Quién iba a decirnos el año pasado que Borja Laudo, alias Bigott, sería incapaz de cumplir su promesa. A saber, publicar un disco cada año. Rota la tendencia tras un notable The Orinal Soundtrack (2011, Grabaciones en el Mar) y con una joya inolvidable en la guantera, This is The Begining of a Beautiful Friendship (2010, Grabaciones en el Mar), su nuevo trabajo, Blue Jeans (2013, Grabaciones en el Mar) era un artefacto imprevisible. Sorpresa: el año de descanso, que no lo es tal tras una gira interminable, no ha hecho sino relajar las intenciones de Bigott.

Blue Jeans: el mundo se te lleva por delante

¿Por qué digo esto? Bueno, si realizamos un repaso cronológico a sus cuatro últimos discos, incluyendo éste, podemos afirmar sin demasiados miramientos que el aire festivo, caótico y anfetamínico que impulsaba felizmente a Fin (2009, Grabaciones en el Mar) aparece en Blue Jeans mucho más atenuado. No conviene malinterpretar esto: Bigott continúa derrochando alegría, canciones enfrascadas en arreglos bizarros y dosificadas en un par de minutos. Pero hay un punto de laconismo en Blue Jeans, que no tiene nada que ver con el magnetismo grandilocuente de This is The Begining of a Beautiful, inexistente en anteriores entregas.

Frena, tío, hay un muro al otro lado del camino. Quién sabe. A lo mejor el mundo ya no gira tan deprisa. A lo mejor yo ya no giro tan deprisa. En cualquier caso, de algún modo, encuentro mayor contención incluso en sus canciones más frescas y directas. ‘Find a Romance’ es la clase de canción pequeña que en realidad es muy grande. Bigott se ha especializado en ellas, con feliz resultado, desde el remoto y olvidado That Sentimental Sandwich. Sería una temeridad decir que ‘Find a Romance’ es una canción triste, por supuesto, pero encuentro cierta melancolía apagada en sus punteos. Una chispa. Un estado de ánimo. Nada tangible.

Los discos de Bigott no suelen tener demasiadas lagunas. Son estables y coherentes consigo mismos. Alcanzaron su cima hace tres años, en un trabajo, no me cansaré de repetirlo, excelso, y desde entonces se han desenvuelto con una dignidad asombrosa. Fin o The Orinal Soundtrack, otras diez canciones irreprochables cada uno, se sostienen pese al paso del tiempo o de las escuchas. Es bastante probable que Blue Jeans también lo haga, porque la fórmula es exactamente la misma. Y, detalle aquí detalle allá, el éxito es igual de certero.

Por fin las comparaciones os cuadran

Pero si de algo pueden presumir los discos de Bigott son de detalles, y en ellos me recreo constantemente, quizá también de manera ficticia, para encontrar un aire diferente en Blue Jeans. Me pasa especialmente en ‘King of Demo’. La canción me parece deliciosa y creo que muchos grupos de folk cortavenista o de nostalgia sesentera matarían por sacarse de la manga canciones así de sencillas e inteligentes. Agazapado entre su organillo de feria descubro una faceta de Bigott en la que antes él nunca me había dejado reparar: la que no es una celebración constante de la vida y sigue sonriendo, pero esta vez frente a los ojos de la tristeza.

Por supuesto que en Blue Jeans se siguen colando los pedazos de naturalidad folk pop de toda su carrera. Ahí está ‘Oh Yeah!!!’. Ahí está ‘Female Eunuque’. Blue Jeans se grabó en Brasil, en plena selva, y hay algo de salvaje y surrealista, como siempre, entre sus canciones. ‘I Got Dengue’, ‘Playboy’s Theme’, ‘Troupe of Royal’, Bigott sigue siendo muy divertido. Solo que esta vez me pierdo en las canciones que no buscan serlo. Esta vez me quedo a solas con ‘The Reno Poem’ y pienso que, por una vez, todas aquellas comparaciones con Johnny Cash tienen sentido. No está mal, tres años después, ¿verdad, genios?

Con Bigott nunca han valido demasiado las referencias. Aunque en ‘The Reno Poem’ sí resulte natural recurrir a la credibilidad severa de Cash. Blue Jeans es un disco que enamora cuando Bigott se sacude el personaje de encima. Enamora de verdad. Incluso en el último, sorpresivo y homónimo corte del trabajo. Una descarga eléctrica de guitarras destartaladas, al más puro estilo Phil Elvrum, guiños a los ritmos marciales y, para quien desee verlo, a la ópera rock. De Fin hacia adelante, nunca habíamos visto a Bigott así. No sé si lo voleremos a ver.

7.7/10

Blue Jeans es otro disco muy disfrutable. Bigott tiene esa virtud: sus discos, cuando no son gigantes, son inagotables. Pienso en ‘Mouse Mousse’ y creo que podría pasar en ella el resto de la primavera. Vuelvo a pensar en ‘Find a Romance’ y me sucede lo mismo. Siempre me apetece escuchar a Bigott, y por el momento es incapaz de inspirarme repulsa o desconfianza. Supongo porque aún no me he vuelto demasiado cínico como para obviar lo mucho que me hacen sonreír sus discos. El cinismo es un mal compañero de viaje en la música. Afortunadamente nunca hay rastro de él en Bigott.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments