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Brunetto — Sheroine

Atrás quedan los tiempos en que ese sevillano afincado en Barcelona al que a este lado del mundillo de la música conocemos como Bruno Garca, y que al otro, el de los creadores, conocemos como Brunetto, le iba sobre todo la electrónica que bebía del hip-hop.

Eso fue en sus tres primeros trabajos, pero ahora que, tras 6 años de silencio creativo, se ha decidido a volver a la palestra, lo hace por una puerta grande, pero diferente de aquella por la que se marchó, haciendo de la mezcla de influencias su bandera.

Sheroine: una palabra; la esencia de un disco

No hay más que leer el título de su tercer para darse cuenta de que es una declaración de intenciones. Sheroine. Difícil palabra. Una clara alusión y homenaje a los héroes de cómic que tanto fascinan al productor, otro homenaje para ellas, las “she”, las heroínas de este difícil mundo de hoy día y otra referencia para el mundo de los narcóticos.

Así que, un disco que ya desde su título se estructura sobre dicotomías y mezclas imposibles, no puede ofrecer otra cosa que mestizaje de estilos y juegos de palabras tan imposibles como esas mezcolanzas de estilos.

Sheroine hace de sus 10 temas un ejercicio de atmósferas espesas y pesadas, tensas y, sobre todo, llenas de referencias a grandes y no tan grandes de la electrónica, con invitados de este y del otro lado del Atlántico.

Brunetto: electrónica internacional made in Spain

Como un buen alquimista del sonido, Brunetto se ha tomado su tiempo en cada uno de sus temas., cosa que no era demasiado difícil teniendo en cuenta que ha trabajado poco a poco y sin prisas desde que en 2008 publicara B+.

En cada una de las 10 probetas y matraces que nos ofrece Sheroine, la droga electrónica de Garca se ha ido madurando sin prisas y el resultado es, además de sugerente y embriagador, narcotizante e hipnótico a partes iguales y desde los primeros compases del álbum.

Evergreen’ ya nos sumerge en un mundo irreal que toma prestado algún elemento de Boards Of Canada pasada por el tamiz de sonidos industriales de distinto pelaje, y matizada por la hipnótica voz I AM DIVE, paisano de Garca.

De ahí a lo etéreo sólo hay un paso, como demuestra el gusto por los paisajes sonoros de la cinematográfica ‘Childs Of God’ (¿no os pasan por la mente imágenes de Blade Runner mientras la escucháis?). Mientras, uno de los estandartes del disco, ‘Kidult’, no puede negar que mama de grandes como Depeche Mode, sobre todo gracias a la voz de Fede Weiss.

Your Roogf Your Rules’, deja respirar un poco tras los asfixiantes primeros compases del disco, en forma de tema instrumental, más centrado en la melodía que en las texturas, para dar paso a ‘War Games’, con Young Quincy como colaborador y con la innegable llamada del trip-hop y el rap en la parte vocal como mayores argumentos.

Burial tampoco escapa a las influencias que se pueden escuchar en Sheroine, y ‘Citizen Zombie’ bien podría venir firmado por William Bevan, pero no, viene con la rúbrica de Bruno Garca y nos muestra su faceta más experimental, sí es que hay una más que otra.

Pero también hay lugar para echar un poco la vista atrás, y de eso se encarga el rapero americano New5ense en ‘Survivor’ redondeando su sonido casi grime. El tema que da título al disco en cambio es atrevido y muestra al Brunetto más variado, al que se atreve con todo y se divierte en el trip-hop más oscuro.

La parte más pop del disco la pone ‘Kuklinski’ primero, con la voz de otro paisano de Garca como ACCD, y la remata Verónica Mey en ‘Cinnamon’, que vuelve a pasearse por los terrenos pisados antes por los Depeche Mode más oscuros, encargándose de dejarnos con el mejor sabor de boca.

Sheroine es un disco al que poco más se le puede pedir excepto, quizás, un poco más de coherencia como un todo, porque si se le puede encontrar un defecto, que además, para muchos ni siquiera lo será, es sólo el de ser demasiado cajón de sastre, y servir de contenedor para guardar una inmensa colección de influencias de la más exquisita procedencia.

7.8/10

Tras disfrutar este cuarto trabajo de Brunetto, sólo nos queda rezar para que el próximo no se haga de rogar otros 6 años… Aunque, bien pensado, si eso sirve para que reúna nuevas ideas e influencias, no será un tiempo mal empleado.

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