Coldplay — Mylo Xyloto: cuando las cosas no son ni blancas ni negras

A estas alturas, cuando se ha hablado ya tanto, bien y mal, sobre Coldplay y su Mylo Xyloto, cuesta decir algo que no se haya dicho ya, aunque eso no obvia el hacer el correspondiente análisis de tan esperado, denostado, aclamado (sobran adjetivos para colocar aquí) álbum.

Con Mylo Xyloto encontramos a unos Coldplay, o más bien a un Chris Martin, que vuelve a hacer gala de esa indecisión que lo caracteriza; de no saber muy bien qué es lo que realmente quiere. Unas veces dice que el título del álbum son tan sólo dos palabras inventadas que le vinieron a la cabeza; otras que son los nombres de los protagonistas de la historia de amor que cuenta el disco con sus canciones… (que no es una opera rock porque ellos no lo han querido decir así, vaya) y ya el título muestra un poco de la aparente confusión que hay en el interior de su envoltorio.

Sea lo que sea, no contaremos otra vez esa historia y nos quedaremos tan sólo con la música, que es lo que nos importa.

Mylo Xyloto: un poco de Parachutes y un poco de Viva La Vida

Mylo Xyloto puede ser visto (o escuchado más bien) desde dos ángulos bien distintos: el de quien se siente plenamente satisfecho con lo que ofrece y el de quien se siente traicionado por Coldplay.

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Desde su primer trabajo, Coldplay se ganaron una buena legión de adeptos a su sonido, sobre todo a aquella música personal, melancólica, oscura, acústica, que nos dejaba la triste y aullante voz de un Chris Martin casi sólo ante un piano. Con el paso del tiempo aquella imagen se ha ido diluyendo entre instrumentos y capas y capas de arreglos; un poco más a cada nuevo álbum que Coldplay han ido lanzando; como si una luz fuera haciéndolos cada vez más luminosos y optimistas, y a la vez más mainstream, más pop de radiofórmula (y no nos engañemos: Coldplay estuvieron en las radiofórmulas desde Parachutes, aunque no fueran sus intenciones).

Así, es normal que los que adoraban aquel sonido íntimo de los comienzos se sientan apabullados por la grandilocuencia que comenzaba en Viva La Vida Or Death And All His Friends y que culmina hoy, con la puesta a la venta de Mylo Xyloto. Mientras, los que se encuentran cómodos con ese sonido grande, que lo llena todo, se encontrarán como aquel gran pez en el agua de su charca del que nos hablaban en ‘Lost!’.

Lo cierto es que, siendo sensatos, y con el disco en la mano, y tras unas cuantas escuchas, hay que reconocer que aquí, ni los unos ni los otros se pueden llevar el gato al agua: Mylo Xyloto es el perfecto resumen de todo lo que Coldplay han sido en sus cuatro anteriores trabajos, y si, puede que unas partes agraden más a unos y otras a otros, pero en general, todo el mundo se debería quedar satisfecho.

No todo es Coldplaydelanoche

Los que están en esto por Parachutes, tienen esos momentos íntimos en temas como ‘Us Against The World’, ‘U.F.O.’ o ‘Up In Flames’. Posiblemente no tan oscuros, eso sí; las letras son más optimistas, demasiado vacuas por lo general, máxime tratándose de un álbum con una historia de amor con final feliz.

Probablemente sean estos los mejores temas de Mylo Xyloto. Yo personalmente me quedo con ‘Us Against The World’, un tema que me ha cautivado desde la primera escucha, aunque debo reconocer que el más enigmático y a la vez original es ‘Up In Flames’, básico, desnudo, con apenas una solitaria e hipnótica percusión junto al falsete característico de Martin, y que va creciendo hasta darnos al final una de las mejores y más cálidas guitarras del disco.

Pero nada hacía sospechar que encontraríamos estas tres joyas de la música, impregnadas de la verdadera personalidad de Coldplay si atendíamos a los adelantos que hemos ido viendo desde este verano. ‘Every Teardrop Is A Waterfall’ era esa continuación de la grandilocuencia que comenzó con ‘Viva La Vida’ y que a muchos dejó descolocados. Sobre todo por el mal favor que les hizo el usar el sampling de ‘I Go To Rio’; que aquí inmediatamente se asoció a ‘Ritmo De La Noche’ un tema. Pero si nos olvidamos del sampling de la discordia, lo que encontramos es puro Coldplay, ese que todos están deseando escuchar en estadios y corear junto a Martin.

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Es el mismo caso que ‘Paradise’, pero sin sampling: otro gran tema para estadios y perfecto para la radiofórmula. Demasiado envuelto en parafernalia electrónica en el álbum, aunque ya hemos visto que en directo, desnudo de la misma, puede funcionar mucho mejor. Veamos las cosas como son: Coldplay siempre han tenido aires de grandeza. Ellos mismos piensan que están llamados a ser los nuevos U2, y con tales pensamientos, es normal que entreguen algún tema de este tipo para colocarse en el punto de mirar de absolutamente todo mundo.

