En la búsqueda de nuevos estandartes que cimenten esta última ola de bandas de doom metal, es fácil escoger a Conan como una de ellas al tener un cierto reconocimiento tanto en el ámbito más underground como en prensa más allá de su círculo de influencia. Se podría discutir si la calidad de su trabajo está a esa altura, pero un disco tan tremendo como Blood Eagle (Napalm, 2014) para mí es un argumento bastante sólido y motivo más que suficiente para que su continuación me despertara cierto interés.

7.4/10

Ahora con Revengeance (Napalm, 2016) los ingleses se muestran algo más feroces y acelerados con respecto a su predecesor. Un ligero cambio de registro que no pierde coherencia con la identidad de la banda, ya que el doom basto y pesado sigue siendo la base de su sonido. Además de eso, Conan ofrecen también una buena dosis de riffs potentes, gritos atronadores y piezas algo más trabajadas para adquirir carácter propio y que pueda romper la monotonía del álbum. Quizá le lastre la falta del factor sorpresa que hizo que me impactara tanto su predecesor, pero sería una locura por parte de un servidor no reconocer los aciertos y la solidez de este trabajo tan demoledor y potente. Puedo decirlo, me deja más que satisfecho aunque no me vuele tanto la cabeza como Blood Eagle.

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