Coal es mas melancólico y oscuro que el festivo Bilateral. Con oscuro no me refiero a más agresivo, pero sí a más severo. Sigue habiendo un gran rango en las dinámicas pero sin saltar entre diferentes estados de ánimo en una misma canción.

Ciertamente, cada nuevo disco de Leprous es una obra maestra y Coal no iba a ser menos. Los noruegos se han superado en este tercer álbum, el primero como cuarteto tras la marcha del bajista Reim Blomquist que en Bilateral había entrado por Halvor Strand, dando un nuevo viraje dentro de los territorios del progresivo que tan sabiamente han recorrido en los últimos años.

Lo primero que llama la atención en Coal es que los teclados que aparecían en primer plano en la mayoría del disco ahora están casi en otro plano, salvo en esa maravilla que es ‘Echo’, donde son el colchón donde los coros en falsete de Einar Solberg son todo un hallazgo. Aunque también hay pianos protagonistas en el inicio de ‘Chronic’.

Y sí, el cantante y teclista toma las riendas de Leprous y se postula como uno de los grandes frontmen del prog internacional. Se puede afirmar que Coal es su disco menos metálico de los tres que han publicado, casi ni rastro del death ni de power, en cambio, como en su anterior entrega, los pasajes técnicos son los que mandan y ese manejo de las dinámicas que pocos dominan como ellos.´

Que Coal va a ser uno de los discos prog del 2013 está claro. Nadie ahora mismo dentro del género puede ofrecer una variedad de registros tan variado como el cuarteto. Eso se aprecia desde que comienza a sonar ‘Foe’, primer corte de los ocho que han grabado. Potencia con control, mucha intensidad y épica a raudales lo convierten en otra joya de su discografía y van tres de tres.

Como bien decía Einar Solberg cuando el grupo nos dio la noticia de que habría nuevo disco en 2013, Coal es más melancólico y oscuro que Bilateral, entendiendo oscuro como más severo no como más agresivo. La atenta escucha del álbum es lo que nos provoca dejaros estas primeras impresiones. Démosle al Play a este álbum que ya tendremos en el mercado el próximo 20 de mayo.

‘Chronic’

‘Chronic’ fue el primer single y es la prueba definitiva para colocar a Leprous como la mejor banda de prog del siglo 21. Hay mucha teatralidad en su desarrollo, equilibrándose melancolía y drama. Y sí, como nos contaba Rosenstock en un comentario a propósito de nuestro post sobre esta canción, hay un cierto aroma Devin Townsend Project en ella.

‘The cloak’

La segunda en la frente. Leprous nos la enseñó con un severo vídeo rodado en blanco y negro en unas minas de su país. Otra genialidad del grupo que nos cautiva con esa melodía amable que Einar Solberg subraya con esa voz en falsete casi imposible. Es el momento más melancólico del álbum y su momento más mainstream.

‘Foe’

Como apertura del álbum con ritmo cortante ya invita a prestar atención. La vena dramática de Leprous aparece en plenitud y enseguida con esos coros épicos nos introducimos en el particular universo prog del grupo. Solberg está pletórico como en el resto de temas y es difícil imaginarse a la banda sin su presencia. Esa combinación de potencia y pasajes en calma chica son reveladores.

‘Coal’

Un corte poderoso en el que Leprous dejan claro en la apertura su paso dentro del death metal. Como en otros momentos, el grupo provoca una dinámica ascendente a partir del minuto 1 y ahí es donde reside la influencia clarísima de Devin Townsend Project. Cambios de ritmo, poderosos riffs y ese ataque progresivo que nos llega a la línea de flotación.

’The Valley’

Es todo un himno y será el enganche para otro tipo de público que hasta ahora no habían enganchado Leprous. Nos quitamos el sombrero ante el exigente trabajo vocal de Einar Solberg, que nos regala unos coros excelsos, casi celestiales, mientras la banda rockea muy fino. Los últimos tres minutos suponen un cambio en la estructura del tema, ofreciendo un pasaje casi de ópera-rock para seguir con ese estribillo embriagador. Enormes en el apartado instrumental.

’Salt’

Mecidos en un balada prog, con un completísimo registro vocal con variedad de falsetes casi de contratenor, Leprous también saben ser amables sin perder ese punto misterioso e intrigante.

‘Echo’

Acaso la segunda parte de ‘Salt’, un tema que sirve de lucimiento para tanto para el vocalista como para el resto de la banda. Ese crescendo ad infinitum prolonga el tema quizás excesivamente, pero señores, Leprous están adscritos al prog. Pasado el minuto 5 cambia la estructura y ese riff embaucador nos trae uno de los mejores momentos del disco. Grandes, sin duda alguna.

‘Contaminate Me’

Metal podríamos considerar el cierre Contaminate Me como un homenaje a quiénes se apasionaron con Aeolia y Tall Poppy Syndrome. Voces guturales, ese doble bombo cabalgando, una intensidad tremenda y un aviso en esos más de ocho minutos y pico para los que echaban de menos la faceta más heavy de los noruegos. Ahí se ve la mano experta de los coproductores, Ihsahn, cuya voz escuchamos, y su mujer Heidi S. Tveitan, que incluso colocan un violín casi orientalizante en medio del agónico final del tema. Sin duda el tema más completo y complejo que han grabado hasta la fecha Leprous.

El veredicto ya os lo podéis imaginar: Sobresaliente con opción a matrícula al final del curso, aunque con esa portada tan chunga igual se quedan en un 9.

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