A ver, en cierto modo no tiene sentido extrañarse de que Is There a Ghost suene a Coldplay si Band Of Horses son una versión de My Morning Jacket y éstos, en su Z, tiraban en varias canciones demasiado cerca de U2. Lo que ocurre es que no es lo que yo, como fan irredento de su primer disco, necesito de la banda de los caballos.

Es más, ¿lo necesita alguien? ¿No tenemos ya suficientes clones buscando esa épica de estadio? ¿No tenemos incluso de sobra con los propios Coldplay? Yo opino que sí.

Y ya que estamos de opiniones. Opino que estos no son Band Of Horses. Son un grupo nuevo tras la marcha de Matthew Brooke. Es decir, si no habéis escuchado el primer disco de la banda, hacedlo ya. Da igual si es antes o después que éste. Pero tened claro que no son el mismo grupo. Ni de lejos.

Como por el camino se han quedado la mayoría de las referencias al folk o al country, los nuevos Band Of Horses son ahora un grupo de indie-rock más normal. Siguen sacando buena nota y tocando la fibra en canciones tan recordables como Ode To LRC o No One’s Gonna Love You, pero no sé por qué se les nota más exagerados, menos contenidos. Como los Death Cab For Cutie de su último disco respecto a los anteriores, sin ir más lejos.

Pero también he de decir que a mí Plans me sigue gustando muchísimo. Y que Cease To Begin, quitando un par de tropiezos, es también un buen disco. Casi uno grande. Y, desde luego, uno que escucharé con más cariño a medida que pase el tiempo. En cuanto repose en mi incosciente y le haya dado las escuchas que se merece (muchas) doy mi impresión definitiva.

(Por cierto, preciosa y muy descriptiva portada)
(por cierto nº 2: Al contrario de lo que dicen por ahí, no me parece un disco lineal. Más bien creo que tiene una secuenciación perfecta que esconde bastante los posibles defectos.)

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