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Carving Colours — No Way But Forwards

En periodo de crisis social y económica, el artista español saca lo mejor de sí pues entiende que en la necesidad, la supervivencia, se encuentra su principal virtud, y es esa necesidad, precisamente, la que dota a su obra del espíritu transversal necesario para traspasar las fronteras de lo cañí y adquirir espíritu de globalidad.

Aún recuerdo cuando, con orgullo, escribí las líneas que coronan el inicio de este artículo. El marco era un ensayo sobre la literatura española del siglo XX y el motivo algo tan evidente como reconocer que las generaciones más brillantes de la historia de nuestra escritura proceden, precisamente, de contextos de penuria social y económica. Así sucedió en el siglo XVII, en el XIX y a inicios del siglo pasado. El efecto pareció diluirse durante el franquismo merced al masivo éxodo de nuestros literatos más brillantes y aún es pronto como para valorar el impacto de todo lo que se ha presentado en las últimas tres décadas pues, como sabéis, los análisis contextuales sobre la creación artística dependen, en gran medida, de la perspectiva que nos aporta el paso del tiempo y de cómo resisten las obras valorar, precisamente, ese transcurso y sustitución provocados por la noción actual del arte como producto de consumo.

Entiendo no entendáis nada de esta tremenda chapa pero creo debéis permitirme la licencia. Pueden ser, y lo son, temerarias por mi parte varias de las comparaciones que veladamente puedan aparecer en este artículo, máxime cuando el componente tiempo en el análisis es obviado totalmente por mi parte, pero esto suele ser inevitable cuando uno se enfrenta a la página en blanco con entusiasmo. Evidentemente la trascendencia de música y literatura no pueden ser comparables pues ninguno de los dos artes responden a los mismos tiempos ni a los mismos procesos creativos, aparte de que en determinados contextos la música es un arte menor comparada con la literatura, más cuando hablamos de la música de género como es el caso que hoy nos ocupa.

Y digo debéis permitirme la licencia pues lo que pretendo es exponer mi entusiasmo ante el gran estado de forma en que se encuentra un género ‘minoritario’ como es el Metal español llegando, precisamente, esta eclosión de grandes e interesantes bandas en un contexto de fractura social y económica que azota, especialmente, a nosotros, los jóvenes. Y es aquí donde se encuentra el paralelismo (que algunos podéis entender cogido por los pelos) entre las grandes generaciones de escritores españoles surgidas de periodos convulsos y la situación de la escena metálica española, la cual vive, probablemente, los momentos más brillantes de la corta historia de la música Rock patria.

Probablemente permanezca en el debe el asalto mercantil y conocer, realmente, cual es el impacto de discos como los de Obsidian Kingdom, Horn of the Rhino, Quauar, Dejadeath, Toundra o Angelus Apátrida, pero creo más de uno de vosotros convendrá conmigo que estas bandas son fruto de una semilla que ya ha germinado y cuyo crecimiento es imparable. Reconociendo que la alteración de paradigmas que sufre la creación artística supone una dificultad añadida para la traslación del éxito o trascendencia a lo económico, el aspecto meramente artístico puede ser defendido sin el menor de los remilgos, a sabiendas de que las bandas españolas están sabiendo cubrir muy bien todos los espectros y vienen haciéndolo con una maestría acorde a lo que ofrecen las grandes bandas extranjeras.

Hoy se suma una nueva banda a este brillante listado y su disco de debut supone un nuevo granito de arena en esta lucha, mi lucha, por que lleguéis a compartir el espíritu de las líneas anteriores, por presuntuosas que puedan parecer a priori. La banda en cuestión son los sevillanos Carving Colours, y el álbum se llama No Way but Forwards.

Un contexto arriesgado, unas armas eficaces

Y ante mi atrevimiento inicial os preguntaréis: ¿qué ofrecen Carving Colours para que servidor haya perdido totalmente la cabeza? Y mi respuesta podrá ser tópica si nos remitimos a lo que perciban vuestros ojos, pero aplastante si os dejáis llevar por lo que pueda llegar a vuestros oídos.

Porque Carving Colours acaban de demostrar, a solo un mes del lanzamiento de su álbum de debut, contar con los atributos necesarios para convertirse en referencia en un género con, proporcionalmente, más adeptos que bandas. Evidentemente el tiempo dirá si los sevillanos son, o no, flor de un día pero, a poco que confirmen lo apuntado en su álbum de debut y su apuesta por un sonido propio se torne más plausible, los autores de No Way but Forwards tienen en su mano colocarse en la vanguardia del Metal patrio junto a todos los nombres citados más arriba. Y la solidez de su debut afirma que están en posición de lograrlo.

