Ben Frost — A U R O R A

Es algo difícil de explicar el enigma de la contemplación, pero sabes perfectamente cuando lo estás experimentando. El cómo una sencilla imagen o, en este caso, una obra artística consigue atrapar cada uno de tus sentidos, recorrer cada fibra nerviosa de tu médula espinal hasta llegar al cerebro y hacer que este se quede obnubilado ante dicho estímulo se escapa a nuestro control. Es difícil explicar qué más pasa en el resto de tu cuerpo durante el proceso porque todo tu ser está concentrado en aquello que es contemplado. Al final resulta más sencillo dejarse maravillar que intentar comprender el porqué de dicha fascinación. Y no puedo sino contemplar una obra del calibre de A U R O R A, el nuevo álbum de Ben Frost.

Porque A U R O R A no es un álbum que simplemente puedas escuchar, es algo mucho mayor. Mientras contemplas A U R O R A este te va atrapando lentamente, se adueña de cada parte de tu cuerpo y la gobierna irremediablemente. Porque A U R O R A no solo se escucha, se vive, se interioriza y, finalmente, se hace indispensable por su belleza. Pero la belleza de A U R O R A no es una belleza pura, sino retorcida, intensa, dominante y poderosa. Ben Frost no se ha conformado con firmar una pieza de increíble exquisitez técnica, sino que conecta a muchos otros niveles más psicológicos, más internos, más viscerales.

Ben Frost, la cara más insana y visceral del Ambient Drone

A la hora de describir lo que Ben Frost ha diseñado en su quinto álbum de estudio (sin contar sus numerosas bandas sonoras y colaboraciones) he visto varias referencias diferentes pero dos nombres han resaltado sobre el resto: Michael Gira y Tim Hecker. Y no es ningún secreto la admiración del australiano por la obra del primero, como demuestran varias piezas que le ha dedicado a lo largo de su carrera, y la buena relación que mantiene con el segundo, que además colabora en este disco. Hasta podemos encontrar a Thor Harris, batería de Swans, aportando su toque a la percusión junto con otros talentos de dicho instrumento como Greg Fox de Liturgy.

A pesar de ya ofrecer esfuerzos tan notables como Theory of Machines, es en A U R O R A donde el australiano afincado en Islandia firma su trabajo más técnico, más intenso, más cuidado y más preciosista. En muchos tramos del disco vemos a un Ben Frost más colorido, cosa que ya nos intuía la portada, pero no por ello más optimista o incluso accesible. De hecho, acercarse a la obra de Frost no es tarea fácil y requiere esfuerzo, pero finalmente consigue impactar con fuerza al oyente hasta llevarlo a otra dimensión.

Flex’ se aprecia casi como una introducción, un preludio al caos que está por llegar, una apertura de telón lenta que nos va mostrando poco a poco la tormenta de sonidos que explotan al máximo en ‘Nolan’. Canción que sigue diferentes tramos, desde los más turbulentos y violentos hasta los más lentos y crudos. ‘Nolan’ resume A U R O R A. ‘Nolan’ no hace prisioneros porque arrasa con todo. ‘Nolan’ es Ben Frost dispuesto a poner al límite tu sistema auditivo. Un último pensamiento sobre ‘Nolan’: imaginadlo en una película de Christopher Nolan. Os dejo dándole vueltas al concepto.

Son muchos los grandes momentos que nos deja A U R O R A. Le he dedicado todo un párrafo a ‘Nolan’, pero el verdadero tema más brillante del conjunto está después de esa transición de la tormenta a la calma chicha de ‘The Teeth Behind Kisses’. Me refiero, claro está, a ‘Secant’, donde se nota que el sonido de la percusión no es electrónico, sino que tras esos martilleantes golpes hay brazos furiosos que siguen ciegamente las directrices de un Ben Frost dándose rienda suelta a los sintetizadores y va creando capas de sonido atmosféricas, penetrantes y espectaculares. No apto para cardiacos.

No obstante, la grandeza del álbum no cesa en dos canciones. ‘Diphenyl Oxalate’ continúa y lleva hasta el extremo lo mostrado en el corte anterior, compactándolo en casi un minuto y medio. ‘Venter’ asombra con el tribal trabajo en la percusión combinado con unas capas minimalistas que recuerdan al mejor Tim Hecker pasando a momentos de fuerza y locura industrial. Pero donde Ben Frost consigue llevarnos a un nuevo nivel dentro de su propia concepción musical es con ‘Sola Fide’, donde los sonidos se entremezclan y se retuercen.

8.4/10

Ben Frost saca a relucir una amplia paleta de colores en su disco más completo, más visceral, más esquizofrénico, más cuidado y también más colorido. Ambient, Drone, Industrial, Techno, Noise, etc. No obstante, la mezcolanza de etiquetas no diluye la fuerza de los elementos, sino que fortalece el estilo y personalidad de Ben Frost, dando a A U R O R A una fuerza y una brillantez especial que lo hace uno de los mejores discos que he tenido la oportunidad de contemplar este año.

Anuncios