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Cinco discos que probar si te gustan… Pink Floyd

Me tomo la libertad de tomar el relevo de mi compañero probertoj en su serie de artículos titulados ‘Cinco grupos que probar si te gusta…’, para dedicar una entrada a los que, como yo, sean amantes de los legendarios Pink Floyd.

Eso sí, para que no haya malentendidos, diré que los cinco discos están seleccionados inspirándome en la etapa posterior a la salida de Syd Barrett, esto es, los años durante los cuales el sonido progresivo comenzó a adquirir fuerza frente al rock psicodélico de sus primeros años (los cuales, todo sea dicho de paso, también disfruto como el que más).

He procurado mezclar en los cinco álbumes escogidos a grupos contemporáneos de Pink Floyd con otros que vinieron después y se vieron influenciados por el gigantesco legado que dejaron. Así que ya sabéis, si os gusta la banda británica y no los habéis oído, dadles una oportunidad:

King Crimson — In the Court of the Crimson King

Casi me sentía obligado a empezar la lista con este álbum, comparable en mito a The Dark Side of the Moon o The Wall, y posiblemente uno de los mejores discos debut que ha dado la historia de la música. Publicado en 1969, es decir, después de la marcha de Barrett de Pink Floyd y con el rock progresivo en plena efervescencia, sus cinco canciones son verdaderos iconos del género.

Comprende absolutamente todo lo que puede esperarse de un disco progresivo modélico: pocos temas de bastantes minutos de duración, con una enorme cantidad de texturas y largos interludios instrumentales influencias por el jazz, como el de ‘Moonchild’. El mellotron juega, como no, un papel protagonista durante sus 43 minutos.

Sencillamente imprescindible, fundamental para entender a tantos y tantos grupos que se verían inspirados por él con el paso de los años.

Porcupine Tree — The Sky Moves Sideways

Doy ahora un salto de unos cuantos años, concretamente hasta 1995, para centrarme en uno de los grupos que mejor ha sabido rescatar la esencia del “sonido Pink Floyd”. Me refiero naturalmente a Porcupine Tree, entre cuyo variado surtido de palos podemos encontrar álbumes a la altura de las grandes leyendas del rock progresivo.

La elección de este disco en concreto no es fortuita: su estructura, formada por una gran canción que se divide en dos, ocupando la primera y la última pista, y entre las cuales encontramos una serie de temas de menor duración, recuerda inevitablemente a la del mítico Wish You Were Here.

No se acaban ahí las comparaciones, pues ambos destiñen una fuerte sensación de melancolía, con bellos ritmos de guitarra acústica y una producción que roza por momentos el sonido ambiental. Sin duda alguna, un magnífico trabajo.

OSI — Office of Strategic Influence

El supergrupo liderado por Jim Matheos y Kevin Moore no ha ocultado nunca la notable influencia de la banda británica. De hecho, entre las bonus tracks de este primer álbum publicado por OSI podemos encontrar una excelente versión de ‘Set the Controls for the Heart of the Sun’ que por sí sola justifica la adquisición de la edición limitada.

Si hay algo que podemos destacar de este gran álbum publicado en el año 2003, es la altísima ambición que desprenden sus composiciones, gracias no sólo a la labor de sus dos cabecillas, sino también a la participación de grandes nombres como Steven Wilson, Mike Portnoy o Gavin Harrison.

La influencia de otros grupos relacionados con estos músicos, como Dream Theater o Fates Warning, también se deja notar fuertemente, dando lugar a una amalgama de sonidos dificilmente comparable.

Oceansize — Effloresce

Doy una nueva vuelta de tuerca a los grupos influenciados por Waters, Gilmour y compañía pasando a hablar de una formación que, en sus diez años de existencia, nos han entregado ya varios discos verdaderamente destacables, como bien demuestra este gran debut que vengo a recomendaros.

Las inquietudes experimentales de esta banda de Manchester les lleva a conjuntar el rock progresivo con géneros como el minimalista post-rock e incluso algunos arranques de dureza metal que funcionan juntos bastante mejor de lo que pudiera parecer sobre el papel.

Sin duda alguna, merece la pena descubrirlos y aventurarse con cualquiera de sus tres discos. He seleccionado su primer LP sencillamente porque fue con el que los descubrí y, por tanto, le guardo un cariño especial; pero no hubiera estado de más alguno de los otros dos.

Van Der Graaf Generator — Aerosol Grey Machine

Vuelvo atrás en el tiempo, de nuevo al lejano 1969, para recuperar a otro de los grupos que participaron en la creación del sonido del que Pink Floyd fueron principales abanderados: Van der Graad Generator.

El sonido abigarrado y caleidoscópico conseguido gracias a la electrónica primigenia, salpicado por largos solos de guitarra e interludios improvisativos, conforman ambientes oscuros que bien podrían identificarse con los de King Crimson.

Dejo aquí recomendado su debut, el cual sirve de excelente puerta de entrada para el resto de su discografía, muy extensa a pesar de que sus años en activo se han visto marcados por parones bastante prolongados.

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