La descarga es inmediata, la electricidad recorre toda tu médula espinal y acto seguido, sin que tú puedas hacer nada para evitarlo, estás moviéndote como un poseso, con una imborrable sonrisa en tu cara. No es fácil explicarlo, pero hay discos y grupos que son capaces de levantarte de la silla al instante y lo único que puedes hacer es rendirte a su voluntad y disfrutar. Con una conexión tan instantánea con una estimulante instrumentación y con canciones endiabladas poco se puede hacer para combatir.

En ese aspecto, Clutch son un grupo imbatible porque lo tienen todo para despertarte de un sopapo sonoro y obligarte a seguir su poderoso ritmo. Un grupo que siempre ha sabido a lo que juega, que no usa elementos demasiado rompedores para el rock duro y el stoner, pero cuentan con una actitud tan gigantesca y aplastante que les hace sencillamente irresistibles. Los gritos cerveceros de Neil Fallon y los tremebundos riffs que van directos al estómago tienen una efectividad envidiable, más ahora que viven una nueva etapa dorada apuntalada por su fabuloso Earth Rocker (Weathermaker, 2013) y confirmada definitivamente en pleno 2015.

Clutch, rockeros indomables

Los de Maryland llegan en un estado de forma envidiable con Psychic Warfare (Weathermaker, 2015), llevando a la máxima expresión su rock and roll redneck lleno de potencia, alcohol en vena y ganas de patear culos. El aderezo blues y la energía que transmite el grupo hace que desde el minuto uno sintamos como si estuviéramos viéndolos desatarse en directo en algún bareto de carretera donde todo el mundo está en la pista moviendo el esqueleto sin mayor preocupación. Así de buenos son, que consiguen trasladar las sensaciones de un electrizante directo suyo a un disco de estudio.

En Psychic Warfare llevan a la máxima expresión su rock and roll redneck lleno de potencia, alcohol en vena y ganas de patear culos

Reconozco que me ha costado un poquito ponerme con la crítica de este Psychic Warfare, pero no por ser un álbum complejo o por falta de motivación, sino porque es sonar ‘X-Ray Visions’ y ya me despego de la silla para no volver. Hermanos del rock, esto es un Señor Jitazo con todas las letras. Lo tiene todo. Riffacos que invitan al desenfrero, decibelios a saco puto y un estribillo para cantar a grito pelado. Te activa al instante y ya no puedes concentrarte en ninguna otra cosa, sólo en el aquí y ahora, sólo en Clutch.

A final del tema se toman unos segunditos de relajación, pero no para recuperar fuerzas ellos, sino para que las recuperes tú. Inmediatamente encadenan un cañonazo como ‘Firebirds’ donde Fallon está desatado con la voz y arrasa con todo lo que se interponga en su camino. A continuación el disco se va convirtiendo en una sucesión de golpes de la que es difícil defenderse, ya sea con directazos como ‘Sucker for the Witch’ o ‘Noble Savage’ o bien con golpes más comedidos pero certeros como ‘Our Lady of Electric Light’ o ‘Decapitation Blues’, por no hablar de la soberbia pieza larga que ejerce como broche de oro, ‘Son of Virginia’.

8.1/10

Rendíos de una vez, no podéis hacer nada contra Clutch a estas alturas y con ese poderío que gastan. Están a un nivel envidiable para muchas bandas del género en la actualidad y muchos novatos harían bien en tomar buena nota de lo que demuestra el cuarteto en Psychic Warfare. Energía, presencia, efectividad y, sobre todo, temazos para dar y regalar. Estamos ante un trabajo con el que no parar quieto ni un segundo, que conecta al instante y te garantiza un rato de diversión inestimable. Existen bandas capaces de alcanzar este nivel, pero ya os digo que no abundan.

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