A cada audiencia su ficción.


Biznaga parecían a punto de comerse el mundo en aquella inolvidable ‘Adalides de la nada’, la canción que abría su EP homónimo hace ya casi cuatro años. Desde entonces les han pasado muchas cosas: un LP titulado Centro Dramático Nacional que recibió elogios de todo tipo por las cuatro esquinas del panorama nacional, una suerte de marchamo del Punk clásico de toda la vida y la presencia en festivales de diverso pelaje, diminutos o masivos. Todo ha brotado de forma armónica, linear y lógica.

Y la tendencia ha llevado a Sentido del Espectáculo (2017, Slovenly Records), su segundo larga duración con un buen puñado de canciones capaces de sostener cualquier comparación con su anterior disco. Cuando Biznaga acuden al apartado teen angst, más Power Pop y deudor del Punk original de Stiff Little Fingers o The Undertones, son una gozada: ‘Mediocridad y Confort’ pone el corazón a mil, y es imposible, si uno es ducho en estos lares, no perder la cabeza con una canción tan redonda — esa línea de bajo excelsa — como ‘Una ciudad cualquiera’, himno para la juventud que se consume entre las aceras y los camellos, entre los bares y la precariedad.

Fosas comunes, hileras de bloques
Gatos callejeros partiéndose el cobre
Una ciudad tan buena
Para morir, como otra cualquiera
Una ciudad tan buena para morir

En Biznaga hay lo que siempre ha habido: visceralidad, tenebrismo ibérico, como recuerdan en Canino, y la juventud expulsada por la garganta (Flamenco, what?). También hay Hardcore, y aquí entra en juego su “a cada audiencia su ficción”. Biznaga tienen dos caras: la luminosa, la pop, y la cruda, la que opta por canciones más duras y salvajes, de aristas menos suavizadas, ideales para el nicho de los siempre enamorados del Punk clásico, de Eskorbuto a la siniestra evolución de la escena británica post-1977. Aquí, sin embargo, Biznaga son más previsibles y mundanos — aunque su apartado lírico, brillante, se eleve varios palmos sobre su armazón musical — .

Apagadas las luces, en Biznaga queda un regusto agridulce, como en Centro Dramático Nacional, con tres canciones excelsas (sumemos aquí ‘Los Cachorros’) y un repertorio más afilado. En su versión melódica o en su versión directa, Biznaga siguen propulsándose hacia arriba, y esa ambición, esa mejora en todos los aspectos de su música, permite disfrutar de Sentido del Espectáculo incluso cuando interpretan tu ficción menos favorita.

6,7/10

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