“Camera Obscura — Desire Lines” src=”http://img.hipersonica.com/2013/06/cameraobscuradesirelines-criticas.jpg» class=”centro” />

Nada en lo nuevo de Camera Obscura hará tanta mella en tu corazón como lo que hubo en Let’s Get Out of This Country o My Maudlin Career, dos maneras diferentes y complementarias de disfrutar de un grupo en su mejor momento. Y a pesar de estar uno o dos pasos por detrás de sus discos anteriores, aún no ha llegado el momento en que el “encanto de tener estilo” pase a convertirse en aburrimiento.

Es curioso como medida que Tracyanne Campbell ha ido afianzando y dejando volar su amor por el pop más clásico, con los años 60 en su punto de mira, su música ha dejado de remitir a otros (especialmente a ya sabéis quién) para ser ellos mismos con el peso de la historia del pop por detrás. El peso de hablar de lo intrascendente, de que lo importante sean los melodramas del día a día. Desire Lines, con ese título, es un disco que va de querer seguir las líneas que serían naturales para cada uno y de encontrarse con un mundo que es, simplemente, malo.

No hay tiempo para grandes tragedias, aunque a veces nos soliviantemos:

I like to think when I’m driving 
I like to daydream a little 
I like to think about the people
The faces of the young and the old

I want to watch the whole story unfold

I’m gonna drive real fast now
Forget about my past now
I know I’m a fuck up
I know, a real tragedy

I never listen to people, you see

‘I Missed To Your Party’ concentra las habituales referencias pop de los discos de Camera Obscura, banda a la que da gusto leerle las letras: no cuentan nada complicado, pero desde su sencillez consiguen complicidad con el oyente. Ahí funcionan como en la música, desde la aparente sencillez y desde la “fórmula”. Todo lo que han ido cambiando lo han hecho poco a poco y su nuevo disco funciona parecido: bajo la apariencia de “todo sigue igual” hay pequeñas variaciones.

Desire Lines: mejor en tonos tristes

Si esperabais hits, no los tendréis. Sin embargo, Desire Lines se hace más imprescindible en el lado de los medios tiempos suaves, con una Tracyanne absolutamente arrebatadora en lo vocal y un grupo que brilla en cosas como ‘Cri de Couer’ o ‘Fith In The Line Of Throne’. “Si quieres que me vaya, dímelo, no me hagas perder el tiempo, pero que sepas que yo he visto tus defectos más escondidos y que me averguenza decir que conocerlos me hizo desearte más”. Mucho desamor, pero muy poco interés en hacer que aquello parezca la mayor tragedia del mundo: ya no somos adolescentes y hay cosas que, por más que duelan, podemos verlas como una simple tormenta.

‘Desire Lines’, la canción, cierra el disco homónimo con su steel guitar desde una óptica tranquila. A veces, desearía que aquí pasasen otro tipo de cosas, otros sobresaltos: el subidón de ‘French Navy’, mayor acierto en los tonos menos tristones, los arreglos más sorprendentes de lo mejor de Let’s Get Out of This Country. Pegas algo menores para un disco que también lo es.

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