Cinco grupos de los noventa relativamente olvidados

La década de los noventa es, casi con toda probabilidad, el periodo musical más infravalorado de todos los tiempos. No sólo por el recurrente cliché de la muerte de la creatividad, sino por la cantidad de grupos que fueron tan buenos que nos hemos olvidado completamente de ellos. No hace falta recurrir a los nombres habituales (Nirvana, Pearl Jam, Pulp, Radiohead, Neutral Milk Hotel). Basta con escarbar un poco más para encontrar un montón de bandas y de discos que aún hoy son muy influyentes y que están guardados injustamente en las cajas más recónditas de nuestra memoria colectiva. Aquí van cinco, pero podrían ser muchos más.

Sunny Day Real Estate

https://www.youtube.com/embed/gAotWVmVRS4

El lugar era Seattle y el año 1992. Pasaron tantas cosas, y tantas de ellas importantes, en aquella ciudad que Sunny Day Real Estate quedaron relegados a un cuarto plano. El grunge pasó por encima de ellos, que no eran tan rock como Pearl Jam ni tan mediáticos como Nirvana, sino que cultivaban la desazón existencial del post-hardcore entre las pesadísimas guitarras marca Sub Pop. Si hay un disco por el que debemos recordarlos es Diary, piedra fundacional del emo, mucho antes de que esa palabra se convirtiera en la peor etiqueta que podamos imaginar (justo antes de indie). Sunny Day Real Estate fueron tan víctimas de los demás que se desintegraron cuando dos de sus miembros pasaron a formar parte de Foo Fighters. Y por eso mismo encabezan esta lista.

The Jesus Lizard

https://www.youtube.com/embed/7wilcAlAal8

Una vez leí, a cuenta del primer disco de The Jesus Lizard, Head, que su música era una mezcla de Gang of Four y Big Black. Aquella afirmación tenía mucho de cierto. El bajo impulsaba a The Jesus Lizard a los mismos ritmos nerviosos, pero mucho más alejados de la pista de baile, que a Gang of Four; y la producción de Albini, presente en cualquier fiesta de principios de los noventa, aportaba los elementos necesarios para acercar el sonido abrasivo e intempestivo de The Jesus Lizard a Big Black. En tres discos soberbios (Head, Goat, Liar), enseñaron cómo se debía transportar el ruido al post-hardcore. Riffs demoledores, casi industriales, voces ahogadas y bajos sucios pero dinámicos. Los gloriosos hijos del underground americano de los ochenta, tan intrincados como marginales.

The Heads

https://www.youtube.com/embed/lV5KiTnG3yk

Bristol fue algo más que el trip hop. Los miembros de The Heads se juntaron en la costera ciudad inglesa, entre la metralla expulsada de The Spasmodics y Quinton. The Heads fueron el resultado de unos renegados y aún a día de hoy les mantenemos en un injusto olvido, pese a su prolífica y aún activa discografía. Porque si hoy aplaudimos a Kadavar es porque antes ellos ya recogieron los estertores del grunge, del hard rock de Black Sabbath y de la acidez distorsionada de Spacemen 3. Todo aquello se juntaba en Relaxing With The Heads con pasmosa facilidad. The Heads fueron el pegamento de tantos grupos ruidosos que el resultado sólo podía ser un disco así de bestia, tan sonoro, tan gordo y tan absolutamente macarra.

The Beta Band

https://www.youtube.com/embed/wsbR2dEmHGc

Bristol fue algo más que el trip hop y el trip hop fue algo más que Massive Attack y Portishead. The Beta Band no eran de Bristol, sino de Edimburgo, pero a sus oídos llegaron los cantos de sirena del hip hop, de la electrónica y del rock experimental, y se embarcaron en un barco inestable y fascinante. Lo suyo era folk hop, por definir de algún modo el sonido de sus tres primeros EP (Champion Versions, The Patty Patty Sound y Los Amigos del Beta Bandidos), reunidos posteriormente en su teórico disco debut, The Three E.P.‘s. Sin The Beta Band no tendríamos ni The Aliens, ni Django Django, ni un refugio al cortavenismo depresivo del trip hop. Su canción bandera, la fabulosa ‘Dry The Rain’, forma parte de la banda sonora de Alta Fidelidad, esa película que todos deberíamos recordar.

Patrullero Mancuso

https://www.youtube.com/embed/dVF2MY1XW5c

Es posible que Patrullero Mancuso sea uno de los grupos más injustamente despreciados de la hornada indie de los 90 en España. Pocos grupos como ellos han sido capaces de comprender tan bien el noise y la psicodelia casera. Sus canciones transitaban por lugares aún por inventar, entre guitarras desafinadas, melodías sugestivas, muros de distorsión lo-fi y letras surrealistas. Sus discos eran aún menos pop y más enrevesados que los de El Niño Gusano. Su música era rara. Y ellos fueron los abanderaros del pop raro, de las canciones que nunca son lo que parecen y que siempre contienen dos o tres más, como tan bien comprendieron Cohete años después. Y además tuvieron un hit: ‘El Halcón Milenario’. Pero el disco donde deberíais buscarles es en ‘Fantasía’. Una joya.

Anuncios