Vuelven los patriarcas. Vuelven los amos. Así es amigos. Dream Theater ya tienen a punto de caramelo su próximo álbum de estudio, el primero homónimo de su carrera, y eso es motivo de alegría para todos los aficionados del género Progresivo, aunque el resultado de sus últimos trabajos diste bastante de la excelencia que esta banda ha conseguido a lo largo de su carrera. Sin embargo, sus once discos publicados hasta la fecha pueden hacerse una tarea difícil para aquel que no conozca la banda, o sí le suena pero nunca se ha atrevido con ellos. Por eso nace este listado con cinco de los discos más importantes e imprescindibles de la carrera del grupo (que no significa necesariamente que estos sean los mejores) y de obligada escucha para todo el que se quiera atrever a entrar en el universo de Dream Theater. Por supuesto, esta es una selección caprichosa, subjetiva, cuestionable e inamovible.

Images And Words (1992)

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Vale, para empezar mejor no fallar. No meter este disco habría supuesto mi condena inmediata y una muerte cruel y agónica de mano de millones de fans enfervorecidos. Yo también me hubiera pegado un tiro si se me llega a pasar por la cabeza no incluir este segundo disco de los neoyorquinos. Images And Words es El Disco. No hay mayor discusión. Una de las obras más excelsas del grupo y del Metal Progresivo en general. Desde ese gran jitazo absoluto de la banda que es ‘Pull Me Under’ hasta la última jam instrumental de ‘Learning To Live’. Ninguna canción sobra y todas hacen de este un disco redondo y fundamental. El Progresivo era el motor de todo este engranaje perfectamente montado y calculado. El Metal, por entonces, solo era un elemento complementario para aportar sabor al plato. Y vaya si lo hizo. Uno no puede evitar rendirse ante el talento aquí desplegado, sobre todo por el guitarrista John Petrucci, el teclista Kevin Moore y el batería Mike Portnoy.

Awake (1994)

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Tras el grandísimo impacto de su segundo disco y tras el absoluto petardazo comercial de la banda, llegaron los años P.I. (post Images) que acabaron significando una transición en la trayectoria del grupo hasta llegar a la época con Rudess. Encuentro una especie de similitud entre estos años de transición con el primer año de Tito Vilanova al mando del F.C. Barcelona. Awake se podría comparar con la primera vuelta del Barcelona esta temporada: manteniendo la fuerza por inercia de su predecesor, pero con mucha intensidad. Awake cogió mucho de lo que funcionó en Images and Words y el grupo cometió los menos errores posibles. No cambies lo que funciona, como se dice popularmente. Aunque el resultado no sea tan redondo como la obra magna que era su predecesor, el tercer disco de los neoyorquinos es un disco más que notable y que se defiende muy bien con el paso del tiempo. Otra gran muestra de por qué los estadounidenses fueron una de las bandas más importantes en el terreno Prog de los noventa.

Falling Into Infinity (1997)

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Sin embargo, y continuando con el símil futbolístico, si Awake era la vertiginosa primera vuelta del primer Barcelona de Tito, Falling Into Infinity se podría asociar con la desinflada y desilusionante segunda vuelta de los de Vilanova. Al menos, aparentemente. Cierto es que la inclusión de este disco en esta lista generará ampollas en más de uno. Falling Into Infinity es uno de los álbumes más difíciles de defender de Dream Theater ya que ni es el más bonito, ni el más lucido, ni el mejor ejecutado, ni el que mejor perdura en la memoria. Pero que un trabajo no sea el mejor de un grupo no quita que este deje de ser imprescindible, y aquí se da el caso. Los fans quedaron desencantados con ese giro comercial en su sonido. Hasta la banda acabó desencantada con él. Sin embargo, es el disco más arriesgado del grupo ya que se atreven a probar cosas diferentes como, por ejemplo, el Hard Rock (marcado por el fichaje de Derek Sherinian a los teclados) dejando más patente la gran influencia de Rush en el sonido de la banda. También es el álbum menos enrevesado del grupo, por lo que también es el más accesible de su discografía. Aunque sea un álbum menor con respecto al resto, si uno quiere acercarse a Dream Theater partiendo del Rock Progresivo, este disco es el indicado para comenzar.

Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory (1999)

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Vale, puede que más de uno me venga para contestarme lo que he dicho más arriba sobre que Images And Words era el mejor disco de Dream Theater y lo haga con este álbum en la mano. Razón no les faltará. Es otro excelente disco, con una factura de primera categoría y unas composiciones que te dejan sin respiración. Es una de las virtudes del grupo. Elegir uno de los discos es sinónimo de éxito (dejar este fuera también habría supuesto tirarme de cabeza a los tiburones). No deja de ser curioso que Scenes from a Memory fuera un disco que terminara naciendo a partir de Images And Words. Concretamente, de la canción ‘Metropolis Pt.1: The Miracle and the Sleeper’. Muchos fueros los fans que les pidieron que escribieran la segunda parte de esta canción. Una vez se pusieron manos a la obra, terminaron desarrollándola tanto que al final concibieron todo un álbum conceptual. Técnica sobresaliente, canciones muy bien desarrolladas y una sensación unitaria que nos hace ver que realmente estamos ante un único tema. Imprescindible también el DVD Metropolis 2000: Scenes from New York, donde interpretan el álbum al completo, junto con otros temas, acompañados de imágenes que representan la historia relatada en el álbum.

Train of Thought (2003)

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Sin embargo, y aunque muchos van a ver mi siguiente afirmación como exagerada, diré que Train Of Thought es un álbum de tanta categoría y calidad como las dos obras más aceptadas como obras maestras dentro de la discografía del quinteto neoyorquino. No cabe duda que este es el mejor disco de los Dream Theater modernos, los que se iniciaron a partir del predecesor a este, Six Degrees of Inner Turbulence, donde la perfección técnica, los movimientos vertiginosos y el músculo en la instrumentación se hicieron los elementos dominantes en la música del grupo. Abrazando el Metal en toda su concepción, no solo empleándolo como complemento. Muchos no terminaron de aceptar este álbum y llegaron a verlo como “Dream Theater queriendo sonar a Metallica”. Sin duda, la experiencia de haber interpretado el Master of Puppets y The Number of the Beast de Iron Maiden en directo terminó marcando el sonido de la banda de una maenra crucial. Pero eso no es motivo para despreciar un sobresaliente disco donde todas las canciones cuentan con una exquisita ejecución y una brutalidad nunca vista de forma tan notoria en la banda. Desde aquí voy a reconocer que durante mi juventud no era un gran aficionado al Progresivo como hasta ahora, donde solo conocía unos pocos clásicos como Pink Floyd, hasta que de repente me topé con este disco y dio un vuelco total a mi forma de concebir la música progresiva. Huelga decir que este no es el mejor disco para comenzar con Dream Theater, pero yo lo hice con este y eso hace que adquiera un valor especial para mi ya que me abrió las puertas al resto de su discografía y a otra forma de entender la música. Dicho esto, comprenderéis porque nunca quitaría este álbum de esta selección aunque me matarais.

Dream Theater en Hipersónica

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