Lo han conseguido, vaya si lo han conseguido, aunque nunca estuvieron ocultos, si que han abandonado aquella timidez del chico de la última fila de la clase, ese que se destapa en como el alma de la fiesta cuando lleva en el cuerpo unas cuantas cervezas. Eso lo han hecho ya con ‘Paradise’ y ‘Every Teardrop Is A Waterfall’, pero aún queda el momento pleno de embriaguez, cuando Colplay se destaparán haciendo el striptease del que todo el mundo hablará el día después de la fiesta: ‘Princess Of China’.

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Cuando la colaboración con Rihanna llegue a single (y no hay ninguna duda de que llegará, ¿no?), no quedará ni un alma en el mundo que no conozca a Coldplay o no sepa que tienen nuevo álbum. Porque ‘Princess Of China’, con su toque oriental, tiene absolutamente todos los ingredientes de un hit masivo a nivel planetario: la colaboración con la artista de moda, la letra pegadiza, los elementos electrónicos que tanto se llevan y un estribillo pegajoso, que todos sabrán corear y que nadie se podrá quitar de la cabeza. Y si no os entra bien este tema, mejor que estéis preparados y no pongáis mucho la radio cuando sea single.

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Y en el punto intermedio tenemos otros temas que también muestran a los mejores Coldplay, pero sin intimidades ni ropajes electrónicos innecesarios. Son los Coldplay de guitarra y batería, a veces dramáticos, a veces pura euforia, con temas que funcionarán igual de bien en los estadios y que no provocarán la huida de los fans de antaño. ‘Hurts Like Heaven’, ‘Charlie Brown’ o ‘Up With The Birds’.

Y por si a alguien le quedaban dudas de que U2 son el espejo en que se miran Coldplay, sólo recomendar la escucha detenida de ‘Major Minus’ Ya hemos tenido tiempo desde que salió en el EP de este verano, pero cada escucha produce un poco más de sensación de que la guitarra es puro U2 e incluso Martin con sus falsetes recuerda indefectiblemente a Bono. Claro que esos parecidos razonables para algunos serán más defecto que virtud.

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Pero es que las referencias a los irlandeses son inevitables, y más al volver a contar con Brian Eno por segunda vez. Cierto, en este disco no se nota tanto su influencia como en el anterior, y además su trabajo ha sido más bien de “supervisión”, habiendo recaído una vez más también el grueso de la tarea sobre los hombros de Rik Simpson y de Markus Dravs. Aún así, los interludios y la intro made in Eno (al igual que estuvieron en No Line On The Horizon) siguen ahí : en esta ocasión solo 3, y con mucho menor peso que en Viva La Vida Or Death And All His Friends, pero siendo un perfecto complemento para distinguir las diferentes secciones del disco y para ayudar a marcar los diferentes actos de esa historia que cuenta.

Coldplay en busca de la grandeza

Lo que ofrece Mylo Xyloto no es ni de lejos lo que teníamos en los primeros álbumes de Coldplay, pero es la evolución lógica de alguien consecuente, que no se quiere quedar estancado en el mismo sonido durante toda su carrera. Con este tipo de cambios no se suele contentar a todo el mundo, pero también se echan en falta si no los hay: pedimos evolución pero nos quejamos cuando la hay. Coldplay han evolucionado; estos podrían ser los Coldplay 2.0, arropados por la sobreproducción y los efectos electrónicos, pero manteniendo su esencia a poco que rasquemos la superficie. No creo que se les deba exigir volver a lo de antes: están encontrando su camino.

7.5/10

Probablemente hayan perdido algo de lo que ofrecían en Viva La Vida, un disco más redondo y completo, pero la fórmula viene a ser la misma, y nadie se debería sentir traicionado por los singles que se han lanzado, al fin y al cabo son descendientes directos del single del mismo título. Aunque bien es cierto que pudieron hacernos desconfiar (me incluyo) y pensar que este álbum no tendría provecho posible.Ahora muchos debemos reconocer que estábamos equivocados.

Si consiguen encandilar a todo el mundo o no al haber escogido la senda del pop más mainstream dejando a un lado la del rock es asunto de cada persona que escuche Mylo Xyloto, pero que han elegido el camino de ser una de las bandas más grandes de la década está más que claro, y los parecidos con U2 son cada vez más evidentes. En lo bueno, y, por supuesto, también en lo malo.

Mylo Xyloto, tracklist

  1. Mylo Xyloto
  2. Hurts Like Heaven
  3. Paradise
  4. Charlie Brown
  5. Us Against The World
  6. M.M.I.X.
  7. Every Teardrop Is A Waterfall
  8. Major Minus
  9. U.F.O.
  10. Princess Of China
  11. Up In Flames
  12. A Hopeful Transmission
  13. Don’t Let It Break Your Heart
  14. Up With The Birds

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