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Black Tusk — Pillars of Ash

“Lo estoy escuchando y me están dando ganas de comerme 5 kilos de costillas con salsa barbacoa y beberme otros tantos litros de cerveza caliente”. Esas fueron las impresiones que compartió conmigo mi compañero Cronopio al toparse con la apisonadora que era Pillars of Ash (Relapse, 2016) y no podría haber resumido el disco mejor. El sludge metal cafre de Black Tusk no ofrece concesiones y desde el minuto uno ya están repartiendo estopa de la buena, soltando riffs y berridos que te incitan a romperte las cervicales a headbangazos.

7.7/10

En cierto modo, no me esperaba que llegaran con un disco así y lo celebro enormemente porque les hacía falta algo de este calibre para salir de esa categoría de stoner/sludge random. Logran algo más que ser unos Red Fang de la vida y sueltan cañonazos punkarras y testosterónicos de los que enganchan. Ahora son ese grupo del que Dr. Chou pasa los 364 días del año pero que un día acaba viéndolos en un festival y se acaba haciendo fan. Discos como el de Black Tusk son un estupendo salvavidas cuando lo que te pide el cuerpo es desatar tu lado más animal y que los guitarrazos sean tu mejor colega invitándote a una buena birra simplemente porque sí.

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