Anuncios

Bush — Man on the Run

Definida por la Wikipedia como “un sentimiento o necesidad de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado”, la nostalgia lleva bastante tiempo siendo un elemento fundamental para comprender la realidad de la escena musical actual. Bandas que regresan de entre los muertos, reediciones de discos que estaban muy bien en sus ediciones antiguas o géneros que van y vienen como si el tiempo se plegase y desplegase son alguna de las realidades que a la nostalgia vienen aparejadas.

Sin embargo la más tediosa de ellas no es ninguna de las anteriores, sino aquella que cristaliza en el empeño de algunas bandas en no aceptar su actual realidad, el empeño en seguir tratando a sus seguidores objeto como esos quinceañeros que una vez fueron. Evidentemente la juventud y su evocación no es un problema, el error llega cuando tu obra pretende evocar una adolescencia que hace tiempo que se fue, cuando la garganta no aguanta el grito desgarrado ni cuando lo que antes era un riff lacónico ahora es una autoparodia descontextualizada.

En esta realidad se encuentra lo nuevo de los ingleses Bush, un disco que pretende rescatar una juventud que se gastó hace ya más de quince años recurriendo a argumentos que pueden tenerlo todo menos credibilidad. Estribillos que nunca llegan a lo que pretenden, riffs que son mucho más asépticos de lo que deberían y una comercialidad que de tan pretendida apesta (esos ueoooo de ‘Bodies in Motion’ o ese engendro llamado ‘Broken in Paradise’) son la cruda realidad para la banda de Gavin Rossdale, quien mejor haría apostando por el cine en vez de empeñarse en vivir de una escena Post-Grunge que ahora es más bien “Pfff-Grunge”.

Bush naufragan intentando emular los clichés de esa época, se pierden en la rutina buscando los mecheros encendidos

Obviamente el que tuvo retuvo y no todo es un despropósito en este Man on the Run (Zuma Rock Records, 2014), pero que los aciertos se encuentren donde no deberían estar deja bastante claro lo perdidos que andan Bush en este milenio que ya no es tan nuevo. Creadores de algunos de esos himnos que convierten la adolescencia en una época más o menos llevadera, Bush hoy naufragan intentando emular los clichés de esa época, se pierden en la rutina buscando los mecheros encendidos y se despeñan acercándose a un Pop que en su momento era un buen recurso. Paradójicamente levantan el vuelo en los temas que constituyen o deberían constituir el fondo de armario, en esos en los que el estribillo ya no es tan importante y en los que parece quedar sitio para juguetear con la electrónica o con esquemas algo menos convencionales.

3.5/10

Sin embargo Rossdale y compañía parecen no ser conscientes de ello y acaban tropezando una y otra vez en la balada que en vez de mojar bragas segrega bilis o en el riff existencial que nadie se cree proviniendo de un tipo que ya ha dejado pasar los cuarenta y hace más de 20 que no toca en un garaje. Man on the Run es una concatenación de tropiezos y traspiés ante los que la nostalgia queda en nada. Porque aunque Gavin Rossdale no quiera verlo todos somos ya veinte años más viejos. Porque lo que en su momento tuvo gracia hoy nos sonroja. Porque Man on the Run palidece hasta comparado con The Science of Things (Interscope, 1999), un disco muy de su época pero que no nos tomaba por tontos.

Así está el patio para Bush. Hasta Hommer Simpson se rió de ellos.

Anuncios