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Blur — 13 (y II): la jam de William Orbit


Los álbumes dobles, los recopilatorios con dos singles buenos pero repartidos en dos discos, los remixes y los directos, los especiales en dos partes. 13 (1999, Food) tiene perfil para hablar primero de la terapia post Justine Frischmann y en esta segunda parte hacerlo de la jam de William Orbit.

Cambio de chaqueta, te queremos a ti, Orbit

La decisión de cambiar de productor era la más arriesgada que había tomado Blur en mucho tiempo. Adiós al quinto miembro desde sus inicios con Leisure (1991, Food), adiós a uno de los nexos que había impedido que los británicos se separasen, templando ánimos, haciendo de padre para unos jóvenes con una fama espontánea que digerir, eso y la lucha de egos conocida.

“William Orbit Madonna” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/william-orbit-madonna.jpg” class=”centro” /> Ray of Madonna.

Dave Rowntree informaba a The Star:

Tenemos un nuevo productor con el cual esperábamos cambiar la forma que teníamos de trabajar. Queríamos empezar desde cero si necesitábamos hacerlo.

Que Stephen Street no siguiese a bordo fue decisión de Damon Albarn, para no variar. Él quería romper con todo lo anterior al completo y para ello la baja de Street se antojaba necesaria en su cabeza. El grupo necesitaba otros aíres y ellos mismos no los iban a encontrar, necesitaban un hombro sobre el cual apoyarse e impulsarse puesto que no daban para más.

Albarn sobre Street en 3862 Days:

Stephen Street siempre será parte de lo que somos nosotros, No sé cómo se siente por esta decisión pero espero que se lo tome bien. En realidad tenía que hacerlo. Tenía que ver si nosotros podíamos trabajar con alguien más. Era algo personal, nosotros necesitábamos a alguien que en realidad no nos conociese. Tú puedes ser más abierto frente a alguien que no te conozca. William ejerció un poco de siquiatra de todos nosotros.

“Fue una gran sensación para Graham darse cuenta que no había ninguna gran conspiración en marcha. No es él contra el mundo. Es él y sus compañeros contra el mundo”. Albarn

Esta idea tan segura no era compartida por todos los miembros de la banda, en especial por Graham Coxon quien tenía miedo al cambio (para no variar, también) y veía a William Orbit como alguien extraño al no conocerle. Al poco ya le dio una oportunidad y la relación fue fluida y enriquecedora para ambos. No obstante, Coxon tenía una gran relación con Street, para quien es uno de los guitarristas mejores del mundo, según declaró en 1999, además de dedicarle piropos como este: “el mejor guitarrista con el que he trabajado desde Johnny Marr”.

William Orbit tampoco se quedó atrás a la hora de elogiar a Graham Coxon, una persona bastante insegura por todo lo que transmiten sus palabras, obras y personas que le rodean. De él dijo a Facemag:

Este tío puede hacerte llorar, él puede emocionar una guitarra más que nadie con quien he trabajado. Además es una de las personas más intrincadas que he conocido.

El libro 3862 Days recogía las dudas de Coxon:

Estaba un poco preocupado por cambiar de productor. Era muy reticente a decir adiós a Stephen porque soy un cobarde y estaba orgulloso del último álbum. Me llevó su tiempo conocer a William. Estaba un poco asustado de hacerlo. Al poco le conocí y me gustó mucho. Él es muy diferente a Streety quien es más como un profesor de universidad, más rígido. Con William era más haz lo que te dé la gana.

“Todos nuestros álbumes han vendido alrededor de las 600.000 copias. Es suficiente para mí”. Albarn.

Como decía Madonna, trabajar con él era como hacer una película. Tú creas escenas individuales pero no puedes decir cuál es su forma o el sentido mientras lo estás grabando. Él graba horas y horas de música y luego lo racionaliza. Es más como escuchar tu música como si alguien más pudiese escucharla. Es una revelación.

