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Capsula + Pablo Und Destruktion en concierto en Santiago (Sala Capitol, 10/10/2014)

Una semana atípicamente llena de oferta musical en directo tocaba a su final el pasado viernes en Santiago de Compostela. Dentro de la programación de Curtocircuito, los vasco-argentinos Capsula y el asturiano Pablo Und Destruktion, acompañado por su banda al completo, formaban el menú de una noche digna de recordar.

Empezaba el asturiano, con la oscuridad de su rock de autor. Resumiendo, dejándolo todo en una sola frase, el suyo fue un recital para el recuerdo. No era la primera vez que acudía a la capital gallega, como él mismo se encargó de recordar en alguno de sus monólogos entre tema y tema. Antes lo había hecho en formato acústico, en el festival Primos Hermanos, pero ahora podíamos admirar su propuesta sin paliativos.

El hombre está en claro momento dulce. Decir que en la cumbre de su carrera sería demasiado atrevido, por afirmación precoz, pero ver ese inicio de concierto al son de ‘La paz de los justos’ o ‘Powder’ deja el poso de saber que estamos ante un tipo especial, atípico y que ha sentado de maravilla a la escena musical española. Un auténtico gigante prematuro.

Papel protagonista para Sangrín, con cortes como ‘El aire puro’, ‘Limonov, desde Asturias al Infierno’ o ‘Por cada rayo que cae’, de la mano de ese Ep sacado a medias con Medievo, Funeral de Estado, que aportó ‘Tibio’ o ‘Espuma por la boca de la clase obrera’. No sabría decir cuánto duró en concierto, pero fue corto. El que abría la noche se convirtió en protagonista principal. Una auténtica maravilla.

Espoleados, con rabia, sabiendo que su propuesta iba a ser muy distinta, menos impactante y más hedonista, saltaron Capsula al escenario de la Sala Capitol. Martín Guevara, micro en mano, tardó dos segundos en dejar claro que allí habíamos ido a bailar y dejarnos de leches. Pidió la colaboración del público. Pero al público no se le pide, se le da y se espera recompensa. La tuvieron, en su (ellos sí) primera vez en Santiago de Compostela.

Show hiperactivo, de pantalones pitillo que se iban escurriendo por el sudor al son de piezas tan incendiarias como ‘Atomic Breakdown’, de los primeros chispazos de un concierto que quizás tardó dos o tres temas en arrancar de verdad, en fluir con facilidad, en conseguir que la transición desde la oscuridad al exceso fuese la adecuada.

Aunque se les supone de antemano, se agradece constatar que la actitud no iba a ser un debe en su sumatorio. Al igual que con su predecesor en el escenario, las canciones más recientes de Capsula, las que forman su Solar Secret, ocuparon la mayor parte del repertorio, valgan como ejemplo ‘Dark Age’ o ‘The Riverside of Love’, explotando la sala.

Tras liarla definitivamente ese baile de cuatro letras, ‘Pogo’, quedaba poco ya en el tintero, en un concierto que, de nuevo, se hizo cortísimo. Mientras las plegarias del respetable se decantaban por una ‘Ziggy Stardust’ que no llegó a aparecer, los vasco-argentinos optaron por cerrar el concierto recordando a otros clásicos, Stooges, y su ‘I Need Somebody’. Fin de fiesta perfecto.

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