Black Sabbath — Master Of Reality (1971): diseñando los caminos del metal

Black Sabbath - Master of Reality (1971)

Black Sabbath se presentaron al mundo en 1970 con un disco de título homónimo que fue duramente criticado por los medios especializados porque no habían entendido nada, o casi nada. El público no lo entendió así y le otorgó su favor colocándolos en las listas de ventas británicas. Por eso meses después sorprendieron con un nuevo álbum de estudio, Paranoid, cuyo título se cambió para explotar la repercusión del single del mismo nombre. Y no había pasado ni un año cuando un 21 de julio de 1971 se publicó Master Of Reality.

Se trata de otra obra maestra, una más y va tres seguidas del cuarteto de Birmingham. Master Of Reality es un disco que visto con la perspectiva actual se queda corto con sus treinta y cuatro minutos y medio y ocho temas, dos de ellos instrumentales. Además en su contra está que posee la portada más sosa de la etapa dorada del grupo, la que se llamó The Ozzy Osbourne Years. Sobre fondo negro aparece el nombre del grupo en letras violetas y el título del disco en negro pero con las letras en relieve. Eso fue así en las primera edición, después Master Of Reality aparecería en letras grises.

A pesar de esos peros, una minucia, Master Of Reality está incluido dentro de los trabajos imprescindibles de Black Sabbath, sus seis primeros discos que todo melománo debería tener en alguna de las casas que se han ido publicando a lo largo de los años.

Con Paranoid como número 1 el grupo estaba en una encrucijada y aunque no fue algo buscado, a propósito, Black Sabbath cambiaron ligeramente su sonido, al menos la afinación de tres de los temas principales. Tony Iommi tuvo que bajar tres semitonos la afinación de su guitarra para poder tocar con más comodidad como consecuencia de un accidente laboral que le había lesionado dos dedos de su mano. Y por ello, Geezer Butler también bajó el tono de su bajo. Por eso Black Sabbath grabó su disco más heavy hasta la fecha.

Master Of Reality es el disco que todos mencionan como iniciador de esa corriente llamada stoner rock. De hecho, el tema ‘Sweet Leaf’ es toda una oda al consumo de marihuana, una elegía fumeta (stoner) con el descriptivo título de ‘Dulce hoja’.

El riff de Tony Iommi de ‘Sweet Leaf’ es absolutamente demoledor, probablemente con el de Paranoid el más copiado del grupo. En nuestras manos el tema es como una bomba de relojerá que te explota en las manos sin darte cuenta. Además, Ozzy Osbourne ofrece una de sus mejores interpretaciones de esos años, acallando las críticas que estaba recibiendo sobre sus escasas dotes técnicas.

Ese nuevo nivel que alcanzaron los riffs en la propuesta musical de Black Sabbath quedaron patentes en ‘Children Of The Grave’ y ‘Lord Of This World’. En concreto, ‘Children Of The Grave’ tiene uno de los riffs más heavies de la historia del heavy metal. Se acompaña de la mejor interpretación en toda su carrera de Bill Ward, que parece duplicado aporreando los tambores, aportando unos detalles tribales fantásticos.

Geezer Butler, por su parte, se desatapa como el mejor bajista de la época, y sus líneas de bajo deberían ser básicas para cualquier alumno que esté aprendiendo a tocar el instrumento. Y Ozzy Osbourne deja claro que ha llegado a la madurez vocal. Sorprenden los teclados de capilla gótica que escuchamos en el minuto 2:21 y ese final espectral en el que Ozzy susurra tres veces Children Of The Grave.

Black Sabbath dando vida al stoner y al sludge

La tercera pieza básica de esta obra maestra de Black Sabbath es ‘Into The Void’. Aquí el cuarteto sigue innovando, dando pistas y desbrozando terrenos que en el futuro iban a seguir un montón de bandas. No lo buscaron, pero el cuarteto tocó por primera vez sludge metal.

Tony Iommi se sacó de su cajón sin fondo un riff muy lento, nada doomy pero con mucho groove y absolutamente siniestro o si se prefiere oscurísimo. Lo apuntala de cerca el bajo pasado de fuzz de Geezer Butler y la precisa batería de Bill Ward. Y para ser sincero, Ozzy Osbourne sigue siendo un killer del micrófono.