Según Alex James, “Orbit es completamente meticuloso y contemplativo en su propuesta”. Este modo de trabajar al principio confundió un poco a Coxon quien no estaba a gusto, según las palabras de Albarn en 3862 Days:

Al principio él sentía que estaba siendo excluido cuando en realidad William estaba tomando todo lo que él hacía y guardándolo. Parecía otra conspiración para Graham. Fue una gran sensación para Graham darse cuenta que no había ninguna gran conspiración en marcha. No es él contra el mundo. Es él y sus compañeros contra el mundo.

Ante todo, ¿por qué William Orbit? ¿Qué pintaba el productor londinense con Blur? ¿Qué iba a aportar al grupo que no lo hiciese otro?

En 1998 William Orbit ya se había licenciado en la competitiva empresa del éxito masivo, de las grandes masas de público y de los álbumes con tantos ceros detrás en ventas como singles en listas de éxitos. Ray of Light fue la causa de ello. Publicado el 3 de marzo de 1998 y grabado entre mayo y septiembre de 1997. Fue el álbum que renovó a Madonna y que le brindó unas ventas que en este momento parecen superar las 16 millones de copias en todo el mundo. La manera de unir una electrónica masiva y el Pop de patadón arriba supuso un triunfo para William Orbit.

Blur ya conocía la labor del solicitado productor desde hace años. El álbum Strange Cargo (1987, I.R.S. Records) no paraba de sonar en el autobús de la banda durante muchos de sus tours, según asegura Alex James en su libro, Bit of a Blur. Él mismo reconoce que “Orbit ayudó a Madonna a hacer su mejor álbum, Ray of Light, y que era el productor más solicitado del mundo”.

“Trabajar en el Studio 13 era como grabar un disco en un ascensor.” James.

Si Blur, en especial Albarn, querían buscar un productor con el cual romper de forma definitiva con la anterior etapa de Pop y Rock William Orbit parecía ser su hombre, más aún viendo cómo no estaba ligado cambio de rumbo con éxito en ventas. Aunque esto no fuese un quebradero de cabeza para Damon Albarn (“todos nuestros álbumes han vendido alrededor de las 600.000 copias. Vale, no es un millón, pero es suficiente para mí”, en declaraciones a Select) pero sí para su sello, EMI, quien ya les dejó campo libre al cambiar de The Great Escape a Blur con mucho miedo, pese a que al final la jugada les salió perfecta, y ahora tenían que volver a tirar de la cuerda.

Por suerte, la relación con su sello no daba ningún problema, o al menos así lo aseguraba Damon Albarn a NY Rock:

Somos realmente afortunados. Las personas que están en EMI son las mismas de siempre. Son con quienes hemos trabajado durante toda nuestra carrera. Tenemos muy buenas relaciones, casi somos amigos. Ellos saben que nosotros no vamos a liarla.

Con EMI de su parte, la aventura de los remixes en forma de álbum para sacar tajada, como fue Bustin’ + Dronin’ (1998, Food), cobra especial relevancia en la carrera de Blur, pasando de ser un sacacuartos más a ser un punto y aparte con William Orbit colaborando por primera vez con los británicos. En realidad Orbit solo les hizo un remix, para ‘Movin’ On’’, que, todo sea dicho, fue de lo más destacable del doble álbum (el segundo disco contiene temas en directo). En esta aventurilla también participaron gente tan variada como Thurston Moore, Moby o John McEntire.

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Para grabar el nuevo álbum Blur y William Orbit con su equipo se trasladaron al estudio que Damon Albarn tenía alquilado en Ladbroke Grove, al oeste de Londres. A unos 800 metros del piso que tenía en Goldborne Road. Un estudio enano sobre el Alex James decía en su libro: “Trabajar en aquel estudio era como grabar un disco en un ascensor”.

Habiendo cerrado al productor más caro del momento, la mayoría de las bandas probablemente habrían tomado el paso lógico de ir al estudio más caro del mundo pero nosotros escribimos 13 en uno en el oeste de Londres con buena relación calidad-precio.

“Había una batalla entre la dirección más experimental de Damon y la punk de Graham, y Graham prevaleció”. Orbit.

