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Boduf Songs — Stench of Exist

Me he preparado un primer párrafo lleno de topicazos. A seguir. No se puede estar a todo. En la era que nos ha tocado vivir, uno no tiene tiempo para dedicarle a sus aficiones todo el tiempo que le gustaría. Es por eso que, de repente, uno llega a un lugar conocido para mucha gente, y lo hace bien tarde, muchos años antes de que ese lugar empezase a ser notable a los ojos de la gente. Por mucho que intentes estar a la última, no lo haces. Y resulta que ves El Padrino a los 30, o que no te lees esa novela que todos tus amigos te recomiendan hasta tres años después. Y eso, si te la lees. O que llegas a conocer a un tipo con un talento musical fantástico cuando saca su sexto disco ya. Más vale tarde que nunca.

Stench of Exist: la gozada de llegar tarde a las cosas

Mathew Sweet (ojo, no Matthew, Mathew) es el hombre al frente de Boduf Songs, que vive de la mano de Stench of Exist (Flenser Records, 2015) un momento de absoluta inspiración. Seguramente unas musas ya encontradas previamente, pero es que yo no lo sabía. Disculpadme, entonces, los ya duchos en la materia, si es que podéis. Para los que, como yo, os subáis al carro ahora, Stench of Exist son tres cuartos de hora de gran calado emocional. De un estilo similar al dream pop de la época en la que el dream pop no existía. Por buscar similitudes, Boduf Songs recuerdan a gente como The Montgolfier Brothers, o, en menor medida, a unos más recientes Rivulets.

Aunque de cierta querencia por las bases electrónicas, para muestra la casi inicial ‘My Continuing Battle With Material Reality’, mucha de la fuerza del disco nace en la voz de Mathew, incluso en un corte tan sutil y delicado como este, en la que apenas se pasa del susurro. Asoma entonces la sonrisa y la seguridad de que se esconden grandes cosas detrás del álbum, aunque queda la duda de si será posible soportar sin pestañear ese corte de canción de cuna que asoma. Proto se disipan esas dudas. ‘Thwart by Thwart’ tiene alma de single. Más de cinco minutos de fuerza vibrante y contenida, en uno de los grandes momentos de Stench of Exist, como ese arreón final, con las guitarras de fondo. Uno de muchos, la verdad.

‘Thwart by Thwart’ tiene alma de single. Más de cinco minutos de fuerza vibrante y contenida, en uno de los grandes momentos de Stench of Exist

Hablando de las referencias a los ’90, a los que recuerdan muchos momentos por aquí, el toque trip-hop de ‘Great Anthem of My Youth’ no hace más que confirmarlo. Como si en algún momento, detrás del sonido urbano que se escucha a lo lejos, fuese a surgir la voz de Beth Gibbons. Mismo resultado para ‘The Rotted Names’, ambas fantásticas. Como si, sin perder en ningún momento la congruencia y el discurso coherente, Stech of Exist fuese llevándonos por terrenos con sensibles diferencias entre ellos. En todo caso, uno siempre se encuentra a gusto. Sean esas tierras fértiles o más áridas y ásperas. Incluso en el terreno ambient, como si de un intermedio se tratase, de ‘Grows in the Small World of Nerve’.

8.1/10

Con un guión incorruptible, y con ese sabor a single de nuevo, ‘Modern Orbita’ afronta un final que no mutará la sensación de que hemos acabado de escuchar un disco fantástico. Y, lo bueno de llegar tarde a las cosas, porque hay que buscarle algo bueno a todo, es la posibilidad de empezar a repasar todo lo que has dejado atrás. Decirle a Mathew “oye, espérate, quédate aquí un rato” y empezar a investigar, mientras van dejándose morir los últimos acordes de ‘Last Song Save One’ y tú te quedas embelesado.

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