Luego está ‘After Forever’, precedida por una intro de unos segundos muy galáctica a base de unos teclados espaciales que descolocan. En la primera edición norteamericana de Master Of Reality esta intro llevaba el título de The Elegy. La canción incluye un riff principal que se combina con otros riffs y vuelve a retomarse con su groove original.

‘Lord Of This World’ es otra imprescindible de este tercer álbum de Black Sabbath. Ozzy parece estar predicando y el trío de hachas ofrece otra pieza de alto octanaje heavy: riffs afiladísimos de Iommi, bajos infeccioso de Butler y Ward dando otra lección de como combinar ritmos.

Master Of Reality incluye dos instrumentales de Tony Iommi: ‘Embryo’, antesala de ‘Children Of The Grave’, que parece que imita el sonido de un violín, y ‘Orchid’, una pieza de minuto y medio tocada con guitarra acústica y aroma folkie.

Y dejamos para el final ‘Solitude’, una pieza extrañísima si no hubieran grabado ‘Planet Caravan’ en Paranoid. En ella el propio Tony Iommi mostró su talento como instrumentista tocando todos los instrumentos incluidos el piano y la flauta. Se trata de un corte muy delicado con Ozzy Osbourne ofreciendo su lado más amable.

Unas letras que son un zas en toda la boca para los que les tildaban de satánicos

Black Sabbath habían sido tildados de satánicos y demoníacos por sus detractores tras la publicación de sus dos primeros discos. Las letras de Master Of Reality fueron un zas en toda la boca por parte del cuarteto porque lanzan proclamas en contra de la guerra, cantan al amor y hablan de Dios; bueno, y también de las drogas en ‘Sweet Leaf’.

En el caso de ‘After Forever’, que fue single llevando en la cara B ‘Fairies Wear Boots’, es una canción de temática cristiana con una letra escrita por Geezer Butler que habla de la salvación del alma, Cristo, el Papa e incluso de si Dios ha muerto.

‘Children Of The Grave’ es un alegato contra la guerra nuclear: “must the world live in the shadow of atomic fear. Can they win the fight for peace or will they disappear”. También ‘Into The Void’ incide en lo mismo hablando de un mundo destruido por la guerra.

Master Of Reality fue el tercero y el último álbum producido por Roger Bain. Él fue a quien se le ocurrió incluir en la pista de ‘Sweet Leaf’ los tosidos iniciales de Tony Iommi. La causa de esa tos se la produjo un gran porro que trajó al estudio Ozzy Osbourne y circulo entre todos.

La edición deluxe publicada en 2009 fue remasterizada por Andy Pearce e incluía un segundo CD en el que nos encontramos la inédita ‘Weevil Wooman ‘71’, versiones alternativas e instrumentales de los temas principales y una toma con una versión primitiva de ‘Into The Void’ que se titula ‘Spanish Sid’.

Black Sabbath — Master Of Reality: tracklist

Black Sabbath se plantaron en la encrucijada después de dos discos que les hicieron populares. Cerraron la boca de quienes les tildaban de satánicos y abrieron todavía más el abanico de subestilos del heavy metal como el stoner y el sludge. Además, registraron al menos tres temas imprescindibles de su discografía dentro de otra obra maestra.

  • 01. Sweet Leaf
  • 02. After Forever
  • 03. Embryo
  • 05. Orchid
  • 06. Lord Of This World
  • 07. Solitude

Lo mejor

  • Exploran nuevos caminos dentro del metal
  • El riff de Children Of The Grave
  • Esa oda a la marihuana que es Sweet Leaf
  • Ozzy Osbourne encuentra su registro
  • La batería de Children Of The Grave
  • Una obra imprescindible

Lo peor

  • La portada más sosa de su primera época
  • ¿Por qué no hay más minutos?
  • Que alguien piense que no es una obra maestra
10/10

Especial Black Sabbath en Hipersónica

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Black Sabbath - Master of Reality (1971)
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