Hablamos a propósito del Special Moves de Mogwai sobre los discos en directo, su validez cómo documento artístico, sus favores o no a la carrera de los grupos. La historia de la música está llena de discos en vivo, muchos de ellos simples rellenos que sirven para quitarse de encima obligaciones contractuales.

Sin embargo, también hay entre ellos, entre un género marcadamente alimenticio, discos en vivo que son joyas, que hay que recomendar y, si no se ha hecho aún, escuchar y disfrutar. A continuación os doy cinco de mis favoritos, que hemos recopilado en esta lista en Spotify… Y ya hablaremos de los malos en otro post.

It’s alive — Ramones

Onetwothreefour y comienza la fiesta. It’s Alive deja claro dos cosas: que a los Ramones les sobraban canciones geniales, aquí meten 28; que tenían el don de lo justo y necesario (el disco no dura más de 48 minutos); y que el concepto apisonadora también puede aplicarse a un grupo de pop. Porque sí, los Ramones fueron punks, pero sobre todo fueron pop.

It’s Alive es apología de muchas cosas: de las canciones cortas, de la playa californiana vista desde la de Nueva York, del directo sin adornos, de que no necesitas complicar las canciones para hacerlas mejores o diferentes entre sí. De cómo meterle un chute a tu público y que te adore, venga de donde venga, le guste la música que le guste.

It’s Alive es el mejor disco en directo de la historia. Punto.

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101 — Depeche Mode

El documento definitivo de cómo Depeche Mode se convirtieron en una de las bandas más grandes (en seguidores, sí, pero también en canciones) de los 80. 101 es, a la vez, un disco en directo y un documental, y en ambos formatos funciona magníficamente.

En concreto, en la cuestión que nos ocupa, 101 sirve para hacer más grandes muchas de las canciones del grupo de Basildon y para bañarlas a todas de la sustancia de los himnos generacionales. Ojo, a todas, no a unas sí y a otras no: incluso las más flojas del lote, escasas en un repertorio muy bien pensado, parecen enormes.

El concierto 101 de una gira no debería ser el más indicado para mostrar las bondades de un grupo, ya que se presume, por la cifra, que el agotamiento pudiera haber hecho mella en esa banda. El 101 de aquella gira de Depeche Mode de 1988 es todo lo contrario: el castillo de fuegos artificiales con el que los pirotécnicos dejan al público con la boca abierta y pidiendo más.

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Motörhead — No Sleep ‘Till Hammersmith

Grabado, pese a lo que indica el título, en diferentes salas de conciertos durante 1980, no sólo es un gran disco en vivo, sino también la demostración de que éstos, a veces, pueden quedar como testimonio perfecto de la grandeza de un grupo y, también, como hito insuperable.

No Sleep ‘Till Hammersmith es una bomba sonora, muestra de la brutalidad de Motörhead y de su obsesión por llevar sus canciones hasta el extremo. En el fondo, es la prueba definitiva para los que creen que esas ansías por ir más lejos, más rápido y más fuerte definen a Lemmy y compañía como un grupo metal en vez de como uno Hard Rock.

Podemos discutir al respecto, si queréis, pero lo que queda en este álbum en directo son trallazos de los que acaba por agotar cualquier resistencia y por derribar cualquier pared. Ríndete al Tito Lemmy.

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Talking Heads — The Name Of This Band Is

Los Talking Heads en estado de gracia. Aunque después fueron grabados en vivo y filmados para el influyente Stop Making Sense, The Name Of This Band Is captura mucho mejor la esencia del grupo, la locura que habita detrás de sus intrincadas canciones, el ritmo infalible de todas ellas, los contrastes entre sus etapas, la facilidad de David Byrne para capturar la esquizofrenia del hombre moderno mientras la lleva a una pista de baile que, 30 años después, sigue siendo de lo más moderna.

Grabado en diferentes salas durante los dos primeros años de la banda, el disco documenta por qué hay que considerar a Talking Heads (y no The Talking Heads; el título lleva su coña) como uno de los grupos más imprescindibles de la historia. Aquí está casi todo lo mejor de sus cuatro primeros discos. La expresión “Estado de gracia” se creó para cosas así.

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MC5 — Kick Out The Jams

Las dos noches previas a Halloween, en 1968, sirvieron para grabar el disco de debut de MC5 y convertirlos en leyenda. Si debutar con un disco en directo ya es algo peculiar, hacerlo con esta bomba de relojería, precursora del punk (leed ‘Por favor, mátame’ por si os queda dudas) es algo inalcanzable para casi todos.

MC5 eran a la vez una célula política que confraternizaba con los Black Panthers y un grupo en permanente estado de ignición. Quizás por eso Kick Out The Jams suena todo el rato como si estuviera a punto de explotar, como si no hubiera mañana. Acostumbrado a escuchar lo tibio de otros muchos discos en vivo (por ejemplo, ese Special Moves de Mogwai que ha motivado esta lista), aún me sorprende la crudeza y energía que sale de aquí. Está tan bien plasmada que casi parece que la hubieran ensayado en estudio durante días, esperando a la mejor toma. Pero no: así fueron las cosas y así nos las cuentan.

Kick Out The Jams lo parte y, claro, por eso la canción titular se ha convertido en una de las más versioneadas en directo.

Como os digo, sois libres de escuchar esta lista en Spotify, suscribiros a ella y difundir la palabra. O de discrepar, claro.

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