Cinco piezas de música clásica imprescindibles para los amantes del sonido duro

Aun a riesgo de que algún purista se me tire al cuello, diré que siempre he visto una relación entre la música clásica y el metal mucho más profunda de lo que podría parecer a simple vista. De hecho, diría que éste último es el único género musical moderno que ha sido capaz de acercarse a los niveles de magnificencia, potencia y épica de las grandes composiciones clásicas.

Hay subgéneros como el metal sinfónico donde la influencia de los grandes compositores se hace aún más evidente, pero no es necesario caer en relaciones tan fáciles para justificar el hecho de que todo metalero de pro debería tener una mínima disposición a conocer al menos unos cuantos clásicos que han influido de manera determinante en la música que hoy tocan nuestros greñudos favoritos. Y ya no es sólo una cuestión de base cultural, que también es importante, sino que además se puede obtener mucho disfrute de ello.

Una vez metidos en esta faena se me ocurren innumerables ejemplos válidos para presentar a todo aquel amante del sonido duro que quiera descubrir en la música clásica esos mismos sentimientos de fuerza y grandeza que persigue el metal, pero por eso de ser práctico me voy a quedar sólo con cinco piezas, y dejo en vuestras manos apuntar unas cuantas más a través de los comentarios si lo veis oportuno. Que comience el espectáculo.

Pyotr Ilyich Tchaikovsky — Obertura 1812

http://www.youtube.com/v/qW4C2h3lPac&hl=es_ES&fs=1&

Uno de mis grandes sueños es poder ver en directo una interpretación de esta pieza en su forma más genuina, es decir incluyendo las campanas y los cañones que forman parte de la composición, y que convierten su clímax final en uno de los momentos sonoros más gloriosos jamás concebidos. Es curioso que Tchaikovsky renegara en cierta medida de la obertura, asegurando que la compuso sin entusiasmo ni amor. ¡Pues menos mal que no le puso ganas!

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Richard Wagner — La marcha de las valquirias

http://www.youtube.com/v/cNl1ykMm1X0&hl=es_ES&fs=1&

La composición se estrenó por primera vez en 1856, y desde entonces ha sido usada hasta la saciedad (si es que semejante lección de maestría puede saciar a alguien), aunque en la memoria colectiva quedará relacionada para siempre con la grandiosa escena del ataque de los helicópteros en Apocalypse Now. Si le cogéis el gusto a la pieza, os recomiendo que esuchéis el ciclo completo del Nibelungo compuesto por cuatro óperas, incluyendo mi predilección personal, El ocaso de los dioses.

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Carl Orff — O Fortuna

http://www.youtube.com/v/7HMQOX3h7ZI&hl=es_ES&fs=1&

La composición musical del poema cuyos orígenes están a comienzos del siglo XIII se produjo entre 1935 y 1936, y su impresionante arranque coral encaja perfectamente con una letra que habla del destino y de los caprichos de la diosa romana Fortuna. Huelga decir que el resto de Carmina Burana es sencillamente imprescindible, aunque no hay otro momento que consiga resultar tan memorable como O Fortuna.

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Wolfgang Amadeus Mozart — Dies Irae

http://www.youtube.com/v/DFq-HHA0k2E&hl=es_ES&fs=1&

En este punto también podría haber entrado perfectamente el Dies Irae de Verdi, pero me voy a quedar con el canto de cisne del gran Mozart. No obstante, es importante precisar que en este movimiento, al igual que en el resto del Réquiem, tuvieron que meter mano algunos amigos y alumnos suyos como Franz Xaver Süssmayr o Joseph Leopold Eybler para poder completarlo.

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Edvard Grieg — En la gruta del rey de la montaña

http://www.youtube.com/v/dRpzxKsSEZg&hl=es_ES&fs=1&

La fuerza con la que crece la composición, cómo va de una calma tensa a un final álgido donde las distintas líneas se funden y estallan, hacen de este tema un excelente referente para muchos músicos de perfil duro nacidos en la era de la guitarra electrónica, y de hecho es posible encontrar algunas reinterpretaciones modernas muy interesantes como la de Apocalyptica.

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