: sus canciones son como las de los países que visitan pero con calcetines blancos. No es peyorativo: todos somos turistas de algo, siempre de paso para quedarnos solo con lo bonito. ¿Nunca habéis pensado hacer algo creativo con las ideas de otros? Pues eso. Lo importante era que The Rip Tide mostrase algo, mantuviese al menos el nivel de exigencia de los dos primeros discos de Beirut.

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Que ‘East Harlem’ era una gran canción ya lo supimos nada más oírla como adelanto. Pero no basta ya con eso: las sensaciones ante el grupo son, posiblemente, las que tuvimos en el FIB 2011: si está bien, si es tan fácil, ¿por qué este vacío que ha empezado a entrarme?

Voy a recordar otro grupo con el que me pasó lo mismo: Tindersticks. Con estos, al menos en mi caso, fue más duro: me gustaban más, mucho más que Beirut. Me llegaban al alma, me emocionaban y me ponían los pelos de punta. Y, fin, se esfumó, empezaron a aburrirme. ¿Llega un momento en que, a determinados grupos, se les acaba toda posibilidad de enamorar? ¿No es la magia aburrida cuando sabemos los trucos que la ponen en marcha? Better to burn out than to fade away?

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Beirut han conseguido un disco mejor que March of Zapotec/Holland, pero, por desgracia, no ha conseguido esquivar su mayor peligro: la sensación de que toda su carrera se encamina peligrosamente a una meseta de la que será muy difícil salir. Si en The Flying Cub Cup comentábamos que ser lineal era un pega menor, ahora es ya una pega mayor.

33 minutos dura The Rip Tide. 33 minutos donde el barroquismo pop vuelve a tener toques frágiles e íntimos, el mejor condimento que Condon le ha echado siempre a su receta. Y, aunque el disco sí ejemplifique que Beirut se han instalado en su zona de confort (los últimos de los que dije lo mismo, British Sea Power), también da muestras de cómo podrían desquitarse sin problemas. Fijaos en cómo les quedan las canciones a las que le añaden dos gotas más de drama: por ese sendero aún hay trecho que recorrer.

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‘Payne’s Bay’, ‘The Rip Tide’, ‘A Candle’s Fire’… canciones bonitas para lamerse heridas en la habitación, subiendo o no el terreno de lo doloroso. Esas y algunas más ligeras y saltarinas, luminosas, como ‘Port of Call’ son necesarias en la carrera de Beirut, mientras que otras como ‘Santa Fe’, no.

7/10

La idea es esperar que salgan más y más de ese primer grupo, las canciones hermosas que inspiran, y que no acabemos por darnos cuenta de que podemos prescindir de Beirut sin que pase nada. Porque ya lo hemos hecho y es probable que la próxima vez sea para no volver (que es la tesitura también del siguiente disco de Magnetic Fields, por ejemplo).

Sitio oficial | Beirut

Beirut: críticas en Hipersónica

* Beirut — March of Zapotec / Holland: dos caras poco satisfactorias
* The Flying Cub Cup — Beirut

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