Black Sabbath — Technical Ecstasy (1976): con paso firme camino a ninguna parte

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La anécdota es (relativamente) conocida: los Eagles (¡los putos Eagles!) estaban grabando Hotel California (¡el puto Hotel California!) en los Criteria Studios de Miami y en más de una ocasión tuvieron que parar porque en su sesión se estaba filtrando ruido procedente de la sala contigua. Era el estruendo que montaban Black Sabbath, ya metidos en harina para grabar su nuevo disco. Lo que nunca hemos sabido si en realidad la cosa fue en ambas direcciones y algo de los ídolos del soft rock se coló también en Technical Ecstasy. Vistos los resultados, casi parece que sí.

Technical Ecstasy, la calle de en medio

https://www.youtube.com/watch?v=Pkl5tc3CE4o

Estamos a mediados de 1976 y Black Sabbath continúan con su muy fructífero ritmo de producción: no ha pasado un año desde la publicación de Sabotage cuando ya están inmersos en la elaboración de su siguiente larga duración. Las tensiones en el seno de la banda seguían siendo las mismas de siempre y seguían teniendo los mismos agravantes de siempre (drogas, básicamente), pero se abría un nuevo frente de discrepancias entre los miembros: el musical. Tony Iommi estaba deslumbrado por el éxito del A Night at the Opera de Queen, que había sido número 1 durante cuatro semanas en Reino Unido, y estaba dispuesto a tomar caminos más melódicos y llenar estadios más grandes, mientras que el resto del grupo no acaba de ver el tema demasiado claro. El salomónico resultado que trata de contentar a todos y acaba por no dejar completamente satisfecho a nadie se llama Technical Ecstasy y acaba viendo la luz el 25 de septiembre de ese año, con el fichaje del teclista Gerald Woodruffe como principal novedad.

“Los seis primeros discos de Black Sabbath” es probablemente uno de los sintagmas más utilizados cuando se trata de hacer un poco de historia del rock (ya no digamos del heavy): la influencia de sus seis primeros discos, la grandeza de sus seis primeros discos, sus primeros discos esto, sus seis primeros discos aquello. Pero existen todavía un par de eslabones perdidos entre la época gloriosa y la muy prescindible etapa posterior a la marcha de Ozzy Osbourne del grupo: éste y el posterior Never Say Die! (1978), discos tan dignos como definitivamente fallidos y claramente por debajo del sexteto inicial. Y como siempre que hablamos de una obra menor de un artista mayor, resulta tan interesante analizar los motivos por los que no está a la altura del resto de su producción como los pequeños destellos de genio que sí vale la pena destacar y que, con un poco de suerte, la harán digna de entrar en esa estimulante categoría de “interesante rareza”.

Por qué sí y por qué no

https://www.youtube.com/watch?v=3NvOxjwKZR8

Technical Ecstasy no está a la altura porque es el principio del fin de muchas cosas: de la voz de Ozzy, de la absorbente oscuridad que los caracterizó, de los riffs realmente abrasivos y no sólo enfurruñados y, claro, de los hits de verdad: se podrán poner pegas a Sabotage, pero el disco que hoy nos ocupa mataría por un ‘Symptom of the Universe’. También porque es un disco que abre nuevos caminos y marca una cierta evolución para el grupo, pero de forma confusa, desnortada y casi parece que aleatoria: dan la sensación de que, agotado el proyecto, están pulsando botones aquí y allá para ver si finalmente de algún sitio acaba saliendo algo de provecho. Muchas veces es de aplaudir que una banda explore territorios diferentes, pero no cuando lo hace con la falta de motivación que aquí se respira. Son como aquél que, después de años yendo siempre al mismo bar, empieza a buscar otro, pero no por propia determinación, sino simplemente obligado porque el suyo se lo han cerrado.

