Muchos pensarán que esto del revival setentero ha ido demasiado lejos. Si ya no eran muy amigos de mover el bullate con Black Sabbath, Led Zeppelin o Jethro Tull de fondo, es comprensible que no lo hagan ahora con gente como Graveyard, Withcraft u Orchid por citar tres nombres. Sin embargo, no les queda otro remedio que convivir y compartir espacio con nosotros, estos locos que consideramos que la música estuvo cerca de morir en 1979 y que, afortunadamente, contamos no solo con las grabaciones de entonces, sino con todas estas bandas que nos traen, de forma tan fidedigna, el espíritu de la que para nosotros es la mejor década de la historia de la música.

Evidentemente, esta posición en la que me sitúo no es ni pretende ser la mayoritaria, nada más lejos de mi intención, pero entiendo comprendáis el entusiasmo que suelo mostrar cuando me toca hablar de alguna banda revival. Así sucedió cuando me tocó poner por las nubes al debut de los suecos Troubled Horse o cuando demostré públicamente mi amor por Jillian Taylor y sus Ruby the Hatchet. Hoy voy a intentar ser un poco más comedido, pero más que nada por una cuestión de cautela personal que de entidad del disco en cuestión. Luego que cada uno saque sus conclusiones al respecto de lo nuevo de Blood Ceremony, The Eldritch Dark.

Un homenaje al cine serie B en forma de ideal banda sonora

Uno de los datos más sorprendentes que nos ofrece la breve historia de los canadienses Blood Ceremony es que su nombre procede de la mítica aunque olvidada cinta española de terror Ceremonia Sangrienta, en la que lucían palmito Espartaco Santoni y Lucía Bosé. No sé ni se me ocurre cómo habrá podido llegar tan bizarra cinta a manos de Alia O’Brien y compañía, pero es de reconocer que la misma, su atmósfera (no su calidad), viene que ni pintada al ejercicio de Occult Rock que iniciaron con el disco homónimo del 2009, continuaron con Living with the Ancients y ahora coronan con The Eldritch Dark, disco que sigue la línea de los anteriores pero que los mejora en todos los sentidos.

Rescatando la esencia de la época dorada de Black Sabbath, su faceta ocultista y más protodoom pero llevándola a su terreno, y añadiendo pinceladas del folk y la psicodelia de los años sesenta, los canadienses han construído una carrera ascendente que tiene su punto álgido en su tercer álbum, donde todo aparece mejor perfilado, cotando con un sonido más limpio, al que le ha sentado de maravilla restar distorsión y gravedad a las guitarras, y unas composiciones mucho más inspiradas. Éste paso adelante permite, además, que en la faceta individual Alia O’Brien brille como nunca lo había hecho hasta el momento y que ello no signifique que su protagonismo eclipse o reste valor a lo ejecutado por sus compañeros, sino todo lo contrario, siendo la misma el catalizador de una banda que parece haber tocado su cénit en este álbum.

El Folk como padre del ocultismo musical

Otro de los nombres que, de forma obvia, es inevitable citar al aproximarnos a Blood Ceremony son Jethro Tull, mítica banda cuyo tratamiento del Folk y su comunión con la Psicodelia y el Rock Progresivo de los años 70 definió lo que acabaría siendo el Occult Rock posteriormente con la inestimable participación de Black Sabbath, por supuesto. Y es precisamente el término Eldritch, al que aluden los candadienses en el título de su tercer álbum, una de las aportaciones de Jethro Tull a la música contemporánea, figurando su particular interpretación de la deformidad social y determinadas monstruosidades como uno de los ejes de la personal propuesta de la banda de Ian Anderson.

Y así es como el legado de Jethro Tull y Black Sabbath cristaliza en la discografía de Blood Ceremony y su último álbum, tomando forma no solamente en el aspecto musical encarnado por Alia O’Brien y su faceta como multi-instrumentista (voz, flauta y teclados), sino también en el aspecto temático, siendo una constante la referencia a míticas películas de terror, magia negra (citada en repetidas ocasiones en el tema de apertura) y abominaciones de Eldritch, integradas todas desde un particular punto de vista.

Los medios tiempos son una constante en un álbum que tiene sus puntos álgidos en la mágica e inspirada ‘Witchwood’, donde O’Brien parece un clon femenino de Ozzy Ousborne, ‘Lord Sumerisle’, donde O’Brien cede el protagonismo vocal al bajista Lucas Gadke, y la final ‘The Magician’, tema que puede recoger el testigo de ‘Oliver Haddo’ (presente en Living with the Ancients) como tema más emblemático de la banda hasta el momento.

Concluyendo, hace no menos de dos meses que tuve la oportunidad de escuchar The Eldritch Dark movido por el interés de verlo colocado en el topten del momento en RYM. Es curioso, pero conforme el álbum ha ido perdiendo posiciones en dicho chart, ha ido ganando interés para mí convirtiéndose sin duda en uno de esos discos que poco a poco van abriéndose paso en nuestro corazón.

7.9/10

Y es que The Eldritch Dark es un impecable ejercicio de Rock deudor de la década más dorada del género, en el que hay cabida para interpretaciones impecables en lo instrumental y unas composiciones de lo más cuidadas, siendo éste el disco con el que Blood Ceremony se consolidan como abanderados de eso a lo que llaman Occult Rock. No son los más potentes ni los más virtuosos de la escena, pero es una de las bandas que mejor ha jugado sus bazas en lo que llevamos de año. Y les ha salido un disco delicioso.

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