A Colin Meloy no le gustan las canciones simples. Quizás no tanto musicalmente como en sus letras, cuentos cortos de tragedias sureñas, a veces casi sacadas del condado de Yoknapatawpha de Faulkner. Por eso, su himno de bienvenida al verano no podría ser uno normal y corriente… pese a que en apariencia lo es.

En ‘June Hymn’ The Decemberists parecen hacer, simplemente, una oda a todas las cosas que crecen entre primavera y verano, con junio como mes bisagra y ejemplo. Bellas imágenes de flores floreciendo y decorando el hogar. ¿Y ya?

No, nada es tan sencillo, porque en las canciones de Meloy nada ni nadie es completamente feliz. Y en ‘June Hymn’ llega una frase que le da la vuelta al himno:

Standing on the landing with the war
You shouldered all the night before

¿Qué guerra se lucha en la canción? ¿Una real? De ser así, ‘June Hymn’ podría tomar el punto de vista de una mujer que cuida y mira su jardín mientras vela el regreso a casa de un soldado (¿el marido, el hijo?).

El verano llega a Springville Hill, y las flores que cambian, que dejan de ser las de primavera, deberían traer con él la alegría. Pero está vez no ocurrirá, y una de ellas, roja sangre, decorará el salón familiar. El cielo la manda.

And once upon it
The yellow bonnets
Garland all the lawn
And you were waking
And day was breaking
A panoply of song
And summer comes to Springville Hill

‘June Hymn’ salió del magnífico The King Is Dead, un disco para no dejar de oírlo. Y después de ella venía ‘This Is Why We Fight’: la guerra nunca acaba; el verano, a veces, ni siquiera llega a empezar.

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