Anuncios

Campfires — Tomorrow, Tomorrow

Han pasado exactamente catorce meses. El tiempo es relativo y, en función de cómo lo juzguemos, el dato anterior podría parecer eterno o anecdótico. Si hablamos de Woods, un grupo acostumbrado a publicar un disco por año durante el último lustro, se trata sin duda de una larga — y difícil — nostalgia. La melancolía por un disco que ya no va a llegar me ha llevado a esquivar, de forma pueril, todo lo que tuviera que ver con ellos. Un despecho en absoluto justificable que por el que he ignorado durante nueve meses a Campfires, proyecto particular y encantador de Jeff Walls. Tomorrow, Tomorrow (2013, Fire Talk) fue publicado en febrero. Desde entonces ha pasado una eternidad. A mí me lo parece. Las canciones de Campfires se evaporan como las cenizas de una hoguera: si soplas ya no están. Así que un día ya es demasiado tarde para ellas, y nueve meses son la prehistoria.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=2133906126/size=medium/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/t=9/transparent=true/

Una prehistoria en la que cabe un verano. Lo peor de haber llegado tan tarde al disco de Campfires — aunque en el fondo nunca, jamás, sea tarde — es que entre tanto han pasado los mejores días del año para disfrutar sus canciones. La referencia a Woods era prácticamente obligada: ningún otro grupo ha logrado encapsular el verano en píldoras Garage Folk como ellos, cargado de ácidos para inhalar y noches de apenas unas horas. Ni siquiera Campfires. Pero Campfires podrían haber sido un enorme sustituto. Eso es lo peor de todo. Pensar en cuánto podría haberme enamorado de Tomorrow, Tomorrow cualquier tarde aleatoria, banal y prescindible de julio. La futilidad de los días se resume en las canciones de minuto y medio-dos minutos de Campfires. El disco se apaga en un suspiro. Se consume como un helado bajo la tiránica luz del sol de verano. Sin querer.

El oleaje de Elephant Six

En efecto: Tomorrow, Tomorrow son canciones erráticas, grabadas desde el amor por las cosas pequeñas y la baja fidelidad, los Byrds, Television Personalities y el Garage Rock que sólo toma drogas para evadirse y no para destruir. Aquí no hay velocidad: el tiempo, siempre relativo, lo marca la cotidianidad de los días. A ratos Walls navega por el oleaje de colores brillantes que generó Elephant Six y que, por fortuna, aún llega a nuestras orillas. Las referencias sólo son simbólicas, espirituales. Walls no se encorseta en ningún traje predefinido y deja que sus canciones corran libres por el campo. Entre los bosques. A ratos le quedan alegres y joviales (‘Fortune Teller’, la inspiradísima ‘Jeux et Jouet’) y a ratos pequeñas y melancólicas (‘Time For a Ride’, ‘Glass Arrows’). Todas parecen la misma porque lo son: primitivismo pop.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=2133906126/size=medium/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/t=12/transparent=true/

6.9/10

Walls recorre todos los lugares comunes del(los) género(s). La frugalidad, las sorpresas escondidas en cajas de mimbre, las carreras de diez metros, las tormentas de diez minutos. Lo interesante de Campfires es que recuerdan mucho-mucho a los Woods de hace seis años: no porque aquellos fueran especiales de algún modo, que lo eran pero no tanto, sino porque han sido capaces de evolucionar hacia discos absolutamente soberbios y esenciales. Tomorrow, Tomorrow es un disco irregular. Es un primer disco. Prácticamente, si hablamos de Garage Folk y psicodelia ligera, debe serlo. Aquí hay un puñado de canciones para disfrutar a bocados, sin prestar demasiada atención. Son estupendas por eso. Mañana ya no me acordaré de ellas. Eso es lo mejor: con Campfires siempre tengo la sensación de escuchar sus canciones por primera vez. Nunca pueden morir.

Anuncios