Beyoncé Knowles, a cada reina su corona

La mujer del capo no puede quedarse en la segunda fila. Ella merece ser la primera. Años de sacrificio personal, un padre dictatorial, una juventud invertida en ser una estrella mundial, talento y un físico para defender su trono avalan sus movimientos. Le da igual su estado de forma, que otras le adelanten por el carril de la derecha, que Beyoncé sigue facturando números uno con una facilidad pasmosa. Cinco álbumes en solitario, cinco números uno con ventas espectaculares.

Las cifras de la reina del R&B moderno

Dangerously in Love (2003, Columbia) llevaba vendidas 11 millones de copias en todo el mundo en 2011, según las fuentes recogidas en la Wikipedia, B’Day en 2013 iba por 8 millones, mientras I Am… Sasha Fierce en 2011 alcanzaba los 7 y su álbum 4 en 2013 tenía 3 millones de ventas. Hablamos de más de 30 millones de discos de estudio vendidos a estas alturas con solo cuatro de estudio publicados en ocho años. Cifras mareantes. Y todo buscando que la finta no se la hiciesen a ella.

Beyoncé ha ido haciéndose un Bowie en toda regla en estos últimos años. Al igual que el resto de cantantes de la escena masiva sus movimientos suelen ir marcados por la moda elegida. Ella tiene la suerte de que es de las pocas cuyo timbre se distingue de tantas caras guapas pasadas por el autotune. El cambio que impuso Mariah Carey en los 90 así como grupos como TLC en el R&B tienen en Beyoncé una gran continuación.

Al número uno siempre hay que desbancarlo. Él marca la pauta a seguir y el resto analizan sus ventajas y debilidades. Con Britney Spears como el álter ego blanco moderno de Beyoncé — Madonna juega en otra liga — los números uno femeninos estaban bien repartidos dentro del Pop electrónico. Ellas sí son las reinas. Ambas van ensuciando el lenguaje, la provocación va in crescendo y el mercado se vuelve hacia el polígono atrayendo los sonidos macarras del underground a la superficie de la escena.

A toda corriente dominante siempre le surge una excepción. Esta vez lleva el nombre de Taylor Swift, la muñequita de porcelana cursi que representa lo opuesto a tanta “perversión”. Sin tanto revuelo como sus compañeras de profesión la rubia platino arrasa. Sus últimos tres álbumes, de cuatro publicados, fueron números uno en EE.UU. En total lleva más de 26 millones de álbumes de estudio vendidos.

Rihanna, el proyecto de réplica de Jay-Z

En 2007 Rihanna decidió transformarse de forma radical y se volvió la mujer mala que ahora vemos elevada a la máxima potencia. Había que vender. La pose de niña buena de A Girl Like Me (2006, Def Jam) no lograba hacer frente al vendaval de Beyoncé. En esas apareció ‘Umbrella’ y la de Barbados se situó un paso por delante de su rival. El ‘Crazy In Love’ –sigue siendo el mejor tema popular de la última década– de 2003 tenía por fin un relevo que se acercaba a su altura. Irónicamente Jay-Z era quien ayudaba a la competencia de su pareja. El capo lo es por algo. Sobre todo si es su sello Def Jam quien busca replicar el éxito de Beyoncé en Columbia. Desde ese momento la batalla en la cumbre por el puesto del R&B negro descafeinado estaba servida. El mainstream disfrutaba de dos grandes en forma al mismo tiempo (y un año después Lady Gaga y Katy Perry presentarían su candidatura para el otro bando, Nicki Minaj tardaría en llegar dos años más).

Con Good Girl Gone Bad Rihanna ya consiguió recortar posiciones con sus mejores datos de venta, solo repetidos por Loud (2010, Def Jam). En largo ella sigue quedándose sin tanto fuelle comercial frente a su competencia pese a que en calidad ella haya superado al resto. En singles llegaron ‘Don’t Stop the Music’, ‘Rude Boy’, ‘Only Girl (in the World)’, ‘We Found Love’ y ‘Where Have You Been’. El mejor poker de singles del R&B moderno. Imparables todos, directos, subiendo el pistón y con una clara apuesta por sonidos más duros. La entrada de Kuk Harrell a la producción fue clave.

Frente a ese panorama Beyoncé se pasa a las baladas. Hay que distinguirse de la competencia. I Am… Sasha Fierce (2008, Columbia) era el disco perfecto para ello. Ella pisaba el freno y triunfaba igualmente sin estar en su mejor momento (‘Single Ladies’ ayudó bastante). En 4 (2011, Columbia) la situación cambió mínimamente. La carta de presentación fue ‘Run the World (Girls)’. M.I.A. ya se había presentado al gran público y demostró que su fórmula funcionaba. Así que algunas se apuntaron a ella. Aunque las baladas seguían pero la eficacia mostrada en anteriores singles aún estaba lejos. Beyoncé se quedaba con las ventas en conjunto y Rihanna con las ventas de los singles. Hay mucha tarta para compartir.

Beyoncé, el número 1 instantáneo

El nuevo movimiento de Beyoncé ha sido magnífico. Quinto álbum de estudio y nuevo récord de ventas en iTunes: 617.000 por la tienda estadounidense de Apple. ¿Promoción? ¿Eso qué es? Antes de que llegase cualquier filtración a Internet mejor vender el disco de forma oficial para evitar cualquier perjuicio en ventas. Con Beyoncé la artista está cerca también de superar otro debut que posee Taylor Swift: el disco con más ventas en su publicación para la Billboard 200. 1,2 millones frente a las 828.773 que ya lleva Beyoncé.

En este último álbum la artista sigue cambiándose de chaqueta gracias a los productores del momento. Si triunfa el sonido lánguido asociado a Frank Ocean (a quien ya había tenido antes como letrista), Drake, Miguel, The Weeknd y otros por qué no invitarlos a su aventura (además añade algo de bases Trap). Así vemos cómo los 80 horteras del Synth-Funk suave y el legado de los villancicos de Stevie Wonder tienen su continuación a nivel masivo pero con el piloto balada activado. Timbaland, Pharrell Williams (para no variar), The-Dream, Hit-Boy y Boots, entre otros, son los responsables.

Beyoncé decide alejarse de nuevo del terreno de Rihanna, se queda en su zona de confort bien rodeada. El Electro para ella. Rihanna ya se ha apropiado para sí los sonidos duros y la sexualidad a gran velocidad en los hits, ahí sigue sin tener competencia (Nicki Minaj está aún muy lejos). A cada reina su corona.

Foto | Beyonce