Las sesiones de grabación también cambiaron. El grupo estuvo durante tres semanas en el estudio 13, de ahí el nombre del álbum (para el cual se rechazaron otros títulos como Blue; When You’re Walking Backwards to Hell (¡!); No One Can See You, Only God — horror -), tres semanas desde mediodía hasta las siete de la tarde. A una canción por día más o menos, logrando terminar con una veintena de canciones de las que eligieron unas catorce o quince para seguir trabajando en ellas.

“Mayfair Studios” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/mayfair-studios.jpg” class=”centro” /> Estudios Mayfair, Londres.

Después se pasaron a los conocidos estudios Mayfair, situados en Primrose Hill, Londres, cerca de Camden Town. Allí estuvieron otras dos semanas de trabajo ininterrumpido, con solo una visita puntual para ir al pub, según Alex James en 3862 Days. El propio bajista reconoce que el grupo estaba muy metido en la grabación y que tuvieron buenos resultados.

Esta visión no es la que tiene el propio Orbit que declaró a Uncut:

Había una batalla entre la dirección más experimental de Damon y la punk de Graham, y Graham prevaleció. La tensión que había ido creciendo en los anteriores álbumes llegó a su cenit aquí.

Dave Rowntree también habla sobre esto en el documental No Distance Left To Run:

El problema con 13 es que las cosas se empezaban a desmoronar entre nosotros cuatro. Hacerlo fue un proceso bastante triste. La gente no aparecía en las sesiones, o aparecían borrachos, insultaban y se iban cabreados.

Graham Coxon en el mismo documental:

13 me encantaba, y me encantaba llevarlo de gira. Pero yo cada vez me iba desequilibrando más. Yo estaba muy loco cuando hicimos 13, con lo que tuve algunos buenos momentos musicales, pero quizá no era muy buena compañía. No tenía ni idea de que las cosas iban mal entre Damon y Justine, aunque fuera fácil de adivinar.

El mismo Coxon declaraba a Facemag:

Hemos encontrado a Dios con este álbum. Este es el álbum de mayor potencia. La música es la mayor energía.

El proceso de grabación cambió y William Orbit metió en una nueva dinámica a Blur a la que no estaban acostumbrados al hacerles grabar durante horas jams que luego guardaba y editaría.

Damon Albarn:

Nosotros nos limitamos a hacer las cosas como nos gustaban y al final de cada sesión William guardaba las cintas, con horas y horas de jams, grooves e ideas con las cuales se puso a trabajar.

Una grabación que Dave Rowntree disfrutó de especial manera según contaba a 3862 Days:

Fue más divertida para mí. Yo tenía más influencia en las cosas más que añadir una simple pista de batería a la canción final. Las grabaciones de anteriores discos habían sido satisfactorias para mí pero no siempre divertidas. Grabar no es muy interesante para un baterista. Nunca he disfrutado especialmente grabando discos. Estas sesiones incluso se iban convirtiendo en algo más frenético, salvaje e interesante según el tipo pasaba. Es algo que creo que se puede percibir en el disco.

También declaró lo siguiente a la revista The Star:

En la grabación de 13 he podido añadir mi propio punto de vista, mi propio trabajo al álbum. Todas las baterías están por alguna razón. Actualmente estoy tocando el cielo con la punta de los dedos de alegría. La grabación de Blur fue más como correr una maratón, como si fuese la última carrera. No fue nada divertida.

Damon Albarn describía a NY Rock cómo era esta nueva etapa:

Es más sencilla, más natural, menos construida y definitivamente no es tan británica.

Coxon en No Distance Left To Run:

13 es un disco real y muy creativo. Salió de muchas sesiones de improvisación. Dios sabe cuántas semanas hemos necesitado para crear un buen sonido. Horas y horas y horas para hacer estas canciones. Lo mejor de grabar un disco como ese es que no sabes lo que estás haciendo hasta que está organizado. Era lo más cerca que podías oír a tu propio grupo sin ser parte del proceso que te revela el plan. Escuchar eso estaba lleno de magia.

Este nuevo proceso encaja con las aventuras recientes de Damon Albarn y Graham Coxon colaborando juntos en julio con Silver Apples en el festival Meltdown, así como del remix que ambos se marcan para el tema ‘Angel’ de Massive Attack.

