Coldplay lanzó hace unas semanas un vídeo tremendamente hortera que terminó siendo el que ponen en la gira cuando interpretan ‘Princess of China‘ y no tienen a Rihanna a mano. Muchos nos quedamos espantados ante el numerazo que montaba la barbadense, con una pinta cuanto menos dudosa y una estética cuestionable que nos dejó preguntándonos si realmente lo habían hecho a propósito o si les había quedado así de cutre sin querer. La respuesta ha llegado de la mano del vídeo oficial.

Empecemos por partes, porque tiene más miga de lo que podría parecer a simple vista. La canción sigue siendo lo mismo de siempre, un single popero con ganas de promocionar Mylo Xyloto en las listas de ventas. El vídeo de ‘Princess of China’, dirigido por Adria Petty (Beyoncé, ‘Sweet Dreams’) y Alan Bibby, para que os hagáis una idea si todavía no lo habéis visto, podría incluirse en la lista de clips rodados por will.i.am para promocionar sus propios sencillos. Sí, a ese nivel ha llegado Coldplay.

Podría ponerme a despellejar los estilismos topiquísimos de Rihanna o el momento de pelea flipada de Chris Martin. De verdad, todo era completamente innecesario. Como esos fotogramas en los que aparecen frente con frente; aunque ahí he de decir, como fémina en edad de merecer, que la barba de Martin es deliciosa.

Pero la polémica ha llegado con algo tan inofensivo a simple vista como un capricho bastante kitsch y sin mala intención. Ya ha habido quien ha saltado y ha señalado con el dedo de una mano y una antorcha en la otra que este vídeo es racista y sus estereotipos son propios de la época postcolonial. Toma ya.

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