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Blonde Redhead — Barragán

In your eyes and in your mind
I see change, it’s a shame

Así, con su tilde y todo. Es de esperar que a Kazu Makino y a los gemelos Pace, a Blonde Redhead, no se les ocurra preguntar cómo puede sonar el título de Barragán (4AD, 2014) por estos lares, pero una vez escuchado, lo cierto es que el nombre sí tiene cierta razón de ser. Y es que el disco parece una broma. Concretamente una con muy poca gracia. Una en la que nada acaba de funcionar correctamente, y en donde los 42 minutos de duración se hacen eternos.

Cuando os hablamos de ‘Dripping’, el single que servía a Blonde Redhead para presentar su nuevo disco, os decíamos que presagiaba buenas noticias. Pues bien, dispersen. Aquí pasa muy poquita cosa. Barragán deja un sabor muy monocorde, con la propia ‘Dripping’, ‘No More Honey’ o ‘The One I Love’ como únicos elementos destacables en un mar de monotonía y tenencia al aburrimiento.

4.1/10

Y es que a partir de ahí, nada. Y hasta ahí, poco. Los cuatro temas que dan final a Barragán nadan en un océano absolutamente plano, en el que no se mueve una ola ni aunque una lancha a motor surque los mares como escapando de la patrulla de la Guardia Civil. El encuentro con Morfeo al que invita ‘Seven Two’, el último corte del disco, resume a la perfección lo que Barragán te hace sentir desde esa flautita del tema inicial, homónimo: un relax malentendido, llevado al extremo. Básicamente, al aburrimiento.

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