“La gente no aparecía en las sesiones, o aparecían borrachos, insultaban y se iban cabreados”. Rowntree.

Además de la influencia de grupos de Rock Psicodélico y los de Rock Progresivo como Gong o Soft Machine, claves para el desarrollo de 13. Damon Albarn empezaba a experimentar más y a colaborar con artistas como Tricky, de quien decía que le gustaba “su sentido de la aventura, la voluntad de probar cualquier cosa, algo que también me gustaba de trabajar con Massive Attack”.

Aventura en 13 hay y mucha para los cuatro de Blur en comparación a trabajos previos como The Great Escape. El propio Graham Coxon llamó a 13 como una “a devil worship bad trip Gong album”.

Según Dave Rowntree a The Star:

Este álbum es de lejos el mejor que hemos hecho, el más imaginativo y uno de los más interesantes. También es el mejor situado y el mejor producido.

¿Y a Stephen Street? ¿Qué le pareció 13?

Me gusta, pero yo soy un gran fan de Blur. Sin embargo, puedo imaginar porqué algunas personas pueden estar un poco desilusionadas con la dirección que ellos han tomado, porque es más oscuro — en el sentido que la voz de Damon pesa mucho, mientras que el bajo de Alex está demasiado reducido a un redoble de fondo la mayor parte del tiempo. No es como yo lo habría producido pero aún así creo que es un buen disco. Con el álbum Blur fuimos capaces de conjugar el lado arty y el experimental, especialmente con temas como ‘Essex Dogs’ o ‘Beetlebum’. Espero que ellos no permitan que su gusto pop desaparezca demasiado.

13 en canciones

Blur vuelve a abrir un nuevo álbum situando toda su mejor tralla al inicio. ‘Tender’, ‘Bugman’ y ‘Coffee & TV’ se convierten en sus tres ases para conquistar al público más variado. Repiten la misma estructura que llevan haciendo desde Leisure (‘She’s So High’, ‘Bang’, ‘Slow Down’). Modern Life is Rubbish (‘For Tomorrow’, ‘Advert’, Colin Zeal’), Parklife (‘Girls and Boys’, ‘Tracy Jacks’, ‘End of a Century’, …), The Great Escape (‘Stereotypes’, ‘Country House’, ‘Best Days’…), Blur (‘Beetlebum’, ‘Song 2’, ‘Country Sad Ballad Man’…).

Hasta la quinta canción salen los éxitos más directos y ya para el final las canciones lentas con sus baladas. ‘No Distance Left To Run’ es la ‘To The End’, ‘Miss America’ , ‘Birthday’, ‘Strange News from Another Star’… correspondiente de 13. Aunque en esta ocasión 13 tiene una mayor bajada hacia los infiernos de los lloros de Albarn.

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A partir de ‘Battle’ dominan los medios tempos y van desapareciendo las guitarras más duras que sí escuchamos en este tema. ‘Mellow Song’ es el lamento que abre la veda al resto y que culmina con la formidable ‘No Distance Left to Run’, una de las típicas composiciones de Albarn al bajar la velocidad e irse a una esquina a cantarle al cuello de su polo. Esta vez, con el cuello húmedo.

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Antes de ‘Battle’ 13 ha ido jugando con el bucle de la jam que se han ido montando de diversas formas. ‘Swamp Song’ es la primera que abre más ese cambio en el sonido que en ‘1992’ se hace más evidente, con desarrollos instrumentales largos y un crescendo asfixiante para culminar al final con la caída del techo encima de la cabeza del cantante mientras que sigue silbando. Antes ya había dejado sus perlas: “Te encantaba mi cama pero escogiste la otra”.

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Una canción que pide más fuerza en la guitarra de Coxon de la que percibimos en la mezcla, por no hablar del bajo de James, desaparecido, con la batería de Rowntree convertida en una hermana de la caridad. Solo el teclado de Albarn resiste en este tema más propio del Post-Rock. Tampoco es nada nuevo en Blur. Recuerda a ‘Sing’ pero pasado por unos traumas que buscan algo nuevo sin saber qué es.

