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CocoRosie en concierto en Bilbao (Teatro Campos, 02–06–2010): algún trauma infantil

¿De verdad son raras o se lo hacen? Con esa pregunta en la cabeza salí el miércoles de un Teatro Campos al que habían quitado las butacas de la parte de abajo (cómo si fuéramos a bailar), mientras a mi alrededor la gente salía encantada a pesar de que muchos reconocían no haber escuchado Grey Oceans, disco en el que CocoRosie basaron prácticamente todo su concierto.

Sí, fue un show muy raro en el que su primera parte me encantó, pero de repente, por alguna de esas conexiones extrañas que tenemos en el cerebro, todo me empezó a molestar. La operística voz de Bianca dejó de sorprenderme para trasladarme a un interminable festival de Eurovisión, los movimientos de Sierra, jugando con sus cacharros, me resultaban ahora demasiado infantiles y forzados, pero sobre todo esas imágenes de payasos, bambis y niños crucificados proyectadas hasta la saciedad me hicieron pensar en unas hermanas un tanto obsesionadas por una infancia no demasiado feliz, ¿será verdad lo de que estuvieron tanto tiempo separadas? Todos tenemos nuestros traumas. ¡Que viene el coco!

Acompañaban a las hermanas Casady en el escenario tres personas, una al piano y teclados, otra en la batería y percusión y el beatboxer Tez, al que ya podemos considerar de la familia CocoRosie, al que dejaron a solas un momento para que nos sorprendiera con la cantidad de sonidos que pueden llegar a salir de una boca sin palabras.

Y un par de invitadas más, la cantautora folk norteamericana Diane Cluck que antes ejerció de telonera con una voz preciosa para dormirnos escuchándola y el exotismo oriental de, supongo, otra amiga de la familia que fue como poner a M.I.A. a bailar la danza del vientre.

El concierto empezó con esa especie de mantra electro vintage que es ‘R.I.P Burn Face’ y a partir de ahí fueron repasando uno a uno prácticamente todos los temas incluidos en su último disco. Sierra dirigiéndose continuamente a su enorme mesa con todo tipo de instrumentos-juguete, Bianca envuelta en su vaporosa túnica agitando sus alas sobre el teclado o el arpa central y acaparando toda la atención.

Creo que fue a partir de ‘Hopscotch’ y su juego de palmas cuando el cuento se torció. El ambiente festivo empezó a restar seriedad a lo que estábamos presenciando, la historia perdió su rumbo e incluso el contraste de esas dos voces opuestas que tan bien funciona en sus discos cuando está perfectamente equilibrado, aquí se inclinó claramente hacia el falsete de Bianca, cuya emoción debió de haberse dejado olvidada al salir corriendo del bosque.

Bailaron de forma rara caracterizadas de lo más extraño y, o se lo pasaron muy bien o realmente lo suyo es echarle mucho cuento, pero ‘Lemonade’, que siempre consigue ponerme los pelos de punta, perdió toda su magia y se olvidaron de ‘By Your Side’ y de ‘Terrible Angels’. Imperdonable.

Pensé muchas veces en todos aquellos que no las soportáis y no, no es para tanto, pero sí es cierto que todo intenta ser tan fantasioso que se corre el mismo riesgo que cuando vamos con las niñas al parque. Las primeras trastadas nos hacen gracia y hasta presumimos de su ingenio, pero al cabo de un buen rato ya no las soportan ni sus padres y lo único que quieres es volver a casa y acostarlas.

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