Black Sabbath — Never Say Die! (1978): el final de una era

Neil Young cantaba aquello de “it’s better to burn out than fade away” en la mítica ‘Hey Hey, My My (Into The Black)’. Años más tarde, esa frase se volvería icónica por el suicidio de Kurt Cobain, pero mucho antes estábamos cerca de ver como una banda estaba cerca de cumplir ambas premisas. El frenético ritmo de publicación y el más que desmesurado consumo de drogas por parte de los integrantes estuvieron cerca de destruir a una de las bandas más importantes e influyentes de la historia.

El último precedente de la banda, Technical Ecstasy, fue un disco más original en sus planteamientos pero muy fallido en su ejecución. Lo que se puede llamar un batacazo en toda regla. Lo que para muchos sería una señal de que tocaba pararse y reflexionar, la banda no lo pudo interpretar de manera más opuesta. De igual manera que venían haciendo los últimos años, al poco de sacar un álbum ya estaban preparándose para el siguiente, pero esta vez con más prisas y un ambiente mucho más turbio.

Black Sabbath, reconduciendo pero a medias

https://www.youtube.com/watch?v=NpmXJtm7YCk

Las relaciones entre los miembros estaban en un punto crítico. Antes de meterse a grabar el nuevo álbum, Ozzy Osbourne se marchó de Black Sabbath, principalmente por la enfermedad de su padre, pero la situación del grupo también contribuyó a su marcha. Y claro, no había tiempo para perder el tiempo, así que rápidamente ficharon a Dave Walker (ex de Fleetwood Mac) y trabajaron con él las canciones del nuevo trabajo.

No obstante, Osbourne regresó para reclamar su sillita de la reina y exigiendo cambiar las letras de las canciones compuestas con Walker. Se cumplió con el requisito excepto con ‘Swinging the Chain’, por lo que Ozzy se negó a cantarla. ¿Solución? Que la cante el batería (Bill Ward). El ambiente no era el más propicio para sacar adelante un álbum y cada vez había más fricción entre el cantante y Tony Iommi. El guitarrista se enojó con las pretensiones de Ozzy por montar un proyecto en solitario. Vamos, que si montan un circo le crecen los enanos.

Un ambiente turbio y un Ozzy más fuera de lugar que nunca

https://www.youtube.com/watch?v=Gd8pk9crPMY

La banda le tocaba reconducirse después del tropiezo con su anterior álbum, por lo que se puede decir que, escuchando el disco, la mayor parte de Never Say Die! buscaba recuperar el sonido característico y dejarse de experimentos. Sin embargo, por muy buenas que fueran las intenciones, el grupo se quedó a mitad de lo que tenía en mente, por lo que el disco carece de la pesadez o la distorsión que les hizo una de las bandas más influyentes. Suena más a lo que Sabbath era en un principio de lo que llegarían a ser.

De hecho, si me llegan a decir que este disco lo firma una banda cualquiera de Rock Duro de los setenta en lugar de Sabbath, probablemente me lo hubiera creído. Y quizás ahí resida el tema. Al igual que en Technical Ecstasy, en una banda cualquiera esto nos habría parecido hasta tolerable (o no le habríamos hecho demasiado caso), pero poniéndolo en su contexto y teniendo en cuenta de quien hablábamos, Never Say Die! se torna un disco insuficiente.

https://www.youtube.com/watch?v=wX-fX0fPi9E

También lastran muchas otras cosas en este disco. Aparte de la aparente simplificación del sonido de la banda, el grupo se queda a medio fuelle en la ejecución de las piezas. Temas como ‘Never Say Die’ o ‘Johnny Blade’ tienen cierto gancho, pero no tardan en quedarse sin chispa, como la Coca Cola que te dejas abierta y pierde el gas. El disco en su conjunto oscila a un nivel entre lo medio aceptable y lo muy flojo.

Y aun así también han tenido ocasión para dejar algún detalle de su anterior referencia, como es el caso de ‘Air Dance’, que me recuerda a el típico tema de un grupo AOR de medio pelo. Y el hecho de meter el jazzístico y festivo ‘Breakout’ me hace ver este conjunto como más desordenado y confuso. Y en el aspecto técnico el único que luce de verdad es Bill Ward. Iommi sigue sacando riffs, pero no tan buenos como antaño. Y Ozzy está más fuera de lugar y fallón que nunca, hecho propiciado por su mala relación con el resto y su anterior salida.

5,9

Black Sabbath — Never Say Die!

El último movimiento de la formación original de Black Sabbath es el reflejo de la situación convulsa y frenética. Never Say Die! recupera buenas intenciones, pero suena apresurado y falto de chispa. Aunque Bill Ward luce a un nivel estupendo y Iommi aun se saca algún que otro riff de la chistera, el conjunto cae por su propio peso y Ozzy ofrece uno de los trabajos vocales más pobres de su trayectoria.

* 01. Never Say Die
* 02. Johnny Blade
* 03. Junior’s Eyes
* 04. A Hard Road
* 05. Shock Wave
* 06. Air Dance
* 07. Over to You
* 08. Break Out
* 09. Swinging the Chain

Lo mejor

  • Los pilotos de la portada son parte imborrable de la iconografía Sabbath
  • Es corto
  • Iommi seguía sacando riffs y Bill Ward destaca sobre el resto
  • Que después llegaría Dio

Lo peor

  • Ozzy está más fuera de lugar que nunca
  • Interesante en sus planteamientos, pero muy fallido en la ejecución
  • Sonido confuso y apresurado
  • Canciones faltas de chispa y de fuelle

Especial de Black Sabbath en Hipersónica

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