Igual que con la pareja ‘B.L.U.R.E.M.I.’ y ‘Swamp Song’ (la última en entrar en 13, considerada cara B hasta el último minuto), que podría ser la continuación de ‘On Your Own’ y ‘M.O.R.’. Albarn sigue con el poso de Pavement y del Krautrock muy metido dentro, Albarn y Coxon, claro. Él mismo dice que son mejores haciendo este tipo de canciones de punk-rock.

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Bugman’ es la canción de guitarras necesaria para abrir entre dos de Pop y seguir conservando a cierta parte de los fans que se habían sumado en 1997. Un tema rápido, con un tartamudeo efectista que le da su gracia junto a las capas de sintetizadores y filtros que acaba metiendo encima William Orbit, enterrando a la banda al fondo y con Albarn pidiendo oxígeno en falsete al final de la canción. Que sí, también dice que tiene que salir de la ciudad, que hay partes de riffs y bucles que traen a ‘Essex Dogs’ a la cabeza, y que, cómo es normal, es la favorita de Alex James de todo el álbum al ser “pura jam”.

“Damon no era un maníaco ambicioso y despiadado sin sentimientos. Era de carne y hueso y estaba sufriendo”. Coxon.

Albarn, como su querido Bowie a quien tanto debe, es otro hombre esponja y por aquel entonces Beck era una de sus esponjas con las que frotarse. ‘Mellow Song’ es una de las que más recuerdan al rubito que incluso tiene un álbum titulado Mellow Gold (1994, DGC). Entre bucles y tío vivos averiados el cantante sigue con el coelhismo barato. De las peores letras de 13: “soy una guillotina”, “Estrellas fugaces en mi brazo izquierdo”, “Regalando el tiempo al Casio”, “El sol es pesado y yo tengo alma”. ‘Trailerpark’ también me recuerda a parte de Beck. Albarn también destaca por sus dotes de no letrista. Y ‘Trimm Trabb’ podría ser la tercera de Beck-Radiohead de la noche.

Un álbum como 13 necesita de un vals triste e instrumental con el cual bailar como hombres en pena. ‘Optigan 1’ cumple esa función. Grabado después del concierto de Barcelona en junio de 1997, tras una noche de fiesta destructiva tras la que hasta el propio Alex James confiesa que se encontraban fatal pero que hicieron la “hermosa” ‘Optigan 1’ y “se sintieron mejor”.

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Antes de llegar a este final en el que nos hemos encontrado la pintura sin cabeza de Graham Coxon de la portada despedazada por cada canción personal de Albarn ‘Tender’ había abierto las puertas con una ironía que podría haberse repetido en posteriores entregas, sin suerte. Ironía porque es el el alegato de luchar en un momento destrozado. Comienza su álbum más triste de la forma más alegre.

Es el Albarn llorica que nos encontramos al comienzo pero con contrastes. En la primera estrofa parece que va a caer la losa, los demonios se van, un alegato a Dios para que alguien le sane la mente… Mal rollo. Y de repente: “Get trought it”. “Y el amor es lo mejor”. No es un lamento completo, más bien es un canto de esperanza con el coro de góspel animando al hooligan a levantarse y dejarse de lloriqueos. Supéralo, Albarn, supéralo.

“Jesus H moterfucking Christ! Ooh shit! Sorry”. Orbit sobre ‘Tender.

A buen seguro ese mensaje positivo surge de la unión de dos dramas de la vida como son Albarn y Coxon puesto que ‘Tender’ fue escrita a medias entre ambos. Ese mensaje de levantarse ante la adversidad va más allá de Justine Frischmann. Los enfrentamientos entre los dos cabecillas de la banda tienen aquí una historia irónica, positiva y con una esperanza que iba a durar poco.

Alex James en el documental No Distance Left To Run:

Cuando colaboraban en ese disco era mejor que nunca. ‘Tender’ es probablemente la canción en la que más colaboraron. Graham escribió una parte y Damon otra.

