Buckethead, el prolífico liberador de los pollos

Llevo sin escuchar un disco de Buckethead, si no me falla la memoria, desde el año 2005, desde ese Enter the Chicken en el que colaboró Serj Tankian. No me apasionan ni su virtuosismo al mástil ni sus excentricidades compositivas, pero a pesar de ello, quienes me siguen en redes sociales, saben que no hay semana en lo que no haga una o dos referencias al que, por un tiempo, fue sustituto de Slash en Guns ’N’ Roses.

En cualquier caso, aguantar al imbécil de Axl Rose durante más de cuatro años y participar en la composición de la mayoría de los temas del Duke Nuken Forever de la música (Chinese Democracy) tampoco es el factor que me hace estar pendiente de lo que con Brian Patrick Carrol sucede aunque podría serlo perfectamente. Más de uno pensará que por la infinita paciencia mostrada durante esos cuatro años Buckethead puede haberse ganado ya el billete hacia el cielo, pero como muestran algunos hechos de la biografía de este misterioso músico, la paciencia debió ser mutua.

No es una cuestión voluntaria lo de estar al día al respecto de los lanzamientos de Buckethead, es más bien la imposibilidad de permanecer ajeno a ellos, es la obligación de hacerles mención pues los mismos pasan, ordenaditos y de forma abultada, frente a mis ojos. Bah, no será para tanto pensaréis, o diréis, algunos. Ya. Buckethead lleva lanzados solo en el presente mes de Mayo siete discos, siete, habiéndose cumplido la proporción 1/1 el pasado miércoles. Llevo, aproximadamente, desde 2005 sin escuchar un disco de Buckethead, pero no por ello permanezco ajeno a sus novedades discográficas. Podría evitar toda mención a una obra que ya debe ir por encima de los trescientos álbumes entre colaboraciones y discos lanzados bajo su firma, pero eso me obligaría a cerrar internet y no volver a abrirlo jamás. Y, probablemente, aún así seguiría teniendo noticias del tipo que ha dejado a Omar Rodríguez López a la altura de Maynard James Keenan, al menos proporcionalmente.

Ahora bien, ¿quién diantres es Buckethead? Teorías al respecto hay varias poblando la red, algunas recogiendo datos biográficos de Brian Carrol y otras alimentando la mitología al respecto del enmascarado, del alter ego del guitarrista, aparentemente, nacido en San Francisco en 1969. La verdad, no tengo idea de cuándo el personaje devoró por completo al actor, pero todo apunta a que la transformación en Mr Hyde se dio a alrededor de 1990, en el periodo de impás entre la disolución de su primer proyecto Class X y su unión temporal a Deli Creeps, con quienes ya aparecía enmascarado pero aún sin el famoso bucket de Kentacky Fried Chicken.

Una teoría apunta a que el prodigioso (y desaparecido) Shawn Lane influenció a Buckethead más allá de la técnica al mástil, aunque adjudicarle al de Tennessee parte de la autoría de una historia en la que una granja de pollos y la salvación del ave de la extinción pueda ser temerario al no haber posibilidad, desgraciadamente, de convertir la hipótesis en teoría. En cualquier caso, ya en 1992 Buckethead comenzó a circular ataviado por la facha que todos conocemos y sorprendiendo a medio mundo con un estilo, para muchos, heredero de Paul Gilbert pero que, en años posteriores se abriría a tal número de sendas que la referencia al líder de Racer X no es más que otra de las muchas anécdotas que encierra la carrera de este personaje tan peculiar.

Con su debut Bucketheadland ya grabado bajo el abrigo de John Zorn, su carrera estuvo cerca de dar un gran giro tras competir con Dave Navarro por sustituir a John Fruscinante en Red Hot Chili Peppers pero, aunque el músico podría haber encajado en la banda, el personaje quedaba lejos de hacerlo. Parecido sucedería años después con Ozzy Osbourne, quien lo reclutó para que formase parte de su rooster en el famoso festival itinerante Ozzfest pero con el que la relación duró muy poco al no aceptar el vocalista de Black Sabbath que hubiese alguien sobre el escenario que le opacase, que fuese aún más excéntrico que él.

El carrusel de nombres con los que ha colaborado Buckethead es casi tan largo como el número de discos que ha lanzado hasta la fecha, dejando Iggy Pop, Les Claypool y sus Primus, Serj Tankian, Steve Vai o Anthrax clara muestra de que, a pesar de no encajar en ningún proyecto de forma estable, algunos de los más grandes no han tenido ningún remilgo en juntarse con éste personaje.

Durante el año 2010 todo apuntaba a que el ya vertiginoso ritmo de producción de Brian Carrol bajaría debido a problemas de salud, problemas que provocaron que se anunciase un descanso indefinido en su carrera. Sin embargo, solo unos meses después del anuncio, Buckethead regresó con un nuevo álbum bajo el brazo y, desde entonces, no solamente el ritmo de grabación no ha descendido, sino que ha aumentado hasta, como os he contado antes, llegar a lanzar 7 discos en los siete primeros días del mes de Mayo, probablemente hazaña accreedora de un record guinness si es que alguien se ocupa voluntariamente de realizar estos recuentos.

Como os decía al principio, es tal el ritmo de composición del californiano que se hace imposible para cualquiera poder estar más o menos al día de su obra, escuchar aunque sea por encima un torrente de discos que es capaz de quemar el más resistente de los discos duros o de arruinar al más pudiente de los coleccionistas. La verdad, no tengo la menor idea de si seguirá moviéndose con la soltura de antaño por el Rock Industrial, el Ambient, el Speed Metal o el Blues, pero de seguir culminando sus shows con el espectáculo circense que ya popularizó a finales de los noventa, coronado por una entrega de juguetes a los asistentes, no dudaría en ir a uno de sus conciertos si tuviese la oportunidad.

Aunque lleve unos diez años sin escuchar un disco suyo.

Más de Buckethead en Hipersónica | Pepper’s Ghost — Buckethead | Chinese Democracy: la historia de un disco eterno en 15 fechas

Anuncios