Sé que hoy me ganaré unos cuantos detractores (más) al menos en cuanto a este tema, pero desde siempre he tenido clara mi postura, y si la tengo que expresar públicamente no me voy a esconder por las críticas que pueda recibir. Siempre he sido antitabaco y en esas continúo, y en momentos como este, con la ley a la vuelta de la esquina (con retrasos, pero a la vuelta de la esquina) no puedo más que aplaudir que se prohíba definitivamente fumar en espacios públicos.

Me explico, porque no basta con lanzar la piedra y esconder la mano. Para empezar, siempre se ha dicho que ambos colectivos, el fumador y el no fumador, tienen sus derechos, y estamos de acuerdo, pero creo que siempre, repito, siempre, habría que dejar claro que un colectivo, con su postura, daña la salud del otro, y no viceversa, y eso obviando lo que ese colectivo hace con su propia salud, aunque cada uno es libre de hacer lo que quiera consigo mismo. Cuando yo entro a un bar, club o incluso en mi lugar de trabajo, mi simple presencia siendo no fumador, ni daña ni molesta a nadie, cosa que, por contra, los fumadores si hacen, cuando están fumando, claro.

Son ya de sobra conocidos los argumentos de los fumadores, en los que a los no fumadores se nos insta a irnos a otro local en el que esté prohibido el uso de tabaco cuando estemos incómodos, pero, realmente, ¿existen muchos de esos locales para no fumadores? ¿Conocéis muchos clubes con la política antitabaco por bandera? Ya sabemos cual será la respuesta de unos y otros pero seamos objetivos, no hay muchos, por no decir ninguno.

Cuando acudimos a un local público, todos tenemos los mismos derechos, cierto, yo, que no fumo, podría hacerlo, pero ¿dónde queda mi derecho a mantener mi salud intacta?

Por otro lado, siempre se ha argumentado que si no se permite fumar en locales públicos, decaerá la actividad de éstos. ¿De verdad nos vamos a creer un argumento así? Lo que no podemos hacer es prohibir en unos locales si y en otros no. Al haber exclusiones y diferenciaciones la cosa estará sin duda peor para unos que para otros, son desventajas que terminarían notándose en los beneficios, pero si todos se miden por el mismo rasero, ¿alguien cree verdaderamente que los españoles, con nuestra idiosincrasia y nuestro gusto por la vida de puertas afuera vamos a ir menos a los bares y clubes?

Ciertamente, no hay derecho a que se haya obligado a los locales públicos a hacer instalaciones para diferenciar zonas de fumadores y no fumadores, con el gasto en infraestructuras que ello conlleva, y que ni siquiera han tenido tiempo de amortizar, cuando ya se están encontrando con que dicho gasto no ha servido absolutamente para nada. Me parece vergonzoso, y debiera haberse pensado bien la estrategia a seguir antes de hacer leyes a tontas y a locas: señores, aquí está en juego el pan y el dinero de muchos empresarios y por supuesto, el empleo de muchos asalariados, y en los momentos en que vivimos no se puede tontear con estas cosas.

Pero si se quiere decir que el consumo en bares y clubes disminuye por el hecho de impedir que se fume en ellos, no tenemos más que fijarnos en ejemplos del extranjero, que los tenemos en gran cantidad, para ver que la cosa sigue funcionando igual de bien.

Va siendo hora de darnos cuenta de que, además de uno mismo, los demás también tienen derechos, y fumar, vale, pero donde no se moleste a nadie. Y no me sirve el argumento de que los egoístas somos los no fumadores, porque, como he dicho antes, nosotros no dañamos la salud de nadie.

Y bueno, dejaremos a parte esos argumentos manidos y en mi opinión, un poco tontos de salir con la ropa inmaculada de nuestros lugares de ocio; creo que eso sería tema para otra ocasión, y que al fin y al cabo todos (o casi) tenemos lavadora en casa; lo que no tenemos son pulmones de repuesto.

Fotos | aboutbettertimes, David Boyle, en Flicker
En Noctamina | La ley antitabaco

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