La tercera y última jornada del BBK Live 2010 fue la que menos público congregó. 20.890 personas es una cifra un tanto pobre para un festival de estas características en un sábado que debería estar a reventar. Ni el esperado regreso de Faith No More, ni los últimamente olvidados Manic Street Preachers o el rock australiano de Jet fueron el suficiente reclamo y sin embargo a mí, en su conjunto, me pareció el mejor de los tres días.

Fue el día que más conciertos presencié y es que no quería perderme a Los Campesinos! así que ya estaba por allí a las seis y media de la tarde. Os cuento cómo viví la jornada de clausura de un festival que todavía tenemos en nuestra mente, mientras empezamos a soñar con cual será su próximo cartel.

Los Campesinos!

Definitivamente es muy difícil disfrutar de un concierto con la misma intensidad a pleno sol y con un calor insoportable. Aún así los de Cardiff me divirtieron e hicieron que mereciera la pena las prisas por llegar tan pronto hoy al festival.

Y no comenzaron muy bien, el sonido del bombo de la batería se lo comía todo pero, afortunadamente, poco a poco fueron solucionándolo y pudimos disfrutar de cada uno de los instrumentos. Qué punto y contraste crea ese violín.

Me sorprendió lo jóvenes que son los ocho y su aspecto tan aparentemente normal que hace que te los imagines más alrededor tuyo, entre el público, disfrutando del festival que sobre el escenario. Gareth bajó a cantar y sudar entre nosotros. Yo me sigo quedando con los temas de su álbum debut Hold on Now, Youngster…, pero el suyo fue el concierto con mayor frescura del festival, esa que casi siempre se pierde después con los años cuando las dosis de energía están más controladas (8,5).

Jeff Tweedy

Un amigo me comentaba el día anterior que acababa de ver a Jeff Tweedy en el Faraday y que si el público se mantenía en silencio el concierto era muy chulo. En Bilbao el público no calló, algún impresentable no paró de silbarle y gritarle: “tío eres un coñazo, me voy a tomar un mojito”.

La suya era la propuesta más arriesgada de todo el festival, salir el sólo al escenario, en formato acústico, acompañado únicamente por el semicírculo que formaban las seis guitarras y su armónica podía tener toda la magia del mundo o resultar un tostón. Yo no encontré esa magia por ningún lado y me aburrió. Tampoco estuvo muy simpático y me costaba creer que fuera el mismo Jeff Tweedy que puso en pie a todo el palacio Euskalduna hace tres años en la mayor ovación que he vivido en un concierto.

Claro que aquella vez venía con Wilco y no hay color. En solitario resulta demasiado intimista y se pierden todos esos pequeños matices a los que estamos acostumbrados en sus discos. El setlist es un repaso a todas las etapas de su carrera, tanto con Uncle Tupelo como con Wilco, el público le admira por ser quien es, pero me dio la sensación de que todos hubiéramos disfrutado más si estuviera acompañado de sus compañeros de banda. Sólo para muy fans y nunca en un festival (5).

The Soundtrack Of Our Lives

Nos lo habían vendido como uno de los mejores directos de la escena actual, lo cual puede parecer una exageración, pero es que es muy fácil engancharse a la banda sueca T.S.O.O.L. en directo y ese sonido que recuerda a los grandes clásicos del Rock.

Su enorme cantante Ebbot Lundberg enfundado en una túnica negra llena el escenario por completo convirtiendo aquello en una ceremonia mística en la que el teclado de Martin Hederos consigue envolverlo todo en una atmósfera psicodélica irresistible. Aquellos maravillosos setenta, nunca nos cansaremos de volver a ellos una y otra vez (8).

Manic Street Preachers

A Manic Street Preachers les perdí la pista cuando cambiamos de siglo y no entiendo muy bien por qué lo hice pues me tenían bastante enganchado en sus primeros discos, sin embargo, tenía mucha curiosidad por verles en directo.

Sonaron muy bien y todo fue muy correcto, pero quizás su concierto fue demasiado frío. Ignoro si fue intencionado pero daba la impresión de que a alguien se le fue de la mano el humo y durante buena parte del concierto lo envolvía todo y no se les veía.

Comenzaron por el principio, con ‘Motorcycle Emptiness’, uno de los primeros singles de Generation Terrorist, su primer disco, y a partir de ahí fueron adelantándose y retrocediendo en el tiempo para ir dejando caer todos los grandes éxitos que han ido cosechando durante las dos últimas décadas, como ‘A Design For Life’, ‘The Masses Against The Classes’ y su versión del ‘Suicide Is Painless’ de la serie M*A*S*H con la que alcanzaron su primer número uno.

