Belle & Sebastian — Write about love: incluso al ralentí merecen la pena

Uno de los pocos grupos que mantienen una inmaculada reputación y una trayectoria sin manchas es, sin duda, la de los escoceses Belle & Sebastian. Hacía 4 años (desde The life pursuit) que el grupo no sacaba nuevas canciones (editaron un BBC Sessions, y Stuart Murdoch se sacó de la manga un nuevo grupo, God Help The Girl), pero al colectivo B&S, como tal, le habíamos perdido la vista, y otros grupos, como Camera Obscura, aprovecharon para crecer aprovechando su ausencia. Así que, quizá recuperada la ilusión tras la acogida del disco de God Help The Girl, Stuart Murdoch volvió a engrasar la maquinaria, y este año nos llegó el resultado.

Así de primeras, deberíamos hacer un ejercicio de abstracción e intentar situar al disco en su contexto. Inevitablemente, sigue la senda iniciada durante la década de los 00s, en la que inyectaron más dinamismo a su propuesta, convirtiéndola en bailable, alcanzando el culmen de esta nueva senda en el magnífico The Life Pursuit. Añadieron sin miedo matices soul, funky o psicodélicos, y seguían sonando como los ángeles, sólo que convirtieron las lluviosas tardes de otoño, en ilusionantes mañanas de primavera. Si nos ponemos estrictos, ambas partes son perfectamente compatibles, como esos días de “entre tiempo” de tiempo cambiante, y en el que por la calle ves a gente en bermudas y chanclas, mientras que otra conserva la chaqueta y el paraguas.

Partiendo de la base de que los B&S de los 90 son un grupo, y los de los 00s son otro, el disco deja cierto poso en nuestro oído de querer conciliar ambas vertientes, pero sin lograr el apoyo sin discusión de ambos grupos de partidarios. Y lo dice un tipo que es fan de las dos etapas.

http://www.youtube.com/v/6UeFaayyw3o?fs=1&hl=es_ES

Por un lado, en este disco no se muestra la exuberancia rítmica y de arreglos de estos últimos discos. Se muestran mucho más comedidos, con calculada suavidad, lo que acaba repercutiendo (negativamente) en las canciones más acústicas y “tímidas”, que acaban pagando esa excesiva linealidad. En este saco meteríamos a ‘Calculating Bimbo’, ‘The Ghost of Rockschool’ o ‘I can see your future’, que, aunque las clasifiquemos como canciones aburridas de B&S, somos conscientes de que tropecientos mil grupos matarían por las armonías vocales de cualquiera de ellas; es decir, da la impresión de que han puesto el piloto automático en ellas, y que podrían haberle dado más vueltas (en estos 4 años en que no han publicado nada). En cierto modo, es como si, instrumentalmente, jugasen tanto de manera colectiva, que no hay ningún capitán tirando del carro para intentar arrancar una victoria. Por eso, a lo mínimo que un instrumento lleva la voz cantante, como la trompeta de ‘I can see your future’, el bajo en ‘I want the world to stop’, o un convincente riff en ‘Write about love’, estas canciones se revalorizan.

Pero de poco más podemos acusar al grupo. Es decir, 3 canciones regularcillas de 11. Y, en las 8 restantes, nos encontramos con una clase media elegante (5 canciones de 4 estrellas), como la entusiasta ‘Come on sister’, el tierno dúo con Norah Jones Little Lou, Ugly Jack, Prophet John, (que, por otro lado, resulta innecesario), la pizpireta ‘I’m not living in the real world’, la delicada ‘I can see your future’ (de sugerente cadencia), o la optimista (a pesar de la desolación) ‘Sunday’s pretty icons’.

http://www.youtube.com/v/snailu0RnLg?fs=1&hl=es_ES

Y dejo para el final las 3 canciones indispensables de este disco, mayúsculas demostraciones del talento del grupo. La inicial ‘I didn’t see it coming’, que suele como el remoloneo del grupo a la hora de ir desperezándose, es una luminosa ventana abierta un domingo por la mañana, cuando tu casa ya huele a café a recién hecho y a zumo de naranja. ‘I want the world to stop’, además de una declaración de intenciones contra la vida moderna que nos atenaza (y que, igual idealizándolos por mi parte, es lo que considero que ha hecho su discografía), es una brillante y vibrante canción pop en la que un bajo sinuoso, unos Hammond contenidos y una guitarra luminosa albergan uno de los estribillos más bonitos que han hecho en los últimos tiempos. Y, ya por último, el radiante dueto con la nueva estrella Carey Mulligan (¡qué bien habrían pegado las canciones de Belle & Sebastian en ‘An education’) , que convierten a ‘Write about love’ en un canto optimista de liberación de la rutina y de despreocupación frente a la monotonía, y que recuerda a esas canciones cantadas en pareja cuando te levantas de buen humor. (¿No es tan raro, no?)

Podemos dramatizar, o ser sensatos. No hay por qué desesperanzarse, porque el talento sigue estando ahí (aunque brille menos veces de las que nos tiene acostumbrados). Siendo objetivos, y echando cuentas, es el primer disco suyo que baja del 8, y lo hacen ¡al octavo disco! Eso nos lleva a dos situaciones complementarias: nos tenían muy mal acostumbrados, y todavía no son lo suficientemente reivindicados. Esperemos a ver cómo es el siguiente, y si continúa la cuesta abajo, entonces nos preocuparemos. De momento, un tropezón lo tiene cualquiera. Y, de cualquier manera, concédele varias escuchas, que el trabajo convence poco a poco.

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