El mismo bajista se extiende sobre ‘Tender’ en su libro:

Una mañana, Graham y Damon estaban trabajando en una nueva canción titulada ‘Tender’. Se me ocurrió que lo que en verdad necesitaba era un bajo doble. Me fui en taxi a casa para coger el mío y traerlo de vuelta al estudio, pero ellos se habían cansado de trabajar en la canción y se habían ido a por pan. Enchufé el bajo y le dije a William que me pusiese la canción de nuevo. Él dijo: ‘creo que tengo lo que necesito aquí’. Él me sampleó y sus ayudantes usaron su tecnología de ordenador para convertirlo en una línea de bajo. Sonó muy bien, estaba muy contento.

Al principio ‘Tender’ iba a llevar cuerdas, según cuenta William Orbit en 3862 Days pero “la canción siempre tuvo ese sentimiento góspel, entonces pensamos: ¿por qué no intentarlo con un coro de góspel real?”. En esas apareció el London Community Gospel Choir formado por 40 personas que dotaron a ‘Tender’ de un ambiente especial en el coro, dándole una épica que no chirría. El juego de voces lo es todo en ‘Tender’ con Graham Coxon añadiendo su granito de arena con el ‘oh my baby’.

Damon Albarn en No Distance Left To Run: “No me puedo creer lo importante que es hoy esa canción”.

Alex James añade una nota de humor a la historia de ‘Tender’ en su libro:

Recibimos un fax pidiendo que no fumáramos o maldijéramos, con especial referencia a las blasfemias, mientras el coro estuviese en el estudio.

Tan pronto como ellos comenzaron a cantar el tema se convirtió en un número uno al instante. Fue la mejor cosa que nunca hemos hecho. La canción fue un gran esfuerzo de colaboración entre Damon y Graham, también en un momento en que su relación estaba bastante inquieta.

En cuanto la canción terminó, William activó el micrófono para hablar y el coro le pudo escuchar a él diciendo: “Jesus H moterfucking Christ! Ooh shit! Sorry”.

“Tenía miedo de cantar ‘Coffee & TV’ en directo. Al final lo hice, no tenía elección”. Coxon.

13 es dos canciones: ‘Tender’ y ‘No Distance Left to Run’, primer y tercer singles extraídos del álbum. Dos de los mejores momentos de la discografía de Blur. De nuevo un coro de negras acompañando a un Damon Albarn ya nada alegre ni jaleado, aquí se muestra caído y con la guitarra limpia de Graham Coxon casi como único acompañamiento en esta confesión mejor escrita que las anteriores. Una producción vacía de artificios que va niquelada. Nada de jams.

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Para tal declaración herida mejor recuperar antiguas baladas ya escritas con estructuras que le han funcionado. Sobre todo ‘Miss America’ que aquí parece revivir con más músculo.

Albarn buscaba liberarse y romper con el pasado en 13, ‘No Distance Left to Run’ cumple esa función de dar portazo definitivo a aquella época.

Graham Coxon sobre el tema No Distance Left to Run:

Nos quedó muy claro cuando escuchamos la letra. Y en ese momento para mí era una forma de recordarme que Damon no era un maníaco ambicioso y despiadado sin sentimientos. Era de carne y hueso y estaba sufriendo. Ese tipo de cosas me hacen quererlo de nuevo. Ese: ‘Vaya, es como yo, pero lo hace de otra forma’.

‘No Distance Left to Run’ se mantiene sin ataques, deseando que Justine Frischamnn “encuentre a alguien que le haga sentirse segura cuando duerma por las noches”. Albarn ya desiste de seguir luchando por una relación destructiva, él sabía que iba a acabar así, incluso al final llega a lamentar no haber pasado más tiempo con ella deseándola que encuentra a alguien que lo haga más. Pero al mismo tiempo le pide que si le ve se dé la vuelta y se marche. No quiere verla.

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El segundo single que ayudó a promocionar 13 fue ‘Coffee + TV’. La canción más Pop de todo el disco y cercana al gusto del Rock de Graham Coxon (Pavement y cía, aunque Beck sigue ahí sobrevolando todo, igual que cierto poso de Britpop de aquellos años dorados). Un tema que lleva por título los vicios del guitarrista con los que superó su adicción al alcohol. De nuevo vuelve a ser una canción en la que Albarn y Coxon comparten protagonismo. El primero firma la música y el segundo la letra. Aún no sin polémica.

