Black Wing, el proyecto donde Dan Barrett adapta su discurso a la electrónica

Si nos pusiéramos a hacer una lista de grandes genios de la música de los últimos tiempos, pongamos seis años, inevitablemente tendríamos que incluir el nombre de Dan Barrett. Un nombre que parece bastante corriente y así de primeras no le pones cara al instante, ya no digamos adivinar en qué grupos anda metido, pero cuando os muestro su currículum donde sobresale como uno de los pilares principales de Have a Nice Life y también como la mente pensante detrás del pseudónimo de Giles Corey ya cambia la cosa y os toca darme la razón. Tanto los imprescindibles dos discos de los primeros como el disco sacado bajo su alias son unas joyas exquisitas que cualquier melómano con un mínimo de buen gusto tendrá en muy alta estima.

Es lógico, por tanto, que cualquier cosa en la que esté metido este señor de Connecticut sea directamente catalogada como algo a lo que estar ojo avizor sí o sí. Black Wing no es un proyecto que se haya sacado de la manga de la noche a la mañana, ya en 2013 sacó un par de canciones de muestra de los derroteros que Barrett quería seguir en este proyecto. No obstante, no va a ser hasta el 18 de septiembre cuando vea la luz Is Doomed, primer disco de este (otro) proyecto paralelo que publicará The Flenser.

Las señas de identidad de Barrett se mantienen férreas en el sonido de Black Wing, pero el lenguaje empleado es distinto, metiéndose de lleno en terrenos electrónicos cuando antes este género era más empleado como un recurso que añada riqueza a la completa fórmula de Have a Nice Life o que complemente desde la sombra al folk apocalíptico de Giles Corey. Aquí las claves siguen siendo un alto componente emocional y atmosférico en un estilo con cierto aura de oscuridad y desesperación, pero en esta ocasión este músico se dedica a crear empleando unos sublimes sintetizadores que crecen alrededor de bases rítmicas industriales.

Se puede ir apreciando por dónde van a ir los tiros de manera más clara en uno de los temas que ejercen como adelanto del disco, ‘My Body Betray Me’, donde apreciamos esos ruidicos retro que emergen sobre esas capas de ambient y esas bases machaconas. La voz de Barrett fluye a la perfección entre esa gaseosa y envolvente atmósfera generada, cosa que tampoco sorprende tanto si tenemos en cuenta el buen gusto que ya ha demostrado previamente para emplear esta clase de recursos en sus canciones.

Más similar a lo que estamos habituados en Have a Nice Life, pero también a medio camino del anterior tema comentado, encontramos ‘If I Let Him In’, el otro lado donde el sonido se torna más expansivo e hipnotizante. Alejado casi por completo de la delicadeza acústica de Giles Corey, pero con la misma sensibilidad y la misma precisión quirúrgica en la ejecución para dejarnos el vello de punta. Todo ello con dos temas escuchados de un total de siete que ya no podemos esperar para catar y apreciar todos sus detalles mientras nos perdemos en las canciones.

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