¡Oh, Amaia Montero deja La Oreja de Van Gogh! Vale, ¿y? El grupo continúa vivo. Sus fans se tirarán de los pelos o no, pero a mí me sirve como excusa para plantear una lista absurda de cinco deserciones en bandas míticas que tuvieron consecuencias importantes:

5. Bill Berry se va a la granja

Fundador de R.E.M. y batería imprescindible para entender el advenimiento del rock alternativo como etiqueta, en 1997, y tras haber sufrido un aneurisma sobre el escenario dos años antes, Bill Berry comunicó a sus compañeros que se marchaba a vivir tranquilamente en una granja, alejado de los focos y la tensión de una banda. Peter Buck, Mike Mills y Michael Stipe, después de haber repetido varias veces que R.E.M. sólo podía existir con los cuatro componentes, hacen uno de sus escasos gestos de dinosaurios del rock y tiran para adelante. Sustituyen a Berry por una caja de ritmos y el resultado es Up, un disco de belleza intensa, sentida y experimental que vuelve a revitalizar el sonido de la banda. Lo que viene después es menos agradable, pero tras el infame Around The Sun, R.E.M. tienen en 2008 la oportunidad de volver a resarcirse.

4. Andy Couzens deja los Stone Roses antes del pelotazo

La suya es una historia tan vieja como el rock: la de un músico que se queda en el camino justo antes de que la banda dé un pelotazo y se convierta en una de las más importantes del momento. Le pasó a Andy Couzens que, por supuestos problemas con el manager de la banda (eso o aguantar a dos egos tan subidos como los de Ian Brown y John Squire dándose de leches todo el día), dejó los Stone Roses justó cuando editaban Sally Sinnamon. Después llegó Madchester y el grupo se convirtió en uno de los venerados por los británicos. Couzens montó otro grupo, inapropiadamente llamado The High. De alto, nada: un bajón en toda regla es lo que debe sentir Couzens cuando vea los royalties que reciben sus excompañeros por sus canciones.

3. Johnny Rotten acaba con los Sex Pistols y sigue haciendo historia

Editado Never Mind The Bollocks en 1977, en enero del 78 los Sex Pistols se embarcan en la conquista de América. En una gira estrepitosa, llena de los peores desastres y retratada a la perfección en las películas de Julian Temple (The Great Rock´n´Roll Swindle y The Filth & The Fury), los Sex Pistols se rompen en pedazos. Johnny Rotten dura 14 días y se marcha del grupo tras la actuación de San Francisco. El manager de los Pistols, Malcom McLaren, trata de que continúen sin su gran cerebro musical, pero la banda se niega (bueno, Sid Vicious no, porque a él le da igual, anda colgado por ahí). Rotten se transforma en John Lydon y forma P.I.L. Un año después, el segundo disco de la banda (Metal Box) le vuelve a convertir en un imprescidinble de la música moderna y en un referente de muchos grupos del revival post-punk del comienzo del nuevo single.

2. David Byrne dice adiós a los Talking Heads

En 1987, tras la edición del multicultural Naked, David Byrne cerebro de Talking Heads los puso en un hiato indefinido que, en 1991, se transformó en la ruptura de la banda. Bryne andaba descubriendo al world music y vendiéndosela al mundo occidental y a sus compañeros no les quedó otro remedio que aceptar a regañadientes la decisión del jefazo y principal compositor de las canciones de la banda. Pero, en 1996, Frantz, Harrison y Weymouth se cansan de esperarle y deciden reunirse para formar los Heads a secas, sin el Talking. Decisión, que vistos los resultados de su disco de regreso (de chistoso título: No Talking, just Heads), se podían haber ahorrado. Ahora que han sido reivindicados por gente como !!! o directamente fusilados por otros como Clap Your Hands Say Yeah!, se les espera de vuelta en los escenarios, si es que a Byrne le apetece. Fueron un grupazo, por cierto.

1. Lou Reed deja la Velvet en manos de un fan

Tras editar Loaded, el disco más accesible de la Velvet Underground, Lou Reed decide abandonar un grupo en el que ya no estaba otra alma mater (John Cale). Compuesto y sin novio se quedan Sterling Morrison, Maureen Tukcer (que grabó Loaded embarazada y ya pensaba en otras cosas) y el guitarrista Doug Yule, el último en incorporarse a la banda. En un primer momento, los tres deciden continuar con el grupo, pero Morrison y Tucker se dan pronto cuenta de la osadía. Sólo se queda Yule quien decide dar conciertos bajo el nombre de la Velvet ¡sin que haya ninguno de los componentes originales! El desastre concluye en Squeeze, un album publicado por la Velvet en 1973 y repudiado por la historia musical. La suplantación no le duró mucho a Yule que quiso pasar de fan a dueño del nombre.

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