Clare Maguire — Light After Dark: una voz desaprovechada en un debut discreto

Clare Maguire es una de las jóvenes promesas británicas de nueva hornada, junto a Jessie J, pero todavía a una distancia abismal de otras más consagradas como Adele, Florence & The Machine o la misma Amy Winehouse. Comenzó su carrera hace unos cinco años, cuando decidió colgar en Myspace un par de maquetas que lograron un rápido éxito y que la colocaron en el punto de mira de las grandes discográficas, siempre a la caza y captura.

Apadrinada por el propio Jay-Z, la inglesa firmó su primer contrato discográfico y se lanzó a la tarea de componer y promocionar su primer disco. Light After Dark cuenta con trece canciones escritas por la propia Clare Maguire y producidas por Fraser T. Smith, que colaboró otrora con gente como Craig David, Pixie Lott, Taio Cruz, James Morrison e incluso Keane.

En un primer acercamiento, atrae especialmente el revival del pop con tintes electrónicos tan propio de la década de los ochenta y los matices tan claros y distintos de la voz de la cantante, aunque escucha tras escucha se echa en falta cierta sutilidad en las letras y una buena actualización del sonido. La nostalgia es aceptable, pero tampoco es sano convertirse en un Quijote.

Un buen intento que no termina de romper

Una de las tónicas más perceptibles de Light After Dark es cierto coqueteo con un punto de vista más arriesgado y en cierto modo alejado de las exigencias de la música más comercial que se produce en Reino Unido, pero también hay que decir que no se trata de más que de un tímido intento que no termina de cuajar. No hay una apuesta clara, rompedora en la que veamos qué es lo que realmente le gusta a esta chica, con qué estilo disfruta en lugar de centrarse en crear algo políticamente correcto que no defraude a la discográfica y que a la vez sea lo suficientemente eficiente para darle una oportunidad en las listas de éxitos.

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Sus canciones ganan cuando se actualiza su sonido, aunque sea simplemente a un acústico increíblemente elemental en el que realmente podemos desentrañar la cualidad vocal de Clare Maguire sin esconderse en secciones de cuerda en ocasiones excesivas y sin camuflar sus intenciones recurriendo a sus influencias, siendo quizá la más clara la de Annie Lennox.

Este debut es una apuesta sobre seguro, y es esto precisamente lo que más va en su contra. La coherencia, que la hay, de este álbum, es en cierto modo un signo de cobardía, cuando es fácil intuir todo a lo que puede llegar sin estar constreñida en un estilo tan estático y tan marcado por el sintetizador y por unos arreglos en ocasiones barrocos.

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Capaz de una profundidad que no explota

Ser cantautora es un compromiso importante. Ser la creadora de todas tus canciones demuestra tu grado de implicación en tu trabajo y hace patente el talento que es necesario para desempeñar esta labor. Pero que puedas no significa que debas. La voz que tiene Clare Maguire, magnífica y muy reconocible, está muy desperdiciada en letras muy poco cuidadas que recurren a la emoción fácil y que resultan en ocasiones demasiado simplonas.

Este detalle además resulta desconcertante cuando te enfrentas a un disco que no ha apostado por un pop sencillote y bailable, tipo Katy Perry y compañía, sino que ha buscado un estilo en el que diferenciarse, arriesgándose incluso a no actualizarlo prácticamente en ningún sentido. Si a esto le sumamos que la sensación general tras escuchar el disco es que esta cantante puede dar muchísimo más de sí, y que se encuentra en el buen camino si coloca bien sus fichas, la cuestión de la lírica se vuelve aún más chirriante.

Clare Maguire lo tiene difícil. La competencia en Reino Unido, encabezada de manera indiscutible por la arrolladora Adele y en la que se encuentran un buen número de artistas muy potentes que se mueven por derroteros similares o paralelos, es terriblemente difícil. Light After Dark busca diferenciarse y hacerse sentir por lo que es, en contraposición a otros estilos, pero precisamente este posicionamiento, si bien no alejado por completo del panorama mainstream y tampoco sumergido en él de cabeza, debería hacerse más pronunciado y distinto. Es una verdadera lástima que no haya dado más de sí, cuando es tan claro que es capaz.