Anuncios

Blues Pills — Blues Pills

No deja de ser curioso que una banda que juega tan bien con el concepto espacio-tiempo como Blues Pills pueda acabar siendo devorada por la pésima gestión de los intervalos en el proceso de composición y producción de su primer larga duración. Injusto es adjudicar el 100% de la responsabilidad a estos cuatro jóvenes cuando había personajes implicados que tienen el culo pelado en esto de la música, pero también es de pusilánimes no reconocer que si el debut de la banda comandada por Elin Larsson ha acabado siendo mucho menos de lo que apuntaba es, al menos en parte, por responsabilidad del propio cuarteto, por no haber tenido claro qué querían hacer con el material que tenían, por haber permitido que lo que podía haber sido uno de los mejores discos de este 2014 haya acabado convertido en un simple buen álbum que ha acabado decepcionando a todos los que somos conscientes del talento que como banda Blues Pills atesoran.

Y me apena comenzar la crítica en estos términos pues todas las señales apuntaban a que el debut homónimo de esta banda multinacional podía incluso haber marcado una época, haber sacado la cabeza entre toda esta maraña revival que a un servidor encanta pero que entiendo a la mayoría sature. Los intangibles están ahí y nadie se atreve a ponerles una sola pega, pero el resultado de la mezcla ha acabado adulterado por un factor externo al que ya apuntabais uno de vosotros, su mano ha acabado alterando la esencia buscando una perfección técnica que, como todos sabéis, suele restar mucho más que sumar.

Parcial es esta negatividad al respecto del debut de Blues Pills pero supongo entenderéis mi decepción. Tanto la solvente base rítmica compuesta por Zack Anderson y Cory Berry como el talento a la guitarra del joven Dorian Sorriaux y la potentísima voz de la bella Elin Larsson siguen ahí de forma patente, pero mientras todos estos factores conformaban un conjunto irreprochable en las demos anteriores, en el largo producido por Don Alsterberg las composiciones quedan deslucidas por esa producción tan aséptica y cristalina que resta la suciedad ‘improvisada’ entre la que tan bien se mueven propuestas tan retro como la que nos ocupa.

Mención aparte, e incuestionable en este caso, merecen determinados cambios sufridos por la obligada cuota de los mejores momentos de los EPs anteriores, cambios que en el caso de ‘Jupiter’ (anteriormente conocida como ‘Bliss’) son a mejor pero que en los restantes suponen un despropósito imperdonable, por mucho que nuestro yo benevolente piense que Blues Pills han tenido poco margen de decisión en todo esto. ‘Black Smoke’ aguanta el tipo a pesar del cambio radical, pero ‘River’ y ‘Devil Man’ naufragan tras la mano de chapa y pintura sufrida, convertidas en dos canciones de fondo de armario cuando eran lo mejor de lo presentado por la banda en anteriores ensayos.

https://embed.spotify.com/?uri=spotify:track:4Lab4Nwc2gsWgapRrDhpmF

En contra del resultado final juega el conocer de qué eran y son capaces Blues Pills cuando trabajan con libertad, sin la obligación de obedecer al que paga siempre con la intención de recuperar la inversión como principal motivación. Alguno podrá aventurarse a decir que las comparaciones son odiosas, pero deberá permitirme aseverar que en este caso concreto la comparación no solo es oportuna sino que es imprescindible pues, a pesar de ser debutantes, Blues Pills no solo se enfrentan al escrutinio de su primer larga duración, sino que lo hacen a la comparación del mismo con su material anterior, enfrentamiento que ellos mismos sirven en bandeja con la lógica elección del material antiguo como base pero con una alteración en producción y composición que a todas luces era innecesaria.

Por supuesto salen mucho mejor paradas del análisis las nuevas composiciones presentadas, encabezadas por la solvente como single de presentación ‘High Class Woman’ y la magnífica versión de ‘Gypsy’ de Chubby Checker, temas que demuestran que el problema del primer largo de Blues Pills no es la ausencia de talento sino una mala gestión del mismo. Y son estas mismas composiciones las que agravan el daño provocado por las capas de sonido añadidas y las alteraciones en la composición de última hora, pues demuestran que Blues Pills son una banda con una actitud y una aptitud suficientes, con unas condiciones magníficas que irremediablemente les van a llevar a corroborar todo lo que apuntaban hace solo unos meses.

https://embed.spotify.com/?uri=spotify:track:2kk3kszElukpGXTTt3HKjH

Duele tildar a este ilusionante debut como una ocasión perdida, pero también es de justos reconocer que huyendo de las comparaciones con lo que dieron y con lo que sabemos pueden dar, el debut de Blues Pills no es un álbum tan pobre como aparentemente he dibujado con mis palabras. A pesar de los errores y de los malos consejos el cuarteto demuestra tener lo necesario para poder erigirse en una de las bandas destacadas en esto del revival Blues Rock, solo necesitan escuchar más lo que su corazón les dice y demostrarlo (en ocasiones Elin Larsson parece una bestia enjaulada, apática), cerrando los oídos hacia aquel que solo propone pensando el billete, que aconseja mientras se frota las manos.

Blues Pills no se han vendido por un sueño, pero han hipotecado momentáneamente su talento en un intento fallido de otros por alcanzar el suyo. Seguiremos atentos a ellos a pesar de todo, estoy seguro de que en su próximo largo no van a cometer los mismos errores.

7.3/10

El debut de Blues Pills es mucho menos de lo que podría haber sido aunque cuenta con ingredientes más que suficientes para agradar a seguidores del género. Con sus mejores temas pasados ahogados bajo toneladas de maquillaje, son las nuevas composiciones las que salvan un conjunto al que los conocedores de sus anteriores EPS vamos a mirar con recelo durante bastante tiempo. El golpe ha sido doloroso, pero en sus manos está demostrar que desperdicios como el realizado con ‘Devil Man’ o ‘River’ son fruto de una enajenación mental transitoria. O eso espero.

Anuncios