“Big Deal June Gloom” src=”http://img.hipersonica.com/2013/07/650_1000_Big-Deal-June-Gloom.jpg» class=”centro” />

Big Deal debutaron en el año 2011 con Lights Out, un interesante disco de indie pop relajado, muy acústico, aunque eléctrico. Era una buena forma de disfrutar de la inocente y sentida voz de Alice Costelloe. Ahora, dos años después, ella y el otro 50% de la formación, Kacey Underwood, han editado un segundo disco en el que le han subido los decibelios a su propuesta. No es nada nuevo, pero June Gloom, suena con bastante más empaque.

June Gloom, un cambio de propuesta de 180º

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El dúo continúa en Mute Records, pero el cambio en su sonido es lo suficientemente notorio como para pensar que hubieran cambiado de discográfica. O que hubieran emigrado los dos integrantes para intercambiarlos por dos fulanos que tocan bien la guitarra, dejando como resquicio sólo el nombre del grupo. Si en su debut la principal arma era la voz de ella, desnuda ante la electricidad que desprendía la electricidad de él, ahora Big Deal siguen apuntando al corazón y otros sentimientos, pero desde un prisma no tan intimista como en un principio idearon.

Hace unos meses ya hablábamos de lo sorprendente de su nueva propuesta, con el avance del single Teradactol, en el que se olvidaban de la guitarra acústica llorona para pasar a la ofensiva con un ritmo a quemarropa que soltaba sus guitarrazos sobre tu cabeza de una forma mucho más ruidista. Y el cambio no les ha ido mal. Es cierto que este disco pasará desapercibido, y es justo porque no es nada nuevo y acude a unas fórmulas bastante planas y carentes de especial interés. Pero que hayan modificado los cimientos del grupo para esta propuesta es algo a tener en cuenta. Puede que en un futuro nos ofrezcan algo más avanzado e interesante. De momento, suenan efectistas y ya ofrecen algo más elaborado y elocuente, que es en lo que más hay que hacer énfasis.

Aunque efectista, necesitan una fórmula más ingeniosa

Esta reformulación de su sonido se puede intuir con las portadas de sus dos trabajos. En el primero, un atardecer romántico y una pareja de tórtolos. En el segundo, una tipografía más agresiva y un atardecer más ofensivo, como el propio June Gloom. Siguen anclados en esa melancolía endémica, pero ahora después de unos cuantos acordes acústicos se deciden a ir a conquistar la primavera, con más energía que ya se plasma en el primer corte del tema, ‘Golden Light’, donde asumen su vena intimista pero empiezan a sepultarla con más músculo.

Con este cambio, si bien el debut era interesante, ahora esta secuela no se hace tan farragosa como su ópera prima, ya que el estar limitado a utilizar sólo una guitarra y momentos a capella (a pesar de la buena voz de Alice), cortaban de raíz las oportunidades que ofrece una doméstica guitarra eléctrica. Con esta combinación, mucho más resultona, han creado hits pegadizos como la temprana ‘In Your Car’, de lo mejor del álbum. A pesar de que sigue siendo una propuesta sencilla, está más elaborada, y pequeños detalles como el teclado hacen que June Gloom esconda temas muy sabrosos y con buen gusto por un indie pop que sigue manifestándose en las raíces de la canción.

A pesar de la mejora en la propuesta, les ha pasado lo mismo en ambos discos, son monotemáticos: en el primero siempre la acústica y la voz; en este, salvo contadas excepciones, un poquito de guitarras livianas para después entrar con más punch. Es el caso de ‘Dream Machines’, por ejemplo. Siguen siendo canciones con encanto, pero es inevitable que conforme avance el disco, un sentimiento de monotonía se apodere de nuestras almas.

Salvo el sexto corte, en el que se encuentra el sorprendente y pesado avance ‘Teradactol’, que cae sobre nuestras cabezas como un yunque, la segunda mitad del disco es más difícil de afrontar. Comparando, los Pains estuvieron más finos en su cambio de look musical, siguiendo un camino más similar al de Teradactol, que hubiera sido bastante más atractivo. No es suficiente adoptar una tibia posición de grupo de guitarras. Dejando aparte la interesante densidad y punteo deshilachado de ‘Pillow’, el resto de temas de esta parte del álbum caen en una indiferente máquina de tocar varios acordes, pisar el pedal y dejar que el sonido grungero haga su papel efectista.

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“nota Big Deal” src=”http://img.hipersonica.com/2013/07/650_1000_nota-Big-Deal.jpg» class=”derecha” /> En definitiva, aunque Big Deal han mejorado manifiestamente su propuesta, añadiendo más sonoridad a su música, lo han hecho desde un prisma compositivo en el que ya hay chorrocientos grupos iguales y es difícil destacar por tanta saturación de grupos. De momento siguen buscando un statuo quo en el que asentar su sonido. Seguiremos esperando a ver qué nos ofrecen en un hipotético tercer disco.

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