Un año después de Iradelphic, el inglés Clark, uno de los jóvenes veteranos de la facción IDM en Warp Records, lanza un extenso trabajo en el que poner en liza su técnica a la hora de remixear. Lo ha llamado Feast / Beast e incluye nada más y nada menos que 29 canciones en un doble CD, puede que una ida de olla que resalta los defectos, aunque en absoluto está exenta de aciertos.

La parte ambiental contra la pista de baile

Elegir el camino del mix para vertebrar el disco no suele ser lo habitual en los productores de electrónica, pero por supuesto no es la primera vez ni la última que se hace. De hecho, su compañero de sello, Aphex Twin, hizo lo mismo hace justamente diez años cuando editó 26 Mixes for Cash. Centrarte en los remixes tiene la ventaja de que es un álbum más fácil de hacer, aunque al fin y al cabo depende de cómo te lo tomes. Pero está claro que resulta mucho más cómodo tomar como partida una canción o varios samples de esta, y a partir de ahí ir trabajando. Empezar de cero puede ser una pesadez, sobre todo si no tienes ideas.

Con algunos remixes nuevos y otros más recientes, el británico aporta a cada tema su distinguido filtro IDM sobre el que ha ido experimentando a lo largo de su carrera. No obstante, el sonido de este Feast / Beast gira sobre todo en torno a sus dos últimos discos, Iradelphic y Totems Flare, que respectivamente se encargan de cubrir el primer y segundo CD. Mientras que en el primero tenemos una versión más relajada y centrada en los ambientes y las experimentaciones de Iradelphic; en Beast es precisamente su lado más bestia el que acapara más protagonismo, con el sonido machacador y de ritmos muy marcados que caracterizaba al Totems Flare.

Así pues, este doble CD está bien ideado, con dos partes claras bien diferenciadas que tienen una temática opuesta, pero han pasado por el laboratorio del inglés durante sus trabajos, ya sea en mayor o menor medida. De gente centrada en los paisajes sonoros, atmósferas diversas y sonidos retorcidos como pueden ser Nathan Fake, Nihls Fram o Amon Tobin, pasamos a la caña de Battles, Health o Depeche Mode. Puedes elegir sentarte en la silla para disfrutar o tirársela por la ventana al vecino y empezar a mover el bullate. Hay para todo.

Remixes para dormir y otros para partir la pana

En esta casi treintena de canciones, Clark deja buena muestra de su buen gusto, en muchas ocasiones con una buena selección de canciones y una mejor versión de estas gracias a sus edit. Además, también aprovecha para modificar algunas de sus canciones, de lo que también han encargado algunos amiguetes, algunos también de Warp como Bibio, que se encarga de pasar su filtro de folk orgánico para temas de Clark como ‘Absence’ o ‘Ted’. No aportan mucho nuevo respecto a las versiones originales, que tenían más riqueza sonora. Debido a esta índole más suave y calmada, forman parte de ese primer CD, Feast.

Pero sin duda, el protagonista es Clark, que en esta primera parte domestica la ‘Kitchen Sink’ de Amon Tobin, llevándola a su terreno, justo como hace con el ambiente tan rico en detalles de ‘Fentiger’ de Nathan Fake. Pero si hay dos canciones que destacan en esta mitad son la versión IDM con final casi dubstep de Nils Frahm y sobre todo la versión redux de ‘Alice’, que es de lo mejor de todo el doble álbum. Un ritmo electrizante, con una base lenta que se ve salpicada por los arreglos luminosos del Clark de Totems Flare. Quizá tendría más sentido en Beast.

Esta segunda mitad ya empieza con una magnífica presentación en la que fundirse con la sección vocal de Massive Attack en ‘Redlight’. De ser algo delicado y místico pasa a ser golpeada por diversos breaks que quedan bien anclados y le dan un toque más experimental, manteniendo su misticismo. Y a partir de aquí a disfrutar con la parte más efusiva y deudora de Totems Flare, con breaks contundentes, ritmos acelerados y recursos efectistas para la pista de baile. Battles, Maximo Park, Depeche Mode… Nadie se salva del laboratorio, todos sufren la transformación del artista inglés. Hay bastantes pepinazos donde escoger, aunque uno de los más efectivos es el que ha hecho para Health, eliminando su fusilamiento noise y convirtiéndolo en una pildora de baile sin compasión. Por otra parte, también Nathan Fake le devuelve el favor, remixeando Growls Garden, de Totems Flare, pasándole el filtro del sonido más retorcido de Border Community.

Así pues, Clark ha hecho una buena selección de temas, aunque hay algunos contras, por ejemplo, tiene una buena habilidad para hacer los mixes, pero cada disco está editado prácticamente con los mismos mimbres, adolece de variedad. Aunque claro, es el concepto de cada disco. Pero sin duda el pero más grande es la extensión del trabajo, casi treinta canciones. Sobre un tercio de ellas no aportan mucho, pero en cambio hay una parte considerable en la que encontrar pepinazos de categoría a los que uno acaba sucumbiendo. Buen disco de Clark, aunque se lo podría haber currado más en cada parte para que no fuese tan lineal. Salvo alguna excepción. Eso sí, hay varias perlas adictivas que merecen un bucle. Desde luego hay discos dobles con (mucho) peor resultado.

7.2/10

Durante los 29 temas, con mayor o menor acierto, Clark demuestra su buen gusto en la selección de temas y en la habilidad para hacer los remixes, llevando buenas canciones a su terreno y potenciándolas en bastantes casos. Aunque es demasiado largo, hay pequeñas joyas de esas que alegran el día.

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