También hay, claro, momentos afortunados, pero ninguno de ellos elevará este trabajo al estatus de “interesante rareza”, porque este disco brilla precisamente cuando Sabbath son más Sabbath. Cuando se sumergen en la profunda oscuridad de ‘You Won’t Change Me’, por ejemplo, o cuando facturan el único corte que ha sobrevivido con una cierta relevancia hasta nuestros días, ‘Dirty Women’, el momento en que Iommi deja de conformarse con colocar un solo aquí y allá y toma las riendas de verdad para hacer algo realmente memorable: lo de irse (líricamente) de putas parece que les sienta bien e insufla oxígeno cuando ya creíamos que estaba todo perdido. Pero en cuanto sacan un poco los pies del tiesto la cosa acaba generalmente en fracaso: cuando se les indigestan los teclados, cuando hay que buscar el bajo con lupa hasta que aparece ‘All Moving Parts (Stand Still)’, cuando suenan como una Creedence cualquiera en ‘Rock ’n’ Roll Doctor’ o cuando se entregan a baladas lloronas de letras algo vergonzosas (My summer love has turned to rain, dicen en ‘She’s Gone’). Y mención especial, claro, para ‘It’s Alright’, la primera canita al aire de Bill Ward como vocalista: lo de Sabbath jugando a ser The Beatles es tan lamentable que ellos mismos parecen querer pasar página cuanto antes poniendo inmediatamente a Ward a ocuparse del arranque de ‘Gypsy’.

https://www.youtube.com/watch?v=cOnDGUGNjqY

Es significativo que quizá el aspecto de Technical Ecstasy del que más se haya hablado sea su portada. Se le encargó a la gente de Hipgnosis (responsable de trabajos legendarios como el Dark Side of the Moon de Pink Floyd o el Deceptive Bends de 10cc). Tomaron el título de la manera más literal posible y el éxtasis técnico se tradujo en sexo entre robots. Sexo en público, además: en plenas escaleras mecánicas. Se podrá discutir si la conexión con el contenido es la adecuada (a fin de cuentas, estamos hablando de un disco muy poco sexual y desde luego muy poco futurista), pero no cabe duda de que el trabajo por sí solo es brillante y supone un paso adelante notable para una banda que venía de firmar portadas tan aberrantes como la de Sabotage.

Siempre es tentador ponerse capa y antifaz y reivindicar como infravalorados los trabajos menores de las grandes bandas (siempre hay alguien dispuesto a asumir el papel), pero cuesta hacerlo en casos tan claros como el de Technical Ecstasy, un disco que podría ser incluso notable para otra banda pero no para Black Sabbath y no desde luego en aquel momento, viniendo de donde venían. Es así de duro: uno se crea su propio listón y según él se le juzga. Aquí se nota a una banda perdida, desorientada, que en vez de seguirse a sí misma decide seguir a bandas contemporáneas de rock ramplón que estaban muy por debajo de ellos. Es como si conscientemente decidieran de repente aspirar a menos de lo que ya habían logrado. Abren nuevas direcciones, sí, pero casi todas malas.

Los Sabbath dieron un salto alocado y bajaron de golpe varios escalones en una maniobra de la que ya nunca se volverían a recuperar y Technical Ecstasy fue un fracaso de público y (esta vez sí, justificadamente) de crítica. Tras su publicación, Ozzy haría el primer amago de espantada de la banda, aunque luego volvería para la gira y para un último trabajo. Pero aquello, lamentablemente, ya no tenía vuelta atrás.

6,2

Black Sabbath — Technical Ecstasy

Ahora sí, el principio del fin. La primera entrega de la prescindible dupla que puso fin a la etapa de Ozzy Osbourne al frente de Black Sabbath consigue salvar los muebles pero naufraga en cuanto se desvía del sonido tradicional del grupo, que al fin y al cabo era su objetivo.

01. Back Street Kids 
02. You Won’t Change Me 
03. It’s Alright
04. Gypsy
05. All Moving Parts (Stand Still)
06. Rock N’ Roll Doctor
07. She’s Gone
08. Dirty Women

Lo mejor

  • ‘Dirty Women’ y ‘You Won’t Change Me
  • El comienzo bluesero de ‘All Moving Parts (Stand Still)
  • Pese a todo, el intento de cambio.

Lo peor

  • No logra casi nada de lo que intenta.
  • Butler no está ni se le espera durante más de medio disco.
  • Esas abominables baladas.

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