Curioso que el nuevo disco de los catalanes Els Pets se haya convertido en una de las últimas sorpresas de las listas de éxitos. Curioso, porque a pesar de que Com anar al cel i tornar tenga poderosas canciones de pop clásico y para todos los públicos, hablamos de listas muy cerradas a la mayoría de los grupos catalanes que cantan en su lengua. Y también curioso porque con ninguno de sus discos anteriores habían logrado Els Pets tal repercusión.

Para los que se acerquen por primera vez, hay que dejar claro que Els Pets no van a revolucionar tu colección de discos. Lo suyo es pop-rock de trazos clásicos, de corte fino y sin afectación alguna. Con arreglos orquestados o sin ellos, en ritmos altos o bajos, tan Beatle como Beach Boy. En algunas canciones adoptan la pose cinematográfica y emotiva de Cinerama (muy bonitos los subidones del estribillo de Parla) y aunque las notas promocionales hablan de toques mediterráneos, lo cierto es que se mantiene el omnipresente aroma anglosajón que siempre ha guiado a la banda.

Tres años después de su últimos disco, los tarraconenses se han agenciado (entre otros colaboradores) al cada vez más omnipresente Raül Fernandez (Refree) para que les eche una mano en una de las canciones más sencillas y lustrosas del disco (A Batzegades) y en una de las más normales (Hola i Adéu).

Es esta última un comienzo demasiado poco cálido para el tipo de disco que es Com anar al cel i tornar: un álbum que se sublima cuando apuesta por el drama (como en la titular, bellísima), que apuesta por un tono íntimo de buenos resultados (Canço d´amor #398), que es capaz de mantener el tipo en canciones fácilmente radiables (los parapapás de XL se pegan a los huesos) y que acaba por sorprender en su apuesta por hacer casi una obra conceptual sobre las relaciones afectivas. Gracias a unas letras más que estimables, Els Pets pueden enganchar a cualquiera.

La más sorprendente de todas, sin duda, es Faig Saber, donde un anciano de 71 años escribe su carta de suicido desde el hastío de tener todo el tiempo libre “dedicat a un tros de terra on planto quatre cols” y la presencia de una sombra amorosa que se le escapó hace tiempo. En plenas facultades mentales y físicas, decide dar un portazo a su vida.

Con 22 años a sus espaldas como grupo, Els Pets ya sólo se dedican a hacer realidad discos trabajados, que a veces no esquivan del todo el fantasma del déjà vu, pero que pueden ser de lo más aprovechables para los amantes del pop-rock de toda la vida. El recibimiento inicial de este disco deja claro que muchos también lo han entendido así.

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