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Black Lips — Underneath the Rainbow

Con los Black Lips nunca se sabe. Eso, que por una parte les da un aire de grupo imprevisible que también se agradece (nada peor que esos discos que ya has escuchado antes de hacerlo), les pone también al mismo tiempo en un lugar peligroso, en el de la lista de “grupos de los que me puedo acabar cansando en cualquier momento”. Este Underneath the Rainbow es otro resbalón que en realidad no están en condiciones de permitirse, lo cual no augura cosas demasiado buenas para su futuro.

Black Lips, en zona peligrosa

Tampoco es que sea algo especialmente sorprendentemente: de hecho, si acaso algo debería llamarnos la atención es que hayan llegado hasta aquí, que hayan durado nada menos que once años y hayan logrado entregar su séptimo disco. Hay poses que son difícilmente sostenibles en el tiempo y la de Cole Alexander y compañía es una de ellas. Eso lo aceptamos todos como parte del juego (no pasa nada si en sus conciertos ya no hay el nivel de hostias, vómitos y demás elementos escatalógicos de antes), pero lo que sí cabría ir exigiéndoles es que decidan de una vez qué banda quieren ser hoy en día porque parecen llevar demasiado tiempo parados discutiéndolo.

Daba la sensación de que después del mediocre 200 Million Thousand habían encontrado (más o menos) la receta con el muy notable Arabia Mountain: bajar revoluciones, cuidar la producción y, ahora que el efecto sorpresa estaba perdido, centrarse en rematar las canciones en vez de dejarlas sueltas a ver qué hacen. No parecía una mala técnica, siendo como son un grupo que depende tanto de lo acertado o no de sus composiciones, pero este nuevo volantazo, con Patrick Carney a la producción (al menos de la mitad de temas) les vuelve a dejar en la misma tierra de nadie otra vez.

Canciones sin rumbo

Escucho Underneath the Rainbow y no tengo claro qué disco quiere ser ni adónde quiere llegar exactamente. Ya desde esa inicial y casi autoparódica ‘Drive-by Buddy’ la sensación general es la que jamás debería transmitir un disco de Black Lips: rutina. Rutina no sólo porque la proporción de temas de relleno (que siempre ha estado ahí) sea mayor de la habitual, sino porque incluso los cortes que funcionan te dejan la impresión de que ya los habían hecho antes y mejor. La canción del silbidito, la del fuzz a tope, la de desafinar como cabrones… Ya se las conocemos todas, así que si van a volver a soltarlas, al menos que lo hagan bien.

La primera escucha de Underneath the Rainbow uno se la pasa esperando la gran canción que parece va a llegar y al final no aparece, así que la segunda se convierte en una búsqueda de brotes verdes. Y algo rascas, como esa ‘Make You Mine’ que les acerca al power pop o esa otra ‘I Don’t Wanna Go Home’ en la que dicen que colaboró Bradford Cox aunque nunca llegó a presentarse en el estudio. Nada, en todo caso, que los vaya a llevar más allá del aprobado raspado: ‘Boys in the Wood’ no tiene el punch suficiente (ni mucho menos) para ser un single de Black Lips y cosas como ‘Dorner Party’ no pasan de prescindibles, y eso siendo generosos.

5.3/10

Underneath the Rainbow es, en fin, un disco algo desganado que parece sacado del horno antes de tiempo, y eso que ya hacía tres años desde su última referencia. Entregarlo así supone el peor de los riesgos para una banda: caer en la más absoluta irrelevancia. A lo mejor la próxima vez que los Black Lips llamen a la puerta ya no habrá nadie para abrirles. A día de hoy al menos yo no tengo demasiadas ganas.

Black Lips — Underneath the Rainbow

Ningún problema con que se domestiquen y pulan su sonido. Al contrario: es probablemente lo mejor que podían hacer a estas alturas. Pero que sea para algo, que hagan algo, que ocurra algo, porque no son el tipo de banda que puede permitirse “discos de transición”.

  • 01. Drive By Buddy
  • 02. Smiling
  • 03. Make You Mine
  • 04. Funny
  • 05. Dorner Party
  • 06. Justice After All
  • 07. Boys in the Wood
  • 08. Waiting
  • 09. Do the Vibrate
  • 10. I Don’t Wanna Go Home
  • 11. Dandelion Dust
  • 12. Dog Years

Lo mejor

  • ‘Make You Mine’, ‘Funny’ y en general las canciones en las que NO ha participado Carney.
  • Que por momentos todavía sepan resultar divertidos.

Lo peor

  • La absoluta falta de chispa del disco.
  • El reciclaje (forzado) de ideas.
  • Transmiten la sensación de ser un grupo ya más que amortizado.

Black Lips en Hipersónica

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