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Bryan Adams — Tracks Of My Years

Cría fama y échate a dormir. Uno de nuestros dichos que bien podríamos aplicar al canadiense Bryan Adams. La fama está claro que la tiene más que criada. En parte gracias a sus clásicos más clásicos, como ‘Heaven’ o ‘Summer Of ’69’ y en parte por sus baladas de tonos pastel, que lo han mantenido en lo más alto de las listas de éxitos los últimos años. Con nombrar ‘(Everything I Do) I Do It For You’ o ‘Have You Ever Really Loved A Woman’ basta.

Lo de echarse a dormir, tampoco necesitará de mucha explicación: su último disco de estudio, 11, ya sabéis, por el número que hace en su discografía, tiene ya seis años nada menos. En ese tiempo, ha lanzado un par de álbumes en directo (Bare Bones y Live At Sydney Opera House) y se ha dedicado a la fotografía y a girar, viviendo sobre todo de las rentas de sus “greatest hits”.

Y ahí seguimos, porque Adams no parece dispuesto a darnos un verdadero material nuevo aún. Su nueva propuesta nos llega bajo el título de Tracks Of My Years, doble sentido sobre las huellas que ha dejado su música y sobre las canciones que han marcado su vida. Y claro, con un título así, no hay que ser un hacha para darse cuenta de que hablamos de versiones.

Tracks Of My Years es un repaso a esos temas fetiche que todo artista tiene, y que, en discografías largas como la de Adams, tarde o temprano terminan saliendo a la luz, cuando la inspiración lleva una temporada sin llamar a la puerta.

Bryan Adams: no sólo de baladitas vive el hombre AOR

Al menos, en el caso del canadiense, no podremos quejarnos de que la elección haya sido mala. En un disco de 11 canciones para la versión estándar y de 16 para la deluxe, el buen gusto en cuanto al rock de los ’50, ’60 y ’70 ha quedado más que claro… No tanto en la portada del álbum, en la que vemos también que Bryan no le tiene ningún miedo al ridículo.

Y desde la primera lectura de los tracklists de ambas ediciones, queda claro que es una pena que los cinco temas extra de la de lujo se queden fuera del alcance de los que no estén dispuestos a pagar un precio extra, porque, ¿cómo se explica si no que el clasiquérrimo ‘C’mon Everybodyde Eddie Cochran no sea “obligatorio” en Tracks Of My Years?

Porque, si bien en discos de temas originales, hay muchas posibilidades de que lo que se nos dé como temas extra sea autentico relleno, caras B que sólo sirven de cebo para que nos gastemos unos eurillos extra, en un caso como este, no hay relleno posible cuando hablamos del mencionado Eddie Cochran, de Willie Dixon y su ‘You Shook Me’, del ‘Many Rivers To Cross’ de Jimmy Cliff, o de Kris Kristofferson y su ‘Help Me Make It Through The Night’.

Al menos, lo que nos ofrece el rockero canadiense en la versión estándar tampoco tiene desperdicio. Temas de los Beatles, Bob Dylan, The Beach Boys, Chuck Berry… No se le puede criticar por mal gusto, y tampoco se le puede criticar por haber elegido temas demasiado trillados… en algunos casos, claro.

Además, la mayor parte de las versiones se han tratado desde el más profundo de los respetos, casi como si no se quisiera profanar algo sagrado, dejando a un lado el sello personal de Adams en el estudio, y optando por una fórmula entre lo acústico, los teclados y las guitarras más básicas.

Tracks Of My Years: clásicos bien elegidos

Más de uno se llevará las manos a la cabeza con las pretensiones del rockero, viendo a los Beatles en primera fila, pero la elección de ‘Anytime At All’ como tema a versionar por un lado, porque sienta bastante bien al estilo del canadiense, y por otro porque se sale poco del patrón que los de Liverpool marcaron en su día, demostrará a los escépticos que quizás esta vez puedan darle una oportunidad a un trabajo del mismo artista que firmara la balada para Robin Hood Prince Of Thieves.

No todo es rock en Tracks Of My Years. El country tiene también su peso, con ‘I Can’t Stop Loving You’, de Don Gibson, o con una countrificadaLay Lady Layde Bob Dylan, que nos aclara que, si pensábamos haber escuchado ya todos los “retoques” posibles a la misma, era porque aún no habíamos oído a Adams añadirle slide guitars y hacerla sonar al más puro estilo Nashville.

A la mayor parte de los clásicos elegidos, la voz rota del canadiense se le ajusta como un guante. Al no salirse demasiado de las líneas marcadas por estos, es casi el único sello distintivo que este aplica, aunque la cabra tira al monte, y, alguien que ha hecho de las baladas AOR su bandera durante las dos últimas décadas, debía tener predilección por algunos temas que llevarse a su terreno.

Así, la balada ‘Never My Love’, de los Addrisi Brothers, originalmente un tema disco, en manos de Bryan Adams se convierte en lo más parecido que podamos imaginar a baladas propias, como ‘Where Angels Fear To Tread’. Incluso el clásico ‘God Only Knowsde los Beach Boys se aleja del medio tiempo original para convertirse aquí en la balada más desnuda posible, con una Adams sólo ante el piano, cerrando la edición estándar del álbum.

Pero como digo, si esta recopilación tiene un calificativo que se le pueda adjudicar es la de “respeto”. Versiones como las del ‘Sunnyde Bobby Hebb o ‘Rock And Roll Musicde Chuck Berry son casi para el juego de las siete diferencias.

Y para los que echen de menos temas del propio Adams, hay un par de ellos, uno en ambas ediciones y otro sólo en la deluxe. El primero, el único realmente nuevo, ‘She Knows Me’ puede considerarse el gancho para los fans que rehuyan de reinterpretaciones. Una pena que esté tan fuera de lugar entre los clásicos elegidos, porque es poco más que un medio tiempo en la línea de algunos de los últimos singles originales que ha lanzado el rockero, como ‘Back To You’, ‘The Best Of Me’ o ‘I Thought I’d Seen Everything’: pura radiofórmula.

No así con el otro tema original, que se ofrece en la edición deluxe y que, aún siendo del propio Adams si que es reciclado. ‘You’ve Been A Friend To Me’ es un tema de 2009, para la película de Disney Old Dogs, y es de suponer que ha sido rescatado porque su tono de rock clásico no desentona en absoluto con el grueso del tracklist.

7.2/10

En resumen, Bryan Adams aprovecha su (suponemos) falta de inspiración de los últimos años para poner en circulación una sentida recopilación de temas representativos del rock de las décadas de los ’50 a los ’70, conocidas casi en su totalidad por todo el mundo. Un acierto si tenemos en cuenta que la mayor parte de sus fans ya van contando un buen puñado de años y que lo suyo es el AOR.

Las canciones que él mismo firma, podrán gustar más o menos a unos y otros, pero a este Tracks Of My Years pocas objeciones se le pueden poner: buena selección, máximo respeto, sabor clásico a la hora de elegir arreglos (no hay electrónica por ninguna parte, y eso, para canciones así es más que de agradecer), y su voz no desentona tampoco con las canciones elegidas. Sólo podemos encontrar un par de problemas: que no puedas olvidarte de que este Adams es el mismo de baladas como ‘Have You Ever Really Loved A Woman’ al escuchar estas versiones, y que no puedas sacarte de la cabeza la horrenda foto que ha elegido para la portada.

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