A destacar la voz de James Dean Bradfield y los cuatro temas que tocaron de su gran disco This Is My Truth Tell Me Yours: ‘Tsunami’, ‘The Everlasting’, ‘You Stole The Sun From My Heart’ y quizás el más conocido de ellos, ese ‘If You Tolerate This Your Children Will Be Next’ con el que se despidieron. Hay veces que siendo demasiado perfecto se pierde la esencia del directo (8,5).

Faith No More

Y llegó el torbellino Mike Patton y revolucionó Kobetamendi. Lo de este hombre es increíble y sólo se puede entender si has tenido el placer de verle alguna vez en directo. Es un auténtico showman, uno de esos tíos cachondos que consigue caer bien y con quien te irías de fiesta porque sabes que no va a parar de liarla en toda la noche. Vaya si la lío.

Con un telón de terciopelo rojo de fondo, elegantemente trajeados de blanco con flor en la solapa, su aspecto es tan incasificable como su estilo musical. No tienen reparos en pasar del soul de ‘Reunited’ de Peaches & Herb con el que abrieron celebrando su reunión, a versionear el ‘Easy’ de The Commodores o ‘Ben’ de Jackson 5 haciéndolas muy suyas, nada que ver con las originales.

O pasarse en medio de su ‘Chinese Arithmetic’ al ‘Poker Face’ de Lady Gaga (con un par) y terminar el concierto convertido en el nuevo Frank Sinatra cantando ‘This Guy’s In Love With You’ de Burt Bacharach. ¡Insuperable!

Sin olvidarse de sus temas propios como ‘Midlife Crisis’, ‘Ashes to Ashes’, ‘Evidence’, ‘Digging The Grave’ o ese explosivo ‘Epic’, su gran himno.

Todo esto no sería posible sin esa prodigiosa voz que posee, capaz de adaptarse a los registros más opuestos y cantar sin inmutarse tirado por el suelo o girándose tumbado sobre las cabezas del público. Un dios.

Pero tampoco nos podemos olvidar de los tres musicazos que tiene detrás, esos tres miembros originales de Faith No More que son Mike Bordin (batería), Roddy Bottum (teclados) y Billy Gould (bajo), auténtico trío de ases a quienes vuelve a acompañar a la guitarra Jon Hudson y que juntos consiguen un sonido espectacular.

Ni me gusta que alguien se suba a un escenario y no tenga ni siquiera el detalle de saludar o dirigir unas palabras a su público, ni soporto a los que utilizan el concierto para lanzar su propio mitín o no dejan de hacer la pelota a esa ciudad en la que están tocando y que la mayoría de las veces ni sabrían situar en un mapa. En este sentido Mike Patton lo borda, sorprendiendo en cada intervención con un castellano con el mismo acento que ponemos cuando en un chiste aparece un ruso y mostrándose de lo más natural, divertido y loco. Como tiene que ser. Aquí les tenéis interpretando en directo ‘Epic’, un momento épico.

http://www.youtube.com/v/tN9QauhUiy8&hl=es_ES&fs=1

No tengo la menor duda de que el de Faith No More fue el concierto de este BBK Live, más allá de fanatismos, nostalgias o modas pasajeras y no me puedo creer que una sola persona saldría de allí decepcionada (10).

Jet

¿Todos los grupos australianos tienen que sonar obligatoriamente a AC/DC? A mí los riffs de Jet en directo si me los recordaron (un tanto descafeinados) y no se si sería la emoción de que aquello se acababa y había que despedirlo poniendo toda la carne en el asador y bailando o qué, pero su concierto me gustó y disfruté como un enano.

También es cierto que no tienen ni una sola canción que este a la altura de su ‘Are You Gonna Be My Girl’, que esta vez no sonó tan salvaje y que yo sigo pensando que para despedir un festival hay que guardarse una bala muy bestia que descoloque por completo a todos los que han aguantado hasta el final.

Seguramente Jet no consiguió ese punto de locura colectiva que transmitieron por ejemplo The Hives en el pasado Azkena poniendo a todo el mundo patas arriba pero tampoco fue un mal final (8).

Crónica del Azkena Rock Festival 2010

Fotografías | David De Haro

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