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Chad VanGaalen — Shrink Dust

Dibujos locos y abstractos que utiliza para sus discos y vídeos, letras surrealistas, una experimentación que nunca queda coja y sobre todo, romper moldes para hacer lo que le da la gana. El canadiense Chad VanGaalen cumple con este quinto LP, Shrink Dust, diez años en la música. Una década afincado en Sub Pop, donde sigue exhibiendo sus filias y su imaginario de ciencia ficción, lo que es algo perfecto, porque partiendo desde sus raíces de folk, nunca sabes por dónde te va a salir. Esta vez se ha centrado más, pero sigue habiendo cuidadosos detalles sonoros.

Más raíces más folk en detrimento de la electrónica

Tras un buen Diaper Island que tampoco fue especialmente espectacular, con este nuevo álbum recupera su mejor nivel, probablemente el más pulido hasta el momento. Shrink Dust es un retiro en el que adentrarse en la dimensión del canadiense, donde son sus registros vocales y sus salidas imprevisibles las que manejan los tiempos.

Es un disco en el que el canadiense ha rebajado considerablemente su experimentación con la electrónica (que le fue genial en Soft Airplane), dejando mayor protagonismo para la ternura folk, una guitarra y las odas a los perdedores y amantes de la literatura marciana. Un viaje a su música más intimista, que sin embargo no renuncia a esa quinta marcha en la que le da por pisar el pedal y sacarse de la manga jits de folk rock, made in VanGaalen, de los que te sacuden y te tiran de la silla.

Hablamos por tanto de un disco en el que su discurso electrónico queda en un segundo plano, aunque no ausente. Lo administra en pequeñas dosis y en detalles sonoros que te asaltan desde una segunda línea. Así hace que disfrutes más estos momentos puntuales. El resto del tiempo, para disfrutar en una casa de madera vieja, escondida en algún lugar de América, en el que la rutina es cortar troncos y ver cómo envejeces y recuerdas tus mejores momentos. Y es genial.

And my fingers have shriveled and dropped to the dirt

And two giant talons have grown where they were

I’m starting to think I will never return to my previous form

Which I can’t quite recall

But i’m not hungry at all

El toque de clase que da la armónica

Después de haberse juntado para lanzar un split con Xiu Xiu (del que sale ‘Weighed Sin’), de distinto pelaje pero con los que comparte esa visión a veces transgresora de un género que necesita más punch para llegar a otros públicos, el de Calgary empuña su guitarra a lo Neil Young en modo predicador, para amansar a las fieras en bellas delicadezas como las de ‘Cut Off My Hands’ (no exenta de esos detallitos electrónicos de fondo) y sobre todo en la descarnada armónica de ‘Hangman’s Son’ (saludos, Neil).

Uno de los ‘problemas’ que ha tenido en alguno de sus discos ha sido la dispersión y la excesiva variedad, lo que por momentos no acababa de dar un buen resultado como conjunto (otra prueba de por qué se juntó con Xiu Xiu), y en Shrink Dust tenemos un álbum más enfocado, menos disperso. Una vez superado este obstáculo, el universo surrealista VanGaalen brilla en todo su apogeo, con la ciencia ficción de ‘Monster’, la poesía de ‘Cosmic Destroyer’ o la melancolía de ‘Lila’.

You were always the quiet one 

Burning slow like a sleeping sun

Were were so dumb

The time just hung…. on Lila

A million gemstones falling down our stairwell

Y en medio de todo este mejunje de creatividad, lecturas entre líneas y experimentaciones varias, nos encontramos con perlas como ‘Leaning On Bells’, esos habituales tres minutos de fuzz en los que VanGaalen demuestra su nula tendencia a seguir caminos que le ponen puertas al campo. Versátil como siempre, más centrado que nunca y con los destellos de genialidad que le reafirman como uno de los más prolíficos artistas de folk(rock-electrónica-marcianadas) de la actualidad.

7.8/10

Un placer volver siempre al universo Chad VanGaalen, que en mayor o menor medida, ha mantenido una notable regularidad en sus discos. Con su flamante nueva pedal steel guitar, es disfrutable tanto en su parte más intimista y folk, la que hegemoniza el álbum, como en la que pisa el acelerador. Su creatividad para fluir entre el folk, el indie rock e incluso el fuzz hacen sus trabajos obras de lo más interesante. Gran noticia tenerle de vuelta.

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