Graham Coxon a Select:

La única razón por la que la canté fue porque Damon tenía que escribir la letra para otra cosa. Él dijo: escribe una letra. Entonces cuando fui a casa la escribí esa noche e hice la grabación de la voz en dos tomas. Pero tenía miedo de cantarla en directo. Al final lo hice, no tenía elección.

Albarn a NME:

Cuando la escribí era más lenta, mucho más relajada, más ‘Country Sad Ballad Man’, un Country Blues calmado. Empezamos a tocarla y nadie entraba en ella. Graham lo intentó más rápido y consiguió el ritmo, él estaba más hacia Sonic Youth con ese ritmo en aquel momento. Entonces cogimos prestado el ritmo y yo realmente no podía sentir más, por lo que no podía terminar la letra.

Después Graham la cantó y no lo hizo muy bien. Yo le dije: ‘Eso no es suficientemente bueno’. Días más tarde él la cantó de nuevo y yo canté para completar las armonías. Ahí estaba el tema final.

Vuelve a ser gracioso que Graham Coxon, el supuesto más rockero de la banda acabe firmando en los últimos dos álbumes el tema más Pop y suave del álbum. Al menos en esta ocasión no fue el ‘You’re So Great’ de Blur. ‘Coffee & TV’ ha pasado a la historia de la música actual gracias a al videoclip de animación que dirigieron Hammer & Tongs con los cartones de leche.

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Además de estos tres temas destacados, 13 tiene dos grandes canciones donde Blur sí cambia lo que estaban haciendo hasta entonces. ‘Battle’ y ‘Caramel’ son más Think Tank que 13 incluso. ‘Battle’ fue el tema que precedió a la ruptura con Justine Frischmann. Albarn lo escribió estando de vacaciones en Indonesia y tiempo más tarde William Orbit decide cubrirlo de capas de Krautrock mientras él ya atisbaba lo que se le venía encima pese a que parecía seguir luchando.

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Caramel’ también sobrepasa los siete minutos junto a ‘Battle’ (‘Tender’ es la tercera canción de 13 que lo hace). De estructura similar, yéndose por las ramas de las elucubraciones instrumentales, con los teclados mandando bastante en primer plano y con una templanza inicial que me flipa. Ya a la mitad se produce el corte entre capas con eco, con ALbarn al fondo que parece haber entrado en modo chamán poseído entre tanta letra anunciando que “yo tengo que superarlo”, “tengo que ponerme mejor”, al tiempo que “yo te querré por siempre”. Tras un aparente final un mínimo interludio como el cierre de ‘Optigan 1’.

13 es el final de Blur como la banda colectiva que hasta entonces podía haber sido, con sus limitaciones. Aquí se acaba una época que no solo termina con Justine Frischmann sino con Graham Coxon al poco, y por ende con el grupo, que acaba siendo un proyecto personal más de Damon Albarn en breve centrado en Gorillaz, en la música africana y en convertirse en el gurú contemporáneo que todo hooligan aspira a ser entre grito y grito de los goles del Chelsea.

I got no distance left to run.

Tracklist de 13 de Blur

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Fuentes | 3862 Days, Bit of Blur, No Distance Left To Run, Blur Page, Esquire, NME, Mojo, The Star, Face Mag, Select, Music365, Blur talk (cerrado), NY Rock, Wikipedia

Discografía de Blur en Hipersónica

* Blur — 13 (I): la terapia post Justine Frischmann
* Blur — 13 (y II): la jam de William Orbit
* Blur — Blur (1997): Coxon y el mercado del Rock Lo-Fi estadounidense
* Blur — The Great Escape (1995): convertidos en propiedad pública
* Blur — Parklife (1994): uno de los mejores discos de Pop de la década
* Blur — Modern Life Is Rubbish (1993): la búsqueda de un nuevo Pop
* Blur — Leisure (1991): unos jóvenes británicos dispuestos a comerse el mundo

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