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Benjamin Clementine — Glorious You EP

Ha vuelto a suceder. Ese apretón de corazón. Ése que llega cuando te paras ante algo que te emociona. Ése que llega sin que te lo propongas, cuando encuentras algo tras haber saltado de un lado a otro sin rumbo alguno. El culpable se llama Benjamin Clementine y sus canciones tienen tanta fuerza que ha vuelto a suceder. Ese apretón de corazón.

La grandeza de lo simple

Nacido en Ghana, se trasladó a Edmonton, al norte de Londres, cuando todavía era un niño. Allí aprendió a tocar el piano de forma autodidacta y si todo lo que nos cuentan sobre su biografía es cierto, no comenzó a cantar hasta que se vio obligado a huir de Londres por una disputa con un amigo en el año 2010. Se fue hasta París y empezó a cantar en el metro para ganarse la vida, sin saber muy bien lo que estaba haciendo. Hasta que un día, alguien se fijó en él y en su carisma. El resto de la historia ya os la podréis imaginar si os digo que tiene dos EPs en el mercado y que allá por donde va con sus directos deja impresionados a todos los que escuchan. Su futuro es más que prometedor.

La música de Benjamin Clementine es París, es Londres, es Blues doloroso y poesía esperanzada

Su obra se basa en vivas melodías de piano que sirven de base a su potente voz. Una voz llena de grietas honestas que transmite tantas emociones como uno necesite en cada momento. Benjamin juega con su tesitura todo lo que puede y te lleva desde la dureza de su voz hablada hasta la explosión en bruto que ocurre cuando las canciones toman forma y voz y piano son suficientes para captarte de inmediato.

Glorious You EP (Behind Records, 2014) es un trabajo difícil de definir, pero a veces las etiquetas son innecesarias. Basta con pararse a apreciar su habilidad al piano y su distintiva voz, porque con eso tiene todo lo que necesita para demostrar que está lleno de talento. Cuatro canciones llenas de profunda melancolía que traen a la mente las melodías más crudas y sentidas de Anthony And The Johnsons o las mejores interpretaciones de Jacques Brel o Leó Ferré. Porque la música de Benjamin Clementine es París, es Londres, es Blues doloroso y poesía esperanzada.

‘Condolence’, uno de los pocos temas en los que la percusión acompaña al piano y a la voz con cierto protagonismo, es una autobiografía en forma de canción, una declaración de intenciones llena de lamentos pero también de esperanza:

I am Benjamin
I was born
So that when I become someone one day
I always remember
I came from nothing

Hay también notas y gritos desesperados en ‘Adios’, recuerdos a sus principios en ‘Edmonton’ y por útlimo, ‘Mathematics’, con un acompañamiento de instrumentos de viento que deja sin aliento, es un canto a la grandeza de lo simple y lógico.

Su anterior EP, Cornestone EP (Behind Records, 2013) está a la altura de este último trabajo. Ya mostraba en tres canciones lo mucho que puede dar solo con sus manos sobre el piano y su voz casi recitando lo que su propia vida le ha quitado y ahora le está devolviendo.

I am lonely, alone in a box of stone
They claim they loved me but they all lying
I am lonely, alone in a box of Stone
And this is the place, I now belong

7.7/10

Benjamin Clementine lo consigue. Te aleja de lo que sea que estés haciendo y te lleva justo a donde necesitas estar. La música está puesta, como el empujón que necesitabas. Ahora lo tienes todo en tus manos. ¿Y entonces? ¿Qué conseguirá con un disco? Solo falta esperar a que llegue, más canciones suyas a modo de regalo, y ya no sé de qué seremos capaces tras escucharlo.

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