Por un lado ofrecen una visión nunca vista en nuestro país de un género joven como es el Metal Progresivo, acercándose al mismo desde una óptica arriesgada para lo que cabría esperar de una joven banda nacional. Lo obvio, lo evidente, podría haber sido apostar por el prog desde una perspectiva más clásica, con más calado (tradicional) en nuestro país como es la ofrecida por los venidos a menos Dream Theater, pero como demuestran varias veces en su álbum, con Carving Colours pocas cosas son evidentes.

Por otro lo hacen con una solidez instrumental y compositiva aplastante, como si contasen con el aplomo que otorga tener 4 discos en el mercado. El riesgo residente en el contexto elegido funciona, los elementos casan a la perfección y se acomodan en nuestra mente con las sucesivas escuchas, venciendo posibles reticencias iniciales y maquillando, o eliminando, la suspicacia ante el catálogo de influencias mostrado, no evidente pero sí bastante claro para alguien versado en el Metal moderno.

Es Sevilla pero perfectamente podría ser Goteborg

Elimino de un plumazo a Dream Theater y rápidamente añado a Edge of Sanity y muchas de las obras que ha protagonizado Dan Swäno en su papel de dinamizador del Metal Escandinavo. Muchos hablarán de Opeth como clara referencia en determinadas composiciones y no lo discutiré si nos centramos a la suite homónima que cierra el álbum, pero el catálogo de sonidos va más allá de la banda de Mikael Akerfeldt y su forma de trasladar el Rock Progresivo clásico de bandas como Genesis al Death Metal.

En No Way but Forwards el origen, el armazón sobre el que se construye el Metal Progresivo de Carving Colours, son los abrasivos riffs del Death Metal melódico que tiene su origen en la ciudad sueca de Goteborg. En ningún momento han disimulado los sevillanos que In Flames son una referencia para ellos, y esto se pone de manifiesto en varios momentos del álbum, algunos tan claros como los riffs del increscendo de la inicial ‘Isolated Incidents’ o los sutiles breakdowns posteriores al estallido de la brillante ‘Martyr’, desde mi punto de vista el momento más redondo de todo el disco.

Más adelante aparece la sombra de los Amorphis de discos como Tuonela, o de los extintos Sentenced, cuando el álbum torna hacia terrenos más íntimos, alejado del folk del disco de los finlandeses pero con una atmósfera y oscuridad que se construye a través de sensaciones similares en ‘It had to be done’ o en momentos puntuales de las anteriores. Carving Colours nos proponen un viaje melancólico con espacio para la rabia o rabioso con espacio para la melancolía, sirviéndose para ello de un catálogo de referencias que tiene como origen Suecia o Finlandia pero construyendo con ellas mucho más que meros temas de Death Metal melódico.

Se agradece que el virtuosismo brille por su ausencia al quedar fuera de lugar a pesar de que el álbum en el aspecto técnico es más que notable, dejando a las claras los sevillanos que saben lo que quieren en cuestiones, para algunos baladíes, como el acertado tratamiento del volumen y el amplio rango dinámico del sonido, logrando que el álbum se muestre cristalino y poco saturado hasta en los momentos de mayor intensidad instrumental. Sobrio es también el apartado compositivo no dejando lugar a estridencias estructurales y dando lugar a un álbum cohesionado y disfrutable desde el primer instante a pesar de que las bondades contenidas no se despliegan de forma inmediata sino paulatina, encerrando momentos que se asientan y adquieren coherencia una vez las canciones se estructuran en nuestra cabeza.

Mención especial requiere la suite homónima por servir de perfecto epílogo a un álbum que crece en intensidad conforme avanza el minutaje. El catálogo de sonidos recogidos en ella transita por terrenos de lo más diverso siempre dependiendo de las emociones a mostrar y llegando a alcanzar, en el momento culminante, un épico ejercicio de Post Rock que puede recordar a los increscendos desarrollados por los últimos Anathema.

8.5/10

Es probable que el listado de nombres citado parezca a priori excesivamente amplio y os haga construir en vuestra cabeza un esquema en el que la coherencia pueda estar en cuestión, pero todas esas dudas se despejarán una vez hayáis escuchado por primera vez un álbum como No Way but Forwards, el cual, además, está disponible para escucha y descarga gratuita a través del bandcamp de la banda, razón de más para que no perdáis más el tiempo y acudáis raudos a disfrutar lo que Carving Colours nos ofrecen en su disco de debut, que no es poco.

Bandcamp | Carving Colours

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