Después del tour mundial, toda la banda se mudó a Los Ángeles once meses. Era de nuevo un desafío, pero pensamos trasladarnos allí, escribir el nuevo álbum y grabarlo. Pero se volvió en un frustrante proceso sin fin

Con estas palabras describe Tony Iommy el inicio de un proceso de grabación que significaría el final para la formación inicial de Black Sabbath, un grupo que estaba ya frente al abismo de la autodestrucción. Las opciones eran dos, o tomarse una larga pausa que permitiese no solo reponer fuerzas sino también aislarse de ese ciclo composición-gira-composición-gira (con un consumo de drogas desorbitado de por medio), o arrancar de raíz el problema, amputar el miembro que llevaba más que meses un par de años siendo un lastre.

Con la presión de Warner mediante, la pausa parecía no ser un plan a contemplar, exigiendo la discográfica continuamente reportes al respecto del proceso de grabación, como si supiesen que algo no andaba bien en el seno de una de sus gallinas de los huevos de oro. Así sería como Black Sabbath volverían a California en busca de la inspiración que encontraron en tiempos de Volume 4, no solo intentando refrescarse compositivamente sino tratando de marcar distancia con respecto a sus dos fallidos álbumes anteriores.

Este estudio es un infierno

Nos mudamos todos a una gran casa, en la cual convertimos el garaje en un estudio improvisado. El próximo movimiento era conseguir nuevas ideas, pero no llegaban. De nuevo estábamos consumiendo muchísima coca. Salíamos de fiesta, hacíamos fiestas en la casa, y luego intentábamos escribir… era muy difícil. Pero lo que lo hacía imposible es que Ozzy no estaba allí. Estaba en otro planeta. Tratamos de motivarlo diciendo:
¿Ideas?
No, no puedo pensar en nada

El fracaso de los dos álbumes anteriores, un consumo de droga que continuaba en ascenso y una serie de problemas personales no resueltos en el pasado constituían en conjunto una situación límite, una bomba de relojería a punto de estallar. Y con ella en las manos, viendo como la cuenta atrás avanzaba, Black Sabbath no eran capaces de hacer nada, presionados no solo por su discográfica sino por ellos mismos, aprisionados por su propia conciencia y por una incapacidad que los atenazaba como banda.

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El tiempo ha dicho que justamente, Tony Iommi consideró que Ozzy Osbourne era la raíz del problema, era la fuente de la incapacidad creativa en la que se encontraban, extendiendo de forma progresiva una nube de negatividad que les había atenazado como conjunto. Finalmente el guitarrista estalló viendo que pasaba el tiempo y no avanzaban lo más mínimo, haciéndose a su vez más frecuentes las llamadas por parte de Warner, deseosos por saber qué se estaba haciendo con su dinero.

El encargado de hacer llegar la noticia fue Bill Ward, amigo personal del vocalista, y el mensaje fue una expulsión fulminante, triste pero sin paliativos. Tony Iommi se puso de inmediato a componer algunas de las canciones que formarían parte de Heaven and Hell, ahora solo faltaba encontrar a quién las cantase.

Tony Iommi, Sharon Arden y Ozzy Osbourne: un triángulo con cuatro lados

Este fue el momento en el que Sharon me presentó a Ronnie James Dio en una fiesta. Ella sugirió que debería crear un proyecto paralelo y hacerlo con Ronnie. Me aproximé a él y le dije:
Estoy en una situación terrible. No creo que lo que tenemos vaya a funcionar mucho tiempo más. ¿Estarías interesado en hacer algo diferente?

El papel de Sharon Arden, hija del manager de Black Sabbath en esos años, Don Arden, iba a ser fundamental en este periodo, no solo para sacar a la banda adelante sino también para recuperar a un destrozado Ozzy Osbourne. De hecho la futura esposa de Ozzy sería un apoyo fundamental para Tony Iommi esos meses, no solo pidiendo paciencia al guitarrista con la situación de adicción del cantante de su banda, sino actuando como una especie de confidente (no penséis mal que Iommi ya estaba casado con Susan Snowden), casualmente mientras Sharon iniciaba los acercamientos con Ozzy aunque la relación iniciase bastante tiempo después.

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Cansado de esperar más a Ozzy, Iommi lo expulsó y solicitó ayuda a Sharon para encontrar un nuevo cantante. Cosas de la vida, el recién liberado del pesado yugo de Ritchie Blackmore en Rainbow, Ronnie James Dio, pasaba por Los Ángeles esos días. Un párrafo más arriba podéis leer las primeras palabras que Iommi dirigió a Dio, las cuales pusieron de nuevo las cosas en marcha, primero pensando ambos trabajar en un proyecto paralelo para, finalmente, considerar que lo mejor era intentar reflotar juntos al gigante. Y de hecho, así harían, mediando amenazas por parte de Ozzy al bajito vocalista de antepasados italianos.

El cambio que necesitaban

Ronnie estaba preparado para que hiciésemos algo juntos, pero no le contacté por unos días porque aún estábamos impactados por lo sucedido con Ozzy. Después de que se marchase le dije a Bill y Geezer: ¿Porqué no intentamos con Ronnie?

Con el apoyo de sus dos compañeros restantes, Iommi se decidió a invitar a Dio a un ensayo de la banda sin mayor pretensión que mostrarle lo que tenían del que sería su próximo álbum y conocer su opinión. Comenzaron a tocar ‘Children of the Sea’ y mientras la tocaban, Dio creó la línea vocal de toda la canción, improvisadamente pero con las constantes que en la actualidad conocemos. Entusiasmados, el entonces trío tocó ‘Lady Evil’ obteniendo el mismo resultado: Dio había sacado la línea vocal de inmediato.

Pensamos, jooooder, tenemos un ganador.

Sin embargo no todo iba a ser más sencillo pues, una vez cerrado el acuerdo con Dio, el manager Don Arden les comunicó que no aceptaba otra opción que no fuese Ozzy para la banda, presión que acabó desembocando en la ruptura con el representante de toda la vida de Black Sabbath previo insulto del mismo hacia Ronnie James Dio llamándole midget (enano en forma despectiva). A esto se unió a un abandono temporal por parte de Greeze Butler por problemas familiares que llevaría al nuevo vocalista a tocar el bajo en gran parte del periodo de composición del álbum.

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En cualquier caso la estabilidad y fluidez creativa había llegado al fin a Black Sabbath, componiendo primero ‘Heaven and Hell’ y pasando después al resto de temas que forman parte del álbum, evocando la banda inglesa tiempos en los que componer no era un suplicio y reconociendo que, a pesar de haber dejado un amigo en el camino, el cambio era necesario para la supervivencia de la banda.

Heaven and Hell: ¿qué hay en el disco?

Nada más arranca ‘Neon Knights’ el oyente percibe que Heaven and Hell no es un disco más en la carrera de Black Sabbath. Conscientes por un lado de que jugar a ser Queen no les había granjeado ningún éxito, y de que en su propia Inglaterra ya había dos bandas que habían aprovechado mejor los últimos años de la década de los 70 que ellos (Judas Priest e Iron Maiden), la apuesta por actualizar su sonido debía mantenerse pero alejándose de los experimentos pasados, respondiendo a la incipiente New Wave of British Heavy Metal y, sobre todo, aprovechando el increíble potencial que les daba su nuevo cantante.

Así sería como el primer álbum de Black Sabbath sin Ozzy Osbourne se alejaría tanto del Doom Stoner practicado por los de Birmingham en sus primeros 6 álbumes como del Glam, Hard Rock u horterada que hicieron en los dos siguientes. El noveno álbum de Black Sabbath iba a ser un álbum puro de Heavy Metal, respondiendo a todas las constantes del género que ellos mismos habían creado pero que las dos jóvenes bandas inglesas citadas antes ayudaron a definir.

Espacio seguiría habiendo para varios temas de corte más rockero como ‘Lady Evil’ o ‘Wishing Well’, pero el poso dejado por el álbum es marcado por el corte acelerado de la inicial ‘Neon Knights’, ‘Die Young’ o la épica ‘Heaven and Hell’, en la que Iommi recuperaría al fin su capacidad para sacar riffs para la historia. Probablemente Black Sabbath habían perdido el corte experimental que caracterizó álbumes como Masters of Reality o Vol. 4, pero habían ganado en solidez metálica de la mano de un vocalista que posteriormente sería reconocido como uno de los mejores de la historia del Heavy Metal, sirviendo su impecable interpretación en ‘Children of the Sea’ como muestra.

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8.1/10

Muerto el perro se acabó la rabia reza el refrán y eso fue exactamente lo que ocurrió a Black Sabbath tras la dolorosa expulsión de Ozzy Osbourne. Ronnie James Dio lograría sacar a la banda del atolladero a pesar de ser un vocalista radicalmente opuesto a Ozzy. Black Sabbath estaban de regreso en el momento oportuno, justo cuando Judas Priest e Iron Maiden comenzaban a ser una amenaza a su reinado.

Especial de Black Sabbath en Hipersónica

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