Lo de tener un festival en tu propia ciudad, sin necesidad de desplazarte, es una gozada pero también tiene algún pequeño inconveniente. Te acabas juntando con un montón de amigos, conocidos que allí están cada año y cuando ya has reunido un grupo de 20 personas se hace totalmente imposible moverte. Llega el momento de elegir, o ellos o los conciertos, y yo para eso soy muy maniático y pienso que cuanto más cerca del escenario mejor, así que siempre termino sólo.

31.432 personas se acercaron ayer hasta Kobetamendi y a este ritmo el BBK Live va a batir todos los records de asistencia en una edición en la que yo estaba convencido de que iban a pinchar. No me podía esperar que Pearl Jam tuvieran tanto tirón, estos sí que son considerados dioses. A mi me gusta compararlos con lo que sería Nirvana hoy en día si Kurt Cobain no hubiera hecho la estupidez que hizo aquel 8 de abril.

Gogol Bordello

Quería llegar como fuera a Gogol Bordello pues me parecía que el suyo iba a ser el concierto más animado de todo el festival. Lo suyo me costó y, aunque me perdí la primera mitad, sólo había que ver a todo el público bailando y botando como locos para darme cuenta de que no me había equivocado con mi predicción.

Ni Bebe, ni Amparanoia, ni Manu Chao, el rollo perroflauta tiene aquí al nuevo estandarte de la multiculturalidad y lucha contra el racismo. Sus ocho integrantes (cada uno de una punta del planeta) son unos incitadores natos a la fiesta y es casi imposible no contagiarse. Acordeón, violín, todo tipo de guitarras y percusiones no paran de agitarse sobre el escenario dando una buena muestra de eso que se ha denominado gypsy punk y que a mi me recordó más a Mano Negra que a la música balcánica de Emir Kusturica.

Muy divertidos, muy chalados, perfectos para caldear el ambiente en cualquier festival (8).

Paul Weller

Al que fuera líder de The Jam también le tenía muchas ganas y no me defraudó. Lo suyo es un rock de una limpieza absoluta en el que te da la sensación que está repasando buena parte de la historia de la música, desde Neil Young a Nick Drake sin olvidarnos de The Who, cuyo logo era la única imagen que aparecía en el escenario teniendo siempre muy presente al movimiento mod.

No se si el formato de un festival le favorece, ayer no se acercó hasta este escenario secundario demasiada gente sin embargo al público de las primeras filas se le vio muy emocionado ante el que puede ser considerado una gran leyenda. Me encanta ver a esos señores serios y educados perder por completo los papeles, cantando y siguiendo con todo su cuerpo cada uno de los punteos, porque les han tocado la fibra. Cualquiera se los imagina así en el resto de su vida correcta y trajeada.

Me quedo con la parte más rockera, con Paul Weller con la guitarra acompañado por Steve Cradock (de Ocean Colour Scene) y Damon Minchella Andy Lewis,formando un trío arrollador y en la que hubiera sido un puntazo que apareciera su amigo Liam Gallagher. La parte central del concierto fue más relajada, retirándose hacía un pequeño piano en un lateral y con mayor presencia de hipnóticas texturas. (8,5)

Alice in Chains

Tocaban dos grandes conciertos en el escenario principal por lo que ya todo el mundo estaba allí intentando hacerse con un buen sitio y aquí cada uno tiene su propia táctica. Las hay muy sucias, como esa chica que intentaba ganar posiciones a riesgo de ser salpicado con un rodillo lleno de pintura que llevaba en una de sus manos (una de dos, o le partieron la cara o llegó a primera fila) o jugar limpio metiéndote desde adelante del todo por un lateral y poco a poco ver hasta donde puedes llegar.

Lo de ponerse detrás de un grupo de tías funciona porque normalmente son más bajitas pero esta vez me tocó la tía con la voz más chirriante del planeta que encima era inglesa y se sabía todas las canciones completas. No era cuestión de oírla más a ella que a William DuVall, había que adelantarse aún más y terminé consiguiendo un sitio privilegiado a escasos metros del escenario del que (iluso de mí) pensaba que no me movería por nada del mundo.

Impresionante el concierto de Alice in Chains, por supuesto que no se puede comparar con haberles visto con Layne Staley, pero su nuevo cantante no lo hace nada mal, a mi me parece que da un giro a la banda hacia The Mars Volta, lo cual me encanta. Gallego, si lees esto antes de verles hoy en el Sonisphere: vas a flipar.

En su repertorio justito repasaron tres temas de su último disco (cada día me gusta más ‘Check My Brain’) y rescataron las principales joyas que contiene su trilogía de lujo. No podían faltar ‘Would?‘, ese ‘Man In The Box‘ que consigue ponerme los pelos de punta y ‘Again‘. Abrieron con ‘Rain When I Die‘ y el broche final lo puso Mike McCready de Pearl Jam acompañándoles en el escenario con ‘Rooster‘.

Os dejo el vídeo del momento en el que interpretaron la gran ‘Man In The Box‘ de su primer disco Facelift, una de mis favoritas (9,5).

http://www.youtube.com/v/FuNopI7AEgw&hl=es_ES&fs=1

Pearl Jam

Recuerdo que de pequeño ni a mi hermana ni a mí nos gustaba la pizza pero nos moríamos de envidia viendo a todo el mundo disfrutándo comiéndola por lo que lo intentábamos una y otra vez, a pesar de que siempre acababa en el cubo de la basura. Lo mismo me ocurre con Pearl Jam, llevo toda la vida inténtandolo pero aunque lo de la pizza lo he superado lo suyo no.

En su anterior paso por el Azkena de Vitoria hace cuatro años (un concierto para muchos memorable) me tuve que ir porque se me hizo largísimo y no podía con el aburrimiento. Yo que se, tendría mal día (yo, no ellos) así que esta vez, y desde tan cerca, era mi última oportunidad para dejar de una vez por todas de parecer un inculto y un aguafiestas cada vez que dices que no te gusta Pearl Jam.

Más de media hora de espera, sin poder moverte y sin casi aire que respirar, miraras donde miraras veías manadas de gente que empezaron a provocarme una desagradable claustrofobia. El de al lado mío que se cae desmayado y yo empiezo a pensar que puedo ser el siguiente, un insoportable tirón en la espalda y (aunque quede mal decirlo por aquí, estoy seguro que a todos nos ha pasado en el momento más inapropiado) unas insoportables ganas de mear fueron los desencadenantes para que abandonara a un par de minutos de que los de Seattle aparecieran en el escenario. Otro mal día para mi maldición con Pearl Jam.

Una vez cubiertas las necesidades más básicas, lo de aprovechar para comer en este momento fue todo un acierto (lo de equivocar la garrafa de ketchup por la de salsa brava no), intento adelantarme un poco pero ya es imposible y no puedo salir de esa zona trasera destinada a parejas acarameladas y matrimonios que ya lo eran cuando nació el grunge, en la que pinto menos que en un concierto de Pearl Jam.

http://www.youtube.com/v/satuuBwh8dA&hl=es_ES&fs=1

Porque no me parece justo y porque mi intención no es levantar ampollas prefiero no votar este concierto. Reconozco que tienen su mérito y no lo hacen nada mal como músicos, sin necesidad de efectos especiales para llegar a movilizar masas, pero también tengo muy claro que sin comer pizza y sin escuchar Pearl Jam